Grupo: Gilbertástico + Twelve Dolls + Jackson Milicia
Sala: Wah Wah

Debajo de las aguas del mundanal ruido de la música comercial, en los estratos de lo que nos obligan a ver y escuchar, existe un mundo de seres que, por desconocidos, no dejan de ser preciosos. “Mundo Submarino” pretende arrojar un foco de luz sobre estas especies que, raras y diversas, se han reproducido de manera brutal en los locales de ensayo que pueblan los ecosistemas sonoros de nuestra ciudad. Además de un altruista cd recopilatorio, lo quisieron celebrar con dos jornadas de conciertos en directo; tres grupos de diferente pelaje como eran Gilbertástico y Las Mierdas Flotantes, Twelve Dolls y Jackson Milicia, protagonizaban la del viernes. El 6 de julio noche cogí aire y dando brazadas hacia lo profundo como loco, puedo dar fe de que esto fue lo que pasó:

Era de cajón que el pop de autor (o de “canturreador” como el propio artista define) fuera la primera piedra de toque a esta cita a tres bandas, así que Gilbertástico salió al escenario de Wah Wah con la intención de desnudarse, por enésima vez en los últimos meses, ante el público valenciano. Pero esta vez el despelote no era sólo metafórico, y en gallumbos se escondió, delgado, tras su teclado. Las Mierdas Flotantes (al bajo y batería) también lucieron lencería y, de paso, revistieron las excelentes composiciones de Gilberto Aubán con un manto instrumental que, sin duda, las mejoran y aumentan en emoción.

Si había un grupo que merecía estar en un recopilatorio underground de lo que por Valencia se hace, Gilbertástico y Las Mierdas Flotantes (pero a la vez submarinas) son el joven ejemplo de lo que es crecer exponencialmente por obra y gracia del boca a boca y el myspace (que es el boca a boca digital). “Best Seller”, “El Maquineto Errante”, “Pleno Empelo” o “Papas y olivas”- con la que concluyó el concierto- son canciones que forman parte del imaginario del seguidor medio de pop independiente valenciano y que allí se hicieron de sonar junto con la versión, no casual, de Astrud, “He vuelto”. La novedad, y en sus conciertos siempre las hay, la puso la aparición y colaboración en el escenario de Jorge Pérez (Ciudadano); influencia y maestro a partes iguales el “ciudadano valenciano” bien podría explicarle a su paisano lo que significa resistir al tiempo como precioso ser submarino.

Segundo round y la cosa iba in crescendo. Ahora llegaba el turno del rock de tintes norteamericanos, aunque los dispensarios también fueran de la tierra de las flores y Rita Barberá. A mil por hora salieron y a mil por hora cerraron una actuación de una hora que, sin tregua, fue digna de atletas. La lengua y la camisa de Eugenio (voz) dieron buena y húmeda cuenta del frenético ritmo que se (y nos) impusieron.

Si juntas el melódico que se practicaba en EEUU hace diez años y lo bates bien con los grupos indie de la nueva ola del país de las barras, las estrellas y la pena de muerte, es posible que el combinado sea potente y se llame Twelve Dolls. Las canciones que poblaron su primera maqueta, “Cars and Girls”, sonaron y nos gustaron, más si cabe, de lo que lo había hecho otras veces; la llegada de Lawer a los coros y al bajo han dado una nueva personalidad al grupo y seguro algo de culpa tiene también en la aproximación que comentábamos al melódico; pero claro allí están la agresividad y las maneras roqueras de Guillem a la guitarra y Pau a la batería (¡impresionante!) para no torcer mucho el volante. Y de esta nueva autovía tomada por el grupo, y que parece nos dará Twelve para rato, pudimos disfrutar de recomendables temas como “All tomorrow worries” o “Dark Hero” con la que se fueron a boxes.

Jackson Milicia también han escuchado música norteamericana, seguro; incluso habrán gozado con el melódico (así como lo hicieron con sus predecesores en esta noche que te narro), pero digamos que ellos lo han vomitado de otro modo. Así que con bases surf y actitud punk, se decidieron por el hardcore, para demostrar, a los pocos minutos de saltar a las tablas de Wah Wah, que ellos iban a proponer lo más potente, llamativo, interesante y bestia de una noche que, al contrario que esta crónica, todavía comenzaba.

Travestidos sí, pero con glamour. Punkis también, pero con técnica instrumental…Jackson Milicia tiró de amplio repertorio (más de 12 canciones) para dispensar uno de sus conciertos en los que la sinrazón musical deja paso al orden- y viceversa- en cuestión de centésimas de segundo. El cantante tiene una voz de puta madre, el guitarrista es más que bueno y técnico, el bajo se deja notar y el batería (que esta vez era reserva y poco ensayado) no desentonó; pero eso sí, pueden destrozar las sintonías y la armonía con sólo proponérselo y esto (como los peinados despeinados que se llevan ahora) es un arte y debe estar bien ensayado; y en el caso de los Jackson, así es. Esta vez sólo tiraron los micros y bastante alcohol por el escenario, se portaron bien, pero aún así se les invitó a irse antes de tiempo. ¿Se estarán volviendo blandos? No creo.

Algunos de estos grupos editarán un disco…o dos, la mayoría de estos formaciones se disolverá, puede que dos o tres resistan al tiempo y alguno incluso se gane la vida con esto del sexo y el rock&roll (las drogas tarde o temprano se deben dejar), pero ahora ya existe una prueba física de que todo esto sucedió y aunque en un futuro no oigas las misma música o votes a la opción contraria, estuviste allí, de alguna manera, con ellos.

www.myspace.com/gilbertasticocasero
www.myspace.com/twelvedolls
www.myspace.com/jacksonmilicia

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