Grupo: Alberto Montero
Sala: Veneno Stereo

(fotos: Marta Montero)

Resulta paradójico el remanso que ofrece la propuesta y actitud de Alberto Montero frente a la vertiginosa velocidad que imprime a los cambios críticos en su carrera. Después de haber fundado Shake (ya disueltos), el del Puerto de Sagunto emigró a Barcelona hace tres años y tras la grabación de un imponente primer trabajo homónimo, volvió hace unos meses con Claroscuro, una segunda obra en castellano que se torna en imprescindible tras unas escuchas.

El pasado viernes visitó la acogedora Veneno Stereo de Castellón para llevar al directo de una forma absolutamente brillante unas composiciones que no tienen posible cerrojo pese a su simple apariencia.
Vocalmente portentoso en estilos no precisamente tangentes, Montero abarcó mucho y apretó aún más con facilidad de ejecución a las seis y doce cuerdas, en un formato trío (Román Gil a la eléctrica y Juan Pablo Olavarrieta al bajo) apoyado en momentos puntuales por Marcos Junquera (Estrategia Lo Capto!, Orquesta del Caballo Ganador) a la batería.

El pequeño pero precioso problema es que cada cambio tomado ha sido un acierto rotundo y ésto se tradujo en una sensación de trámite reflejada ya desde el propio escenario durante los temas en inglés. Pese a que “Love nest” o “Diving” son más que destacables, quedaron totalmente diluidas en el silencioso pero implacable torrente que forman “El Sol”, “Miro” o “Barcelona”. Mención aparte merecen “En la ciudad de la luz”, “Fin del mundo” y sobre todo “Desciende la mesa”, rara avis del buen gusto de entre lo que se viene haciendo hoy en día.

Cuidemos de estos artistas, los necesitamos terriblemente.

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