Grupo: Fuckaine + Wild Ripple
Sala: Magazine Club

El pasado jueves actuó en Valencia la banda con uno de los mejores nombres de la historia reciente del panorama musical internacional. Se trata de los madrileños Fuckaine, que visitaron la sala Magazine Club para presentar su segundo álbum de estudio, Pizza Valentine. Y al cuarteto, encabezado por Fran Meneses (guitarra y voz) y Tábata Prado (bajo, sintetizadores y voz), lo acompañaron los valencianos Wild Ripple.

Wild Ripple son un valor seguro cada vez que actúan en sala en Valencia, y por eso, pese a la escasísima afluencia de público a la hora de su concierto, la media hora de desparrame y distorsión guitarrera se hizo corta. El trío formado por Manolete Blanco (voz y guitarra), Mario Aguilera (batería) y Miguel Izquierdo (bajo) interpretó temas de su disco debut, de título homónimo, publicado a finales de 2016. En esas piezas -algunas, breves y concisas, y otras, largas y tendidas- los valencianos dieron rienda suelta al garage punk que fluye por sus venas. La guitarra fuzzera y la voz deformada trajeron a nuestros oídos reminiscencias del rock de la escuela Ty Segall y también del stoner desértico de los 90 al más puro estilo Kyuss.

Actuación de Wild Ripple.

Actuación de Wild Ripple.

Con la llegada del turno de Fuckaine, no se produjo un incremento significativo en la asistencia de público, lo que privó a los asistentes de la gran fiesta que se intuía -y que podría haber sido de haberse celebrado el concierto el fin de semana- al escuchar en disco los temas de Pizza Valentine. De todos modos, a Fran Meneses no le hace falta tocar en un estadio para ofrecer un recital de gritos, saltos y acrobacias arriesgadas mientras entona las letras junto con Tábata Prado. Así, los madrileños arrancaron con “Fuck to the Buture” y continuaron con temas del álbum como “Whitepool” o el gran single “Whistle”, en una actuación que apenas superó la media hora de duración. Pese al “downgrade” en el sonido, -la limitada capacidad acústica de la sala y el equipo que la banda había traído- el cuarteto consiguió empapar, al menos, al personal con esa macedonia de rock, noise y electrónica de sintes, mezclando a la perfección el contraste de psicodelia alucinógena y rabia ruidosa.

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