Que nuestro cine es propenso a gustar en todas partes del mundo, excepto en su país de origen no es algo que hayamos descubierto aquí y ahora. Es de sobra conocido que en España no tenemos implantado el “Viva el talento español”, como los americanos el “God Bless America”. Por eso mismo, al hacer esta votación ha sido común escuchar que este, el 2017, no ha sido un buen año para el cine español, especialmente si se compara con el 2016. Bien. Es irrefutable que el año pasado dejó el listón muy alto: “Tarde para la ira”, “Que Dios nos perdone”, “Cien años de perdón”, “El hombre de las mil caras”, “Un monstruo viene a verme”,  etc. Grandes títulos, sin duda.

No obstante, el 2017 no ha sido un año peor, sino distinto. Un año en el que cine patrio ha sido más europeo que hollywoodiense. Han prevalecido las pequeñas historias, la sencillez, los diálogos y los dramas cotidianos por encima de la grandilocuencia, la acción, y las historias de venganza, atracos a bancos o persecuciones a asesinos en serie.

Y si el año pasado Bayona precisaba de todo tipo de efectos especiales y artificios para ilustrar el dolor que se siente al perder a una madre, este año Carla Simón con su sobresaliente debut (“Estiu 1993“), define ese mismo dolor con gran sencillez y delicadeza. Empleando la cámara en pos de la historia, pero sin incordiar, adentrándose en el mundo interior y exterior de una niña que acaba de perder a su madre, sin ser pretenciosa, resultando así, de acuerdo con la crítica, un pequeño milagro.

Este ha sido sin duda el año de los directores noveles. Eduardo Casanova, con varios cortometrajes ya publicados, se ha atrevido por primera vez con un largo. Y qué largo. “Pieles” es excéntrica, incómoda, explícita, oscura, fea, realista, surrealista y rosa, sobre todo muy rosa. Lleva al sumo extremo eso de que ser diferente es bello, y lanza ese mensaje en forma de mierda pintada de rosa. Inexplicable que Eduardo Casanova no esté nominado a los Goya como mejor director novel, ni Pieles a mejor Dirección Artística.

El otro gran debut ha sido el de Javi Ambrossi y Javi Calvo, que han llevado a la gran pantalla su exitosa obra de teatro “La Llamada”. Los Javis toman el relevo de Almodóvar y hablan del despertar religioso, sexual y profesional a través de cuatro mujeres. Cuatro personajes femeninos fuertes, que tienen historias potentes e interesantes que contar.

Y por supuesto, este año Isabel Coixet, Manuel Martín Cuenca, Borja Cobeaga y Álex de la Iglesia se reafirman en su posición de directores ya consolidados con una larga trayectoria y estilo propio, y completan esta lista de mejores películas españolas del 2017 con “La Librería”, “El Autor”, “Fe de Etarras” y “El Bar”.

En definitiva, es hora de que dejemos a un lado este complejo de inferioridad tan nuestro y nos demos cuenta de que tenemos grandes talentos en nuestro país. Que demos un golpe sobre la mesa, dejemos de compararnos con Hollywood y de reiterar que en España “solo se hacen mierdas”. El cine español no es un género en sí. No es “Mentiras y Gordas”, ni desnudos injustificados, ni historias interminables sobre la guerra civil. Hay cine español para todos los gustos. El dolor de un niñ@ al perder a su madre se puede narrar de muchas maneras. Solo hay que encontrar la que más nos guste.

1.Estiu 1993, de Carla Simón

2.Fe de etarras, de Borja Cobeaga

3.Pieles, de Eduardo Casanova

4.La llamada, de Javier Ambrossi y Javier Calvo

5.La Librería, de Isabel Coixet

6.El Autor, de Manuel Martín Cuenca

7.El Bar, de Álex de la Iglesia

Han participado en esta votación: Carlos Fernández Castro (Bandeja de Plata), Fran Mengual (El Reino del Exceso), Javier G Godoy (Redrum), José Félix Collazos (Caimán Cuadernos de Cine), Carlos Ortigosa Arnau, Rocío Tuset, Jorge Boscá, Lara Ben-Ameur, Alba Cordero, Víctor Sebastián y Sergio F. Fernández (Redacción Atómica). 

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