Grupo: Havalina
Sala: El Loco

Por calidad, sentido común y coherencia, Havalina es sin lugar a dudas una de las bandas más atrayentes de este, nuestro enrevesado panorama indie nacional. Y es que a veces hasta resulta complicado para una banda como esta, hacerse notar y dejar bien claro que su propuesta es consistente mires por donde la mires.

Quedó constancia de todo ello el pasado jueves en la sala El Loco ¿Dónde estaban ustedes esa noche? ¿ El Columpio Asesino, Josele Santiago? Duras contraprogramaciones que despistaron al gran público y que les privó de uno los mejores conciertos de lo que llevamos de temporada.

Manuel Cabezalí. Este nombre, esté donde esté, siempre va unido al buen gusto y al saber hacer. Ya bien sea en su faceta como productor, músico acompañante, etc… dota a cada proyecto de un aura propia muy reconocible.

Con una personalidad muy marcada en la guitarra, nos encontramos ante un músico capaz de experimentar con afinaciones imposibles, arreglos absorbentes y una firme actitud de romper con todo tipo de convencionalismos. Este espíritu lo transmite a cada uno sus temas, lo cual hacen de Havalina una extensión de la personalidad de este músico.

Fundamentales son Ignacio Celma al bajo y Javier Cruceiro a la batería. Ambos son el núcleo duro de la formación, tanto en el directo como en el disco. Una base perfectamente empastada que permite a Manuel jugar con atmósferas, sin llegar a perder la contundencia en cada uno de los pasajes.

Javier es un batería realmente consistente. Basta con ver, como en los directos baja la cabeza y se echa a la espalda el peso de la banda. A veces con claqueta, otras sin ella, marca firmemente el paso adecuado en cada uno de los temas. Claro en sus arreglos y parco en florituras innecesarias.

Ignacio por otra parte es un bajista bastante peculiar. En muchas de las canciones, sus líneas de bajo pivotan entorno a las guitarras de Manuel, actuando a veces como una segunda guitarra más abrasiva incluso. Una interesante mezcla, que da como resultado una barrera de sonido abrumadora.

Un público bastante variopinto y con algunos figuras dignos de alguna sórdida discoteca de La ruta, propiciaron un curioso ambiente que, casualmente, resultó casar perfectamente con la actitud de la banda.

Temas como “Desierto” y “Objetos personales” sonaron impecables. Mientras que una guitarra barítono nos avasalló en el tema “Mamut”. El repertorio fue perfecto en cuanto a duración y orden de las canciones. Como es lógico, centraron la mirada en su último disco Las hojas secas y recordaron la reciente publicación de su DVD en directo Tan deprisa, tan despacio.

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