Grupo: Arenal Sound 2012 (Jueves)
Sala: Varios espacios

JUEVES / VIERNES / SÁBADO / DOMINGO

Que hacerse mayor es dañino es inexorable. Uno desearía regresar a los veinte años y que existiera el Arenal Sound. Chic@s guapos, playa, sexo, drogas, ah!, y rock. Lo más parecido a un campamento de verano pero con música decente de fondo. Lo malo viene si el que firma ya ha superado la treintena y le pide ciertas dosis de calidad a un festival.

El Arenal Sound 2012 ha sido un éxito. Todo vendido a una semana de comenzar el show y vaya por delante nuestra felicitación; hacer negocio con esto de la música hoy en día es todo un mérito. El problema es que los peros siguen lastrando la evaluación de un evento que escatima en cosas que (llámenme tiquismiquis) se antojan fundamentales: sonido, originalidad en la programación o acomodación del personal. Aunque, diablos, divertido fue. Hablemos de música.

La criminalidad solar hizo que obviáramos propuestas superfluas como Zahara o Second. Hola a Todo el Mundo no hubiera estado mal… pero tampoco. La luna ya decorando el Mediterráneo y nos dejamos caer por el arenoso escenario Coca-Cola. Allí departía soflamas socio-políticas el Sombrero del Abuelo y una esquelética sección hippie del festival lo agradecía. No volvimos a aparecer por ese escenario.

Antes de la primera cita importante de la noche escuchamos como Cosmic Birds destrozaban “Your Protector” de Fleet Foxes. Realmente nos estrenamos con Love Of Lesbian (en la foto) pues la estampida nos arrastró hasta el escenario principal patrocinado, esta vez, por Desperados. Aburren y vuelven a aburrir los catalanes intentado tirar de un disco que en directo no acaba de conectar con el personal. La entrega de Santi Balmes y los suyos no disimuló unas condiciones sonoras que a partir de los 100 metros eran deleznables. Su último álbum piede sintes y detalles guitarreros y allí nada de nada. Se animó la cosa con los clásicos de siempre pero se lo deben hacer mirar si no quieren perder el estatus y el nivel económico tan merecidamente ganado.

En el escenario Legendario sí que hicimos por posicionarnos cerca de la pole position. Mendetz iba a dar el mejor concierto de la noche. Clase y elegancia ochentera para un bailongo repertorio que desbrozaron sin pausa y con tino. Guitarras, sintetizadores y percusión al servicio del funky y el pop que pide pista. Estelar la aparición de la morbosa Najwa Nimri que se marcó sugerente tema con los catalanes. Por fin una sonrisa.

Metronomy ocupaban las letras grandes del cartel del jueves y hacia allí que nos fuimos. Volvimos a quedarnos lejos y la tibiedad de los amplis y los bellos cuerpos nos sustrajeron casi todo el tiempo de la actuación. Esperábamos mucho de una banda a la que creo que disfrutaron solo los situados a 50 metros y a la que espero ver en sala. Los británicos, de todos modos, hicieron por vernos danzar y lo consiguieron con canciones que son puro desgaste de zapatilla.

Después del movimiento no vinieron mal las sucias dosis de rock que destila El Columpio Asesino. La obscena agresividad de sus primeros álbumes ha dado paso a un último trabajo donde se ha barnizado todo. Nosotros éramos más de lo guarro pero hay que reconocer que canciones como “Perlas”, “On the floor” o, claro, “Toro” son trallazos inefables. Intenso bolo al que quizá le sobren parones pero, qué duda cabe, satisfactorio.

Recordemos que ya tengo una edad y ella hacía mella en el esqueleto. Crystal Fihgters era una buena despedida y vuelta al escenario tocho. Siempre recomendables volvieron a tirar de fórmula aprendida para llevarse al joven personal a su terreno. La puesta en escena es impecable y así, esos Arcade Fire de discoteca, lo volvieron a hacer.

Las aceras de una Burriana tomadas por cuerpos tersos y bronceados se desparramaban ante nuestros cansados ojos. Era hora de ir a dormir y mañana la crónica la escribirá alguien más virginal.

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