Grupo: Varios
Sala: Playa El Arenal

La jornada del viernes empieza calurosa, aunque no es una excusa para que un buen puñado de fieles se acerquen, a pesar del sofocante calor y la dureza de la hora (las seis de la tarde), a ver a uno de los grupos con más historia de nuestro panorama estatal. A pesar de estos inconvenientes, Chucho, con Fernando Alfaro a la cabeza, sacan un buen concierto adelante.

Con mucha prisa nos dirigimos al escenario del Beach Club para ver a Moonflower, banda valenciana que ha vivido uno de sus mejores veranos, formando parte del cartel de muchos festivales. Sin duda se extrajeron la espina del Low Cost, donde por motivos completamente ajenos a la banda no pudieron ofrecer su mejor versión. Sí aquí. Un sonido potente y nítido vestía las canciones de First Time, su primer y único disco hasta la fecha. Nos alegramos y mucho de su momento de forma, y ya esperamos un segundo disco que les consolide.

Nos dirigimos a otro de los escenarios, y lo primero que llama la atención es ver el set que Bigott tiene preparado. Llama la atención la ausencia de Paco Loco y Muni Camón, fundamentales en el desarrollo de esta banda disco a disco a lo largo de los años. Se presentan con un set de trío con guitarra eléctrica (él mismo) bajo (Clara Carnicer), batería (Esteban Perles) y sin teclados (curioso dado que las últimas giras han virado hacia sonidos más electrónicos). No le gustan las florituras y en el primer tema llama la atención a uno de los técnicos. Decide que él no quiere humo sobre el escenario y evita los múltiples recursos que ofrecen estos grandes tablones en este tipo de eventos. Máxima sencillez. Una vez más,
Borja Laudo es capaz de reinventar sus propias canciones, y ante un primer tema instrumental de potente desarrollo nos damos cuenta de que este excéntrico músico se siente a gusto con todo. O lo que es lo mismo, acostumbrados a sus múltiples bailes y a verle rascar su guitarra española, esta vez se atreve con solos de guitarra, capas no fáciles de ejecutar y un buen saber hacer con su Stratocaster que nos deja ciertamente asombrados. Las buenas canciones lo suelen ser siempre, más allá del formato, y poco a poco va desglosando su amplio repertorio donde no faltan de su disco Fin temas como “New York S´Eveille”, “She Is My Man” y una preciosa reconversión de “Algora Campeón”, que nunca falla en sus conciertos y que está dedicada al que fue su gran amigo Sergio Algora. Concluye el concierto con un amplio desarrollo de un tema que empezó siendo en el disco que lo consolidó un guiño al spaguetti western pero que en este caso gana en elegancia y sobriedad, “Dead mum walking”. El que quería un concierto para bailar y ver bailar se encuentra con un set con mucha cordura, oficio y buen gusto musical, algo alejado del sonido de sus dos últimos trabajos.

Manel no defraudan. Con la misma fórmula desde que empezaron, ofrecen un contundente y precioso concierto, donde nos damos cuenta de que muchos de sus temas ya se han convertido en clásicos. Guillem Gisbert no se mueve de su metro cuadrado, fiel a su estilo, y a la banda se le reconoce solidez y saber hacer.
Caen canciones de su segundo trabajo, 10 milles per vore una bona armadura, como “Benvolgut”, “Aniversari” o “Boomerang”. El numeroso público se vuelve loco y corea “Al Mar!·. Ya tienen a la gente en el bolsillo. Llama la atención la ausencia en el set list de ·Pla Quinquennal”, que los dio a conocer, pero cuentan con tan buenas canciones que se lo pueden permitir. Acertada versión de un tema original de Pulp, “Common People”, que llevan a su terreno bajo el título de “La gent normal”. Sencillez a la hora de hacer canciones, con una buena dosis de costumbrismo que solo ellos saben llevar a ese terreno donde la historia es lo importante. Bien por ellos.

A pesar de intentarlo, los británicos The Kooks no nos dicen demasiado. Nadie duda de que sus temas parecen entusiasmar al público. Será que uno no acaba de entender cierta música, ciertas propuestas. Que tienen al público ganado está más que claro, que hacen saltar a la gran cantidad de adeptos que allí se congregan impacientes, también. Actitud y liderazgo de Luke Pritchard (camiseta de Dylan incluida), que combina guitarra acústica y eléctrica a lo largo de todo el concierto. Una aceptable banda de brit pop, pero sin nada especial.

Una vez terminado el concierto comienza la transición. Los miles y miles de jóvenes que masifican los alrededores del recinto empiezan a plantearse entrar. Los que hemos curioseado por muchos de los conciertos del ecléctico cartel de la tarde-noche empezamos a sentirnos incómodos, fuera de lugar. Y nos despedimos hasta la siguiente jornada.

* Resto de crónicas del Arenal Sound 2013:
MARTES / JUEVES / SÁBADO

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