Grupo: Festival Internacional de Benicàssim (Red Hot Chili Peppers, Biffy Clyro, Liam Gallagher, Marika Hackman...)
Sala: Benicàssim (Castellón)

El día más esperado del FIB 2017 llegó, y con él la asistencia de miles de personas que honraron al festival con su presencia únicamente para disfrutar del concierto de los Red Hot Chili Peppers, el principal reclamo del cartel de esta edición. Los californianos han generado algún que otro debate sobre si su visita a Benicàssim se adecúa a los principios estilísticos del certamen musical con más tradición en el panorama nacional, pero lo que está claro es que, tras la actuación del sábado por la noche, Anthony Kiedis, Flea, Chad Smith y Josh Klinghoffer entraron en ese selecto grupo de bandas que permanecen en la memoria colectiva de -la mayoría de- aquellos asistentes que adquieren su abono cada año.

Pero, minutos antes de las siete de la tarde, después de que una marabunta de fans entraran al recinto en estampida para reservarse un buen sitio en las primeras filas del escenario Las Palmas, en el Visa Las Kellies dieron inicio a la jornada musical con su garage punk. El trío de argentinas congregó apenas cien personas, pero dejó un buen sabor de boca. El motivo de la escasa afluencia en el escenario mediano fue la actuación simultánea de The Strypes en el principal. Los irlandeses, con un rock ‘n’ roll facilón y sin demasiados riesgos, fueron del agrado de compatriotas y foráneos.

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Una de las grandes perlas escondidas del cartel era, sin lugar a dudas, Marika Hackman. La cantautora inglesa, que entró en escena con su primer álbum de estudio, un intimista We Slept At Last (2015), ha vuelto a cautivar en 2017 con I’m Not Your Man, donde da rienda suelta a su estética grunge. En su concierto, ataviada con un pantalón corto de chándal y una camiseta ancha propia de una barriobajera de Nottingham con resaca, logró transmitir su atmósfera lo-fi y contentar a algunos fanáticos que lo daban todo en las primeras filas. Poco después, Dinosaur Jr. protagonizaba uno de los conciertos esperados del día, y también una de las pequeñas decepciones del festival. J Mascis y los suyos no mostraron, digamos, un entusiasmo mayúsculo en la interpretación de sus temas, del mismo modo que el público que casi abarrotaba el escenario no se entregó en exceso. Su rock ruidoso, no obstante, siempre resulta efectivo.

Se puede hablar mejor de Mala Rodríguez, que reunió al público español y protagonizó la primera actuación realmente bailable de la tarde. La rapera jerezana desplegó su poderío con un estilo vocálico atractivo, y acompañó sus letras a la perfección con bases de todos los estilos y un grupo de bailarinas que incitaban al movimiento corpóreo. La parroquia británica, sin embargo, no veía el momento en el que comenzase el concierto de uno de sus ídolos, Liam Gallagher. Entrar en la zona de guerrilla inglesa sirvió para sentirse como en un pub de hooligans, que coreaban melodías de Oasis minutos antes de comenzar el espectáculo. Y el mancuniano abrió nada menos que con “Rock ‘n’ Roll Star” y “Morning Glory”. No fueron los únicos temas de su antigua banda que Gallagher interpretó. Las demás fueron “D’You Know What I Mean?”, “Slide Away”, “Be Here Now” y, para cerrar el concierto, la mítica “Wonderwall”. Otros temas de su proyecto en solitario, como “Wall of Glass”, “Chinatown” o “Universal Gleam”, no arrastraron, ni mucho menos, al público a la locura.

La espera del concierto de los Chili Peppers y la aglomeración nos impidieron acudir al regreso de los Surfin’ Bichos en el escenario Visa, pero valió la pena acabar rociado con pis de duende cuando Flea percutió las primeras notas de “Around The World”. Kiedis y los suyos hicieron un repaso a sus principales éxitos, y además recuperaron alguna canción del Mother’s Milk, como “Higher Ground”, versión de Stevie Wonder; y “Fire”, de Jimi Hendrix. No fueron las únicas versiones: también interpretaron “I Wanna Be Your Dog” de los Stooges, y la conectaron con una enérgica “Right On Time”. Las recurrentes jams de Flea y Klinghoffer y los solos de batería de Chad Smith aderezaron un concierto colosal.

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Después del concierto de Red Hot Chili Peppers, concluir la jornada en el Las Palmas era una tarea ardua. Biffy Clyro era otro de los reclamos, y pese a que el recinto se vació considerablemente tras la actuación de los californianos, la banda escocesa atrajo la atención de una buena cantidad de público a lo largo de la hora y media de su concierto. El inicio se basó en dos trallazos como “Wolves of Winter” y “Living Is a Problem Because Everything Dies”, pero después decayó la euforia, y parecía que los de Simon Neil interpretaban la misma canción una y otra vez. Llegaron, no obstante, algunos himnos como “Re-Arrange”, “Medicine” o “Machines” que el público escocés gritó con ganas.

Para la última jornada de festival, la del domingo 16, Kasabian se presenta como el plato fuerte. Slaves, Years & Years, Dua Lipa, Love of Lesbian o Crystal Fighters son otros de los grupos que actuarán.

 

Todas las fotos, de Iván Navarro.

 

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