Director: Christian Duguay

Las mejores historias que el cine nos ha regalado sobre la infancia en tiempos de guerra han encontrado en la visión de directores como Roberto Rossellini ( ‘Alemania, Año Cero’, 1948), René Clément (‘Juegos Prohibidos’, 1952) o Louis Malle (‘Adiós, Muchachos’, 1987) una solidez narrativa basada en el imaginario de los niños para interpretar acontecimientos de tan hostil e incierta naturaleza. “Una Bolsa de Canicas” es una película franco-canadiense dirigida por Christian Duguay y basada en el homónimo best-seller de Joseph Joffo. En ella conocemos a Joseph y Maurice, los más pequeños de una numerosa familia francesa, y cuyo origen judío los obligará a recorrer Francia en busca de refugio a la constante persecución de las tropas alemanas, en plena Segunda Guerra Mundial.

Dueña de una impecable factura técnica, es en la dinámica de sus personajes donde “Una Bolsa de Canicas” encuentra su mayor fortaleza, evidenciando el mérito de Duguay en gestionar el talento de intérpretes como Elsa Zylberstein (Anna), Holger Daemgen (Alois Brunner), Patrick Bruel (Roman) y el nobel Dorian Le Clech (Joseph), siendo la empatía entre estos dos últimos lo que otorga a la película, en su punto medio, de su más emotiva y lograda escena. Una vez emprendido su viaje, nuestros jóvenes protagonistas irán superando situaciones que representarán un curso intensivo sobre el lado más podrido de la vida, donde sobrevivir dejará de ser un mérito para convertirse en una desagradable rutina de la que escaparán en numerosas ocasiones, gracias a una increíble suerte y a la fuerza de voluntad que el deseo por ver a su familia genera ellos.

 La película que se alzó con el Premio Educacine en el I Festival Internacional de Cine de Barcelona-Sant Jordi, se estrenará el 29 de diciembre

Ambientada a inicios de los años cuarenta, en plena ocupación de la armada germana en territorio francés, “Una Bolsa de Canicas” presenta en los diseños de Franck Schwarz y el vestuario de Pierre-Jean Larroque excelentes complementos a la cinematografía de Christophe Graillot, elementos que en conjunto conforman una verosímil atmósfera. La banda sonora, compuesta por Duguay, hace de “Un sac de billes” o “Je suis Juif” temas dueños de la nostalgia y emotividad que una experiencia de estas características necesita.

Una experiencia que, al estar basada en hechos reales, supuso un retrato bastante literal y estructurado, casi documental, de los hechos, alejándose de la necesaria perspectiva que un niño como Joseph, de tan solo cinco años, tendría sobre uno de los mayores catástrofes en la historia de la humanidad. Sumado a ello, abundan las frases esperanzadoras y mensaje de autoayuda, como si fuera necesario recordarle al espectador con palabras lo que el transcurrir de la película cuenta en imágenes.De correcta concepción y algo edulcorada ejecución, “Una Bolsa de Canicas” retrata la inocencia perdida de aquellos niños que han tenido la mala fortuna de crecer en medio de una guerra. Por otro lado, nos recuerda la importancia de la familia y los valores que en ella nacen para superar incluso el peor de los escenarios.

 

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