Grupo: Low Cost Festival
Sala: Ciudad Deportiva Guillermo Amor

Aprender de los errores de la anterior edición, es lo que hizo la organización del Low Cost Festival y con acierto. A pesar del gran cartel que ofrecía la edición 2010 del festival, el espacio elegido convirtió el evento en un paseo gigante para llegar de un escenario a otro. Este año, la reubicación del recinto en la Ciudad Deportiva Guillermo Amor hizo que al Low Cost no le cueste muchos años convertirse en uno de los referentes de festivales de escala media junto al S.O.S.48, por ejemplo… Un precio más que razonable para 3 días de música, mezclando a la perfección artistas nacionales consolidados, junto a otros internacionales, cuyos nombres aparecen siempre en la parte superior de cualquier cartel.

VIERNES 22 de JULIO

Ok Go ha construido su éxito durante 2010 a base de buena música y buenísimos vídeos. Quedaba por comprobar si su directo iba a merecer también un probado. Y así fue, estos tíos lo saben hacer todo. A esas horas, el público aún era escaso en el escenario Budweiser, y parecía normal, Ok Go tenía que competir con uno de los proyectos nacionales más exitosos de estos últimos meses, Dos Bandas y Un Destino. A pesar de ello, hicieron gala de mucha elegancia sobre el escenario y la calidad del sonido también ayudó a hacer de este concierto un calentamiento perfecto que culminaría en un “Skyscrapers” precioso.

El plato fuerte, en lo que se refiere a la escena nacional, era evidentemente Vetusta Morla; ya vistos por todos en cualquier rincón de España, pero siempre esperadísimos. Antes de disfrutar del concierto de los madrileños, tocaba asomarse al escenario LCF, situado a escasos 50 metros del Budweiser, esa fue la mejora clave del festival. Ahí nos esperaban Delafé y Las Flores Azules. Ellos también han recorrido España mil veces, y siempre es un placer pegarse unos bailoteos al abrigo de su Hip-Pop luminoso con una sonrisa dibujada en la cara. Ya se acercaban las 23h30, y tocaba el momento Vetusta Morla. Todos los festivaleros se congregaban en el escenario Budweiser, sin agobios, cada uno tenía su espacio para disfrutar de la música y cuánto se disfruta de un festival en estas condiciones… Lo dicho, todos habíamos visto ya a los madrileños, pero pasa algo diferente con ellos, lo que no tiene explicación, sólo tiene melodías y canciones ya imprescindibles en la música indie española. Las canciones del nuevo disco, entre ellas “Boca En La Tierra”, “Lo Que Te Hace Grande” suenan de maravilla en directo, y los clásicos “Copenhague”, “Un día en el Mundo” siguen teniendo una carga de emociones impresionante. Vetusta Morla es un grandísimo grupo, lo volvieron a demostrar con una facilidad abrumadora.

Uno de los reclamos que podía atraer a otro público hacia el Low Cost era la presencia del rey del pop-bubblegum, Mika, que sabe perfectamente lo que el público espera de él. Colores, sonrisas, e himnos pop inspirados en Queen, Elton John o los más actuales Scissors Sisters. Y cuando uno empieza su concierto con su “Relax” ya lo tiene ganado, el público se vino arriba y a Mika solo le quedaba dar un poco más de su buena onda para que su show fuese un éxito. Gusten o no sus canciones, hay que reconocer que Mika lo hace todo muy bien…

Entrábamos ya en la segunda parte de esta noche del viernes, con unos sonidos más electrónicos que harían aumentar las pulsaciones rítmicas y el calor a un nivel altísimo. Los canadienses de Crystal Castles se subían al escenario LCF para ofrecer uno de los mejores conciertos de esta edición 2011. Beats imparables, locura de voz de She-Ra, luces hipnóticas para convertir el LFC en un dancefloor gigante. “Baptism”, “Untrust Us”, y “Crimewave” entre otros, hicieron de este concierto un momento memorable.

Les tocaba a los australianos de Cut Copy cerrar el escenario Budweiser, y con su elegancia electrónica, cumplieron con su tarea. Manejan perfectamente el arte de hacer subir la presión para disparar sus estribillos pegadizos, los “Need You Now”, “Take Me Over” y “Lights & Music” son prueba de ello. Tocaba disfrutar y mucho durante este concierto. Las coreografías de su cantante demostraban lo bien que se lo estaba pasando el grupo sobre el escenario, y lo mismo ocurría sobre el césped del campo Guillermo Amor.

Seguramente no exista mejor manera para combatir el cansancio que provoca un festival que ofreciendo más conciertos matutinos. Esta vez tuvieron lugar al lado de la playa del Levante, de la mano de Red Bull Tour Bus. Algunas veces este tipo de conciertos se quedan en una mera anécdota, pero el sábado Cápsula ofreció a las 12h30 un concierto para el recuerdo. Interpretaron la obra maestra de David Bowie, Ziggy Stardust, íntegramente… Era conmovedor ver cómo la gente tumbada en la playa, con pulseras del Low Cost o no, se iba dando la vuelta para asistir al concierto sentados sobre su toalla. El paseo marítimo de Benidorm se convirtió en una fuente de felicidad para todos, ver a niños saltando de alegría junto a sus padres y abuelos no tiene precio. Estas iniciativas tienen que afianzarse como algo permanente e imprescindible en cualquier festival, acercando la música a los que, por diversas razones, no la conocen, o la conocen de otra manera, o nunca tuvieron oportunidad de toparse con ella en directo. Lo de Cápsula fue muy grande, hasta ofrecieron dos versiones más de Bowie para el recuerdo, “The Jean Genie” y “Rebel Rebel”. Playa, buena música y buena gente, ¿de qué nos quejamos? De nada, sólo queremos más, siempre.

Por Maxime Dodinet

SÁBADO 23 de JULIO

Como apuntaba mi colega Maxime, el Low Cost se ha doctorado con sobresaliente en su tercera edición. Sin duda tiene todas las trazas de ser ya un festival consolidado. Público (el sábado había, según la organización, 15.000 personas y nunca hubo agobios), recinto, sonido, trato a los medios, zona VIP con piscina monumental donde ocurren cosas (la vista de la ministra González-Sinde y otras que no se pueden contar), acceso a beber y mear… sin duda geniales. Otro cantar sería ponerse a discutir acerca del cartel (dentro de la propia redacción no nos ponemos de acuerdo), pero qué duda cabe que la terna reunía suficientes atractivos como para desplazarse a Benidorm.

Otro de los peros (al menos en la última jornada del evento) fue la descoordinación a la hora de abrir las puertas al público. El concierto de Modelo de Respuesta Polar ya había dado comienzo y, sin embargo, el redil se mantenía bajo llave lo que produjo que los valencianos actuaran en soledad durante los primeros compases del bolo. Por lo demás, certeros y emocionantes como siempre, a pesar de la cruel y soleada hora a la que les tocó abrir fuego. Para los madrugadores un regalo en forma de nueva canción que apunta a un interesante futuro de tintes más post-rock y progresivos. (Aquí un vídeo).

La ebriedad de sentimientos inexorable a los festivales nos acompañaba hacia la actuación de Maga cuando el fatal rumor se convirtió en triste noticia: Amy Winehouse había fallecido en su domicilio de Londres y las redes sociales echaban fuego. Los sevillanos no tuvieron la culpa pero uno ya no pudo concentrarse en lo musical. El recuerdo y una extraña sensación de pena nos acompañaron el resto de la jornada; pocas fueron las bandas que no dedicaron sus conciertos a la excepcional cantante, ahora ya convertida en mito. En todo caso, el empeño de Maga en ser cada vez más rugosos y menos pop y la poderosa voz de Miguel Rivera, definieron un concierto donde las canciones de A la hora del sol se mezclaron con algunos de sus clásicos.

Tocaba estrenarse en el escenario grande, el del estadio, y tocaba reencontrarse con Sexy Sadie. Jaime Gª Soriano fue, desde el primer acorde, un dechado de simpatía y fuerza eléctrica. Como ya comprobamos unos meses atrás en el Q Festival de Alzira, la banda mallorquina rodó como si su extinción, cinco años atrás, nunca hubieran ocurrido. “Someone Like you”, “I Wont hurt you”, “Stay behind me” o “A scracth in my skin”, la retahíla de clásicos es inagotable y sonaron frescos y atemporales. Al parecer no se vislumbra todavía el final de esta celebrada reunión (el buen rollo entre ellos es latente) y todo apunta a que con el frío tendremos la oportunidad de verlos en gira de salas. Allí volveremos.

Casi sin tiempo a cenar (y mira que la oferta era amplia) y vuelta al escenario Budweiser a ver a Mando Diao (en la foto). De repente era de noche y los suecos habían maqueado el escenario con lámparas y cortinas rojas. Elegancia absoluta para recibir a uno de los platos fuertes de la noche que, aunque fuera solo por el montaje (también les acompañó una sección de cuerdas), denotaba las ganas que tenían de agradar. Y es que ya eran varios los pinchazos de los rubios roqueros en nuestro país. Plantaron batalla y, como de costumbre, se turnaron a los micros para derrochar energía y aprobar en el intento. Aunque algo cambiadas para la ocasión, los momentos estelares los protagonizaron las canciones de sus dos primeros discos (Bring 'Em In y Hurrican Bar), lo cual en el fondo no dice mucho en su favor. Yo aprovechaba para escabullirme de la masa y celebrar que muchos habían optado por salirse de la tangente para disfrutar, en el escenario pequeño, de Guadalupe Plata. Como dijo mi amigo Xabi: “Sin duda fue el “pequeño gran escenario” La mejor alternativa para los que quería huír de la “supuesta” comercialidad y el gentío de los otros escenarios“.

Los andaluces son unos animales. Cavernícolas de las tablas que se hicieron servir de un cable de acero para tocar el bajo. La energía y descontrol del blues rock fronterizo que practicaron hizo olvidar que a pocos metros de allí actuaba un grupo de Suecia. Una experiencia guitarrera y (aparentemente) con impactantes dosis de improvisación más que recomendable.

Cambiamos de tercio y tiramos para el mediano a ver lo que le restaba a L.A. En conversación previa con Luis Alberto Segura (cantante y guitarra) descubrimos que lo próximo de los mallorquines ya está en camino. Pero, por el momento, sus conciertos siguen ciñéndose casi en su totalidad (aunque presentaron algún tema nuevo como “After Hour”) al brillante Heavenly Hell. Pop de raíces norteamericanas de exquisita puesta en escena, L.A. volvieron a demostrar -aunque se prodiguen poco (desplazarse desde las islas siempre es un problema)- que su directo es uno de los más convincentes del indie anglófilo patrio.

Al parecer Cápsula defendieron más que decentemente (ya lo había disfrutado y contado Maxime por la mañana en el Bus Red Bull) su revisión del mítico disco de Bowie, Ziggy Stardust, pero nos dejamos llevar por la riada y acabamos a los pies de Love Of Lesbian. El bolo de los catalanes era apuesta segura; caballo ganador al menos para su numeroso público que, incluso, había sido el responsable (por votación) del orden del tracklist. Fiesta asegurada que en mi opinión empieza a languidecer como no le pongan freno y traigan una nueva remesa de temas.

A Standstill los habíamos disfrutado hacía pocas semanas en el Faraday, así que decidimos tomarnos un descanso antes de afrontar los metros finales de la jornada. Aquello se acercaba a su fin (físicamente nosotros también) y tocaba otras de las supuestas perlas internacionales del cartel: Klaxons. Los británicos defraudaron en su postrero álbum y en directo las más celebradas fueron las del primero. Nada parecía indicar que superarían a Mando Diao y Love Of Lesbian, y no lo hicieron pero hay que reconocer que la invasión final del escenario tuvo su punto. Aunque eso a me lo contaron ya que yo había optado por escapar en solitario a ver, una vez más, a los Tiki Phantoms en el pequeño. Y no me equivoqué. Los catalanes volvieron a desatar, en el corazón de los que nos congregamos a los pies del escenario Stereo, una ola eléctrica de rock y surf. El descaro y la velocidad con los que las calaveras departen guitarrazos instrumentales es digno de ver. Espectáculo sonoro y visual que concluyó con una de las chicas del público navegando en colchoneta sobre el mar encendido de asistentes.

Dorian siguen sin inventar nada pero nadie de los que por allí pasamos quedamos impunes al baile. Electropop facilón estilo años 80, siempre efectivo en directo. Más si sobrepasan las 4 de la madrugada y uno ya no está en lo que está. Eso sí, nosotros habíamos estado allí para comprobar el estirón del Low Cost Festival.

Por Quique Medina

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