Grupo: FIB 2011
Sala: Varios

FIB 2011, jornada del jueves
FIB 2011, jornada del viernes
FIB 2011, jornada del sábado
FIB 2011, jornada del domingo

Si la jornada de ayer viernes en el Festival Internacional de Benicàssim (FIB) tenía una serio cabeza de cartel, esos eran, sin duda, The Strokes. Sabedores ellos de la cruda circunstancia, además de las suyas propias, decidieron echarse toda la responsabilidad a la espalda y ofrecer un directo en el que brillaron por encima de todos y se reivindicaron como lo que son: una de las bandas fundamentales de los últimos años, tal vez la precursora de la última y seria oleada guitarrera allá por los inicios de la pasada década.

Pero The Strokes fue el gran lujo en medio de todo el gran espectáculo que es el FIB, en el que se ha convertido esta cita que para bien o para mal supera los límites de mero acontecimiento musical. Así que nadie se extrañe si algún día, por exigencias del cliente, el festival de Benicàssim pasa a llamarse ‘Fig, Fiesta Internacional de Guiris’, dicho sea con todo el respeto.

Porque el público de procedencia británica cada vez es mayor, cada vez se lo pasa mejor, pero el reclamo de sol, playa y buena música como que se les va quedando corto y han decido convertir aquello en un carnaval en el que ellos y nadie más son los protagonistas. Así, no es extraño ver entre la multitud a fibers disfrazados o disfrazadas de Wally (de ‘¿Dónde está Wally?) o con incómodos y calurosos atuendos a modo de gato o a saber qué, cubiertos únicamente por ligeros tangas o con las caras y el resto de sus anatomías pintarrajeadas. Y es que en Benicàssim ha excedido el protagonismo, y éste ahora alcanza a toda la fauna que puebla el FIB en los cuatro intensos días que dura.

Así, puestos en faena, se descubrió que pese a ser viernes y la gente estar más fresca, la marabunta decidió llegar a la hora de la cena, prescindiendo de los conciertos que abrían la jornada y facilitando los movimientos a los más ‘madrugadores’ y que a eso de las seis de la tarde ya pululaban por el recinto al reclamo de, por ejemplo, O Emperor en el escenario FIB Club .

El concierto de los irlandeses O Emperor fue de esos momentos tan festivaleros y agradables en los que a plena luz del día y todavía sin agobios una banda te sorprende gratamente. Cosa seria estos O Emperor aun con sólo un álbum a sus espaldas. El dúo de voces que se alternan, un tanto desgarradas y enérgicas o una guitarra que con agilidad se sacó punteos más que aseados marcaron alta nota dentro de un conjunto que merece atención. Justo como la que le prestó Vince Power, dueño del FIB, y que desde el foso no quiso perderse el concierto… ¿O es que estaba viendo cómo iba llegando el personal?

Todavía quedaba hora y pico para la llegada de la marabunta. Antes hubo tiempo de degustar las propuestas nacionales de Ainara LeGardon, The Marzipan Man, I am Dive o Nudozurdo. Y así la primera sorprendió por su rudeza dentro de los previsibles y poco originales tintes a lo Pj Harvey. The Marzipan Man (el hombre de mazapán) no dejó indiferentes por sus aires de menudo (por estatura) y tímido genio con un mundo propio un tanto onírico que viene recogido en sus canciones.

El escenario Maravillas se había abierto con presencia nacional. Primero con los vascos Atom Rhumba, seguidos por Nudozurdo. Ambos se defendieron en el grande. Los barceloneses apuntalaron sus canciones sin contemplaciones.
Y así, mientras en carpas menores se presentaban propuestas como las de los I am Dive, la cosa se ponía seria y los ríos de gente te empujaban hacia el Maravillas donde el primer nombre gordo muy del gusto de la 'british people' se preparaba para actuar: Brandon Flowers, cantante de The Killers, estrenando su faceta solitaria y con álbum reciente, el muy edulcorado y comercial ‘Flamingo’. Aunque ya quisieramos para nosotros esa bendita comercialidad, vamos.

Pero el horario le había puesto unos serios competidores a Brandon Flowers. Ni más ni menos que The Undertones (en la foto principal). Rock en esencia, vitalidad sin condimentos y punk del bueno sin ofrecer tregua alguna. Hits de tres minutos y un himno, ‘Teenage Kicks’, que pese a los problemas con el micro por el puro nervio de Paul McLoone en la interpretación, se convirtió en el gran momento de la jornada, al menos hasta la aparición de The Strokes.

The Undertones por sus esencias añejas, y a continuación Herman Dune con su folk delicado y alejado poses y modernices, marcaron una especie de ‘antifib’, y es que el festival todavía guarda perlas de diverso pelaje para los enfocan la cita como simple disfrute musical.

Esa dicotomía confluyó en el concierto de Elbow, quienes, sin duda, ofrecieron el gran pinchazo de la jornada. Bandón de estudio, con álbumes que al volante o en el sofá te ponen los pelos de punta; sobre el escenario, al menos en el FIB, se convirtieron en meros agitadores de masas y aquello no emocionó en ningún momento.

Fue una pena, luego, ver la desbandada ante otros clásicos como The Stranglers, poseedores de grandes temas, cuando se hizo la hora de The Strokes. Y es que en un festival los previos de los grandes conciertos se viven así como con el nerviosismo ante las campanadas de fin de año.

Con diez minutos de retraso The Strokes saltaron al escenario como decíamos arriba, dispuestos a reivindicarse como lo que son. Y por eso precisamente arrancaron con ‘NY City Cops’ y decantaron todo el protagonismo a sus primeros álbumes, sobre todo al más que grande ‘Is this it’ (2001), pese a tener un trabajo de este mismo curso 'Angles' y del que también sacaron lo mejor.

Julian Casasblancas lució como la estrella del rock que es, chupa de cuero y gafas de poli, y esa voz y sus efectos que es la mitad de los The Strokes; la otra mitad, la personalísma guitarra de Albert Hammond jr. Sin duda, una pareja, un grupo, para la historia del rock. O eso quisieron demostrar en Benicàssim y poco les faltó para que se lo creyesen todos.

Fue hora y diez minutos de concierto prácticamente redondo de no ser por dos bajones muy marcados entre el repertorio y por la ausencia de un rematado bis para dar un golpe sobre la mesa del FIB. Aun así, el sabor de boca, inmejorable. La colección de canciones de la que hicieron gala les reivindicaron como lo que son y con el paso del tiempo alguna ya empieza a tener los tintes de himno del ‘Teenage Kicks’. Por ejemplo, ‘Las nite’, ‘Someday’, ‘The Modern Age’, ‘Reptilia’ o ‘Take ir or leave it’ que con la que decidieron concluir.

Se cumplieron los pronósticos y el primer gran triunfador del FIB fueron The Strokes. Les queda por decir la suya a Arctic Monkeys o Arcade Fire, con el permiso de todos los demás.

El viernes acabó en danza con los ritmos frenéticos marcados por James Murphy o Friendly Fires y la fiesta fue completa.

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