Grupo: Litoral + Mañana
Sala: Sala Wah Wah

Dos propuestas envueltas por la misma madera pero atadas con distinta cuerda: El nylon mediterráneo de Litoral y el cobre escarpado de Mañana, fueron injustamente recompensadas por la poca asistencia de público el pasado sábado en la sala Wah Wah. Triste, porque se trata de dos jóvenes bandas que aportan tierra, agua y aire fresco a eso que venimos llamando el panorama nacional.

Litoral es el nuevo proyecto cantado en catalán de Pau Roca (La Habitación Roja) que junto a su compañero de piso y jarana (o viceversa), Iván Cuevas ,llevaban dándole vueltas a los sonidos oriundos de este nuestro mar, el de Serrat, Peret y Gainsbourg…y del que no es tan nuestro, de Os Mutantes o Veloso. No van mal acompañados, pues entre otros Edu Baos (bajo -Tachenko-) o Pablo Magariños (percusión -Abraham Boba-) y Manu Moreno (viola -Autumn Comets-), les van al quite.

Sólo un E.P. editado y primer bolo con aire distendido, que no desentendido, de escasos treinta minutos y camisas a medio abrochar. Guillaine, la belga también afincada en Madrid, puso y de largo la mejor voz de la noche, alternando el metalófono, omnichord y acompañando a Iván Cuevas en sendos temas en francés. Entre intercambio constante de ukelele (está de moda el tipo) pudimos disfrutar de los sí editados “Un segle de paisatges”, “A la vora del mar”, “Una dona que dorm” o “El nostre meridià de Greenwich privat”, teñidos de luz blanquecina y un regusto onírico. Sigámosles la pista.

Por algún motivo la salida de Mañana se retrasó más de la cuenta y quizá por ello, y ya que el tiempo apremiaba, su líder Cristóbal Colom fue siempre a contra-remolque intentando hacernos engullir la notable intensidad lírica que desprenden buena parte de los temas de su primer trabajo A ver quién llega antes al fin.

No me hace falta tener la certeza de que es más que fiel seguidor de Conor Oberst (Bright Eyes), porque bastaron los primeros compases de “Tu cara en una nube” para poner la mano en el fuego. Buen gusto, por el genio canadiense y por saber aplicar tan bien unas estructuras líricas difícilmente a encontrar en estos días, especialmente en alguien tan joven.

Algo saturados los bajos, no pudimos inmiscuirnos como hubiera sido necesario en “El fuego en casa” o en “Remedio #2”, en mi modesta opinión lo mejor que tiene el álbum junto a “Tres deseos”. Los temas más movidos, “Si esperas a Godot”, “Río abajo” y sobre todo “El momento en que perdí” recordaron a los Meyers pre electro-chapuza, y aunque si bien es cierto que los granadinos saben destacar sus cualidades con creces, no han escrito una letra como las de este sevillano ni en sueños.

Estoy deseando verlos de nuevo, con más calma, con algo más de predisposición por ambas partes.

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