Grupo: Algora + Los Padres de Lola Djs
Sala: Espai Rambleta

Me entero tarde del concierto gratuito de Algora, y como consecuencia me pierdo la mitad. ¿Da, la segunda parte de un concierto, para una crónica? Lean y juzguen.

Las referencias que me llevaron a acudir eran, cronológicamente, un concierto en una fiesta de la Agenda Urbana de hace unos años en el Wah Wah o en el Matisse, un disco que me regalaron por entonces, algún tema de su anterior trabajo, excesivamente explícito quizás, y una canción que programaron hace unos días en Radio3 de su último disco, y que me pareció, sin duda, de lo mejor que le he escuchado.

Milagrosamente hay una plaza de aparcamiento libre en una noche de sábado junto a La Rambleta que me permite evitar el riesgo de la doble fila o la complicada rampa del parking. La ocupo, agradecido a la divinidad que se ocupe de ese negociado, y en menos de un minuto estoy bajando las escaleras de madera que conducen hasta la enorme sala donde ya está tocando el grupo. El espacio, diáfano, es una maravilla, y comunica con una terraza open air fantástica para el clima de Valencia. Valdría la pena La Rambleta solo por eso.

Las prisas con las que me desplacé hasta allí hacen que lo primero que visite sean los servicios. En perfecto estado de conservación, admiro. Junto a los lavabos, unos chicos esperan a que otro termine con lo suyo. Cuando yo hago lo propio, el chico se está acabando de lavar, y vuelvo a admirarme porque no es común tanta limpieza sucesiva. Me lavo rápidamente para aprovechar la puerta abierta que me acaban de dejar y salir sin maniobrar con el pomo. De camino hacia la sala, nuevamente, dos de mis predecesores se cogen tiernamente por la cintura.

Desde el fondo de la sala observo a bastante público que, dándome la espalda, permanece atento a la banda que ejecuta al fondo, de frente. A primera vista, otra sorpresa. Todos los asistentes son tíos. O casi. A ojo, el número de mujeres no alcanzaría el cinco por ciento.

Inmediatamente se percibe que el trabajo de estos años de Algora ha dado más unidad a su repertorio, y mucha mejor ejecución. Con una banda de dos guitarras, más su acústica en ocasiones, y un teclista que se ocupa también de los ritmos programados, las nuevas canciones tienen más ritmo, sí, pero también unas melodías más claras y más pop que hacen bailar y divertirse. A algunos, con desenfreno.

Las rodillas de los fans, mayoritariamente a la vista bajo unos pantalones cortos que podrían imitar los que también vestía el propio cantante del grupo, se articulaban rítmicamente en la recta final del concierto y, al concluir, una muy sincera y larguísima ovación a la que me uní hizo salir al grupo para un bis de dos temas.

La banda, notoriamente agradecida por el entusiasmo de su público, hizo una versión de Carlos Berlanga que Víctor Algora cantó extraordinariamente, y una última canción en cuyo texto volvía a referenciar al músico que tanto ha significado en su vida, como él mismo había indicado en la presentación del bis.
Un gran éxito, y de nuevo un largo aplauso al final para un grupo, Algora, que tiene un sitio.

Esto podría haber sido el final, pero no lo fue. Mientras esperábamos que pincharan Los Padres de Lola, fue el momento para disfrutar de la terraza del Espai, que tiene una disposición estratégica bajo el nivel del suelo y que permite charlar, disfrutar de la música de la sala y del aire libre sin molestar a un vecindario muy alejado.

El propio Algora salió a la terraza a saludar amigos entre un público que contaba con una amplia mayoría de parejas y barbas. La música que se comienza a colar, amortiguada por las puertas de cristal, va desde el “I love it” de Icona Pop, que ya todos cantamos “Me encanta” gracias a la traducción vaqueriza, hasta versiones de Bonnie M o La Carrá.

En resumen, que la sucesión de hits nos vuelve a llevar para adentro y descubrimos a “los padres”. Y es una pena no haberlo hecho antes, porque Los Padres de Lola, usando un PC que comparten (yo no vi discos de ninguna clase), son diversión asegurada. Por lo que pinchan y por lo que trasmiten desde su “platform”.

Retocan las canciones lo justo para darles un puntito y mezclan con habilidad unos temas que ellos mismos llegan a escenificar bailando con una gracia que te los llevarías para casa. Ahora, que tanto se llevan las parejas de DJs, este par de padres de “Lola” (parece ser que es el nombre de su mascota) son una delicia de Valencia que debería recetarse un sábado sí y otro también para cambiar, de una vez, tanta tristeza como produce ver lo que estamos teniendo que vivir. Son la bomba.

Dos cervezas después, al salir del edificio, puedo leer en un pequeño poster que ese día, el cartel de la noche celebraba el Día del Orgullo LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales). Y yo sin saberlo. Fue todo un descubrimiento, y una gran celebración.

El día 29 de Junio todavía se puede contribuir al orgullo en una manifestación que se celebra a las 19.30h en el Parterre. www.lambdavalencia.org

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