En el cada vez más competitivo mercado del VBD (Video Bajo Demanda), son admirables las compañías que invierten en fortalecer el compromiso del espectador, incluyendo en su parrilla de contenidos producciones nativas de los países y regiones donde van ganando más adeptos.

Este es el caso de Netflix,  cuya presencia en México con ‘Club de Cuervos’ (Gary Alazraki y Michael Lam, 2015), Brasil con ‘3%’ (Pedro Aguilera, 2016) y España con la reciente ‘Las Chicas del Cable’ (Ramón Campos y Teresa Fernández-Valdés, 2017), es seguida con la alemana ‘Dark’ (Baran bo Odar, 2017), mini serie de diez capítulos que relata los conflictos que surgen entre los habitantes de un pequeño pueblo alemán a raíz de unas misteriosas desapariciones.

Con un sugerente y lúgubre tono, los primeros minutos de ‘Dark’ dejan entrever la brutal complejidad de su historia, desarrollada a través de saltos temporales que permiten conocer el pasado y presente de sus personajes. De ellos, resalto su madurez y autosuficiencia frente a sucesos de inexplicable naturaleza, dejando a un lado sus lamentos (y los sub-tramas que estos implican) para centrarse en una constante búsqueda de respuestas.

“…son entendibles las comparaciones con ´Stranger Things´ […] pero es en la producción alemana donde encuentro mayor profundidad temática y de estilo”.

Los frondosos alrededores de una antigua planta nuclear son los cimientos de una atmósfera muy bien potenciada por las interpretaciones, y elevada al infinito por la desaturada cinematografía de Nikolaus Summerer y la visceral banda sonora de Ben Frost. La dirección de Bo Odar cumple las expectativas que su trabajo en ‘Silence’ (2010) me generaron, siendo a partir del tercer episodio donde parece disfrutar de una mayor libertad creativa, dándole más respiro a la presentación y cierre de sus secuencias, así como sumo cuidado a la información que estas contienen.

Con todo esto en cuenta, son entendibles las comparaciones con ´Stranger Things´ (Matt y Ross Duffer, 2016), al compartir ambas un trasfondo sobrenatural en el que un grupo de niños/adolescentes se enfrascan para encontrar a uno de sus desaparecidos camaradas. Pero es en la producción alemana donde encuentro una considerable profundidad temática y de estilo, además de un mayor respeto por los personajes al retratarlos de la manera más realista y vulnerable posible.

El éxito de ‘Dark’, tanto en su natal Alemania como en el resto del mundo, podría explicarse en lo que el polifacético artista Joan Miró alguna vez afirmó como la necesidad de “ser local para llegar a ser universal”, es decir, el apostar por algo tan singular y distinto que genere tanta admiración por quienes más ajenos se encuentran a su origen como empatía por quienes lo comparten.

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