Grupo: Ángel Stanich
Sala: Wah Wah

La sala Wah Wah estaba a reventar porque Stanich había hecho sold out. Una vez dentro, codazo, codazo, déjame pasar, el directo todavía no había empezado pero las primeras filas ya estaban ocupadas por sus respectivos fans.

Stanich salió al escenario y fue al grano tocando temas de su nuevo trabajo Antigua y Barbuda, un disco que en mi modesta opinión es una genialidad definitiva. Tiene unas melodías que a veces son pop, otras son más rock, pero el denominador común de todas ellas es que se pegan en el hemisferio derecho de tu cerebro.

Más Se Perdió en Cuba es un vals del Siglo XXI y Escupe Fuego da para marcar el ritmo con el pie y que luego se te pase al resto del cuerpo. Aunque también le dio tiempo a repasar temas de su anterior Camino Ácido y a los devotos de Stanich esto les entró como agua de mayo.

Fue en ese momento cuando me fijé en el público que lo sigue y me dio un poco de rabia. Muchos estaban más preocupados en gritarle al camarero que querían un ron cola que en escuchar lo que estaba sonando, aunque huelga decir que tener mala educación en los directos es una regla no escrita.

Total, que Stanich seguía a lo suyo, tocaba, saltaba, se acercaba a los músicos buscando el ritmo perfecto y cantaba. Al final cantó Carbura y todos lo celebramos con los saltos y gritos de rigor.

Ya con el directo acabado, salí de la sala pensando que Stanich tiene una cosa que no la tienen los demás. No lo digo por la cantidad de pelo que abunda en su cabeza y cara, que también, sino porque su voz y las letras de sus canciones son peculiares y eso, en tiempos modernos, le permite ocupar una posición que sobresale entre tantos grupos que son iguales. Casi nada.

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