Grupo: Javiera Mena + Pegasvs
Sala: Sala Wah Wah

Es curioso como estamos a puertas del verano, ese entretiempo delicioso que consiste en calor abrasador al sol y biruji refrescante a la sombra, chicas cada día más descubiertas, mosquitos asesinos que te hacen el sueño imposible por la noche y desconsiderados pasajeros del transporte público que todavía no son conscientes de aplicarse doble dosis de desodorante (o aplicarse una por lo menos). Es curioso que en este tiempo de esperanza que precede al verano no he hecho más que encontrarme con gente cabreada por doquier, ¿Será culpa de Mariano?

En fin, gracias a la música en directo uno puede concederse unos momentos de sosiego y comunión universal, olvidarse un poquito de la jungla de asfalto y abstraerse al son de melodías sincopadas. El caso es que las bandas encargadas de apaciguar los demonios en un jueves pre-veraniego en una ciudad llena de gente cabreada fueron la chilena Javiera Mena y los catalano/argentinos Pegasvs. He de decir que a pesar de ser Javiera el plato fuerte de la noche había cantidad de gente que sentía especial curiosidad por ver a Pegasvs, de ahí que el comentario más frecuente en la puerta haya sido: “Yo he venido a ver a los teloneros”. ¡Claro hombre! No vaya a ser que tus amigos heterosexuales se enteren que has venido a ver a la chilena y te bañen de alquitrán para luego rociarte de plumas.

Tengo a bien confesar que yo también era de los que iba por los teloneros y es que aquel single escuchado meses atrás (“El Final de la Noche”) había logrado conquistarme, desde entonces les he estado siguiendo los pasos y una vez con su disco homónimo (Pegasvs, Canada records 2012) en las manos confirmé lo que ya sospechaba, ¡Pegasvs son cojonudos! Y vaya si lo son, cuando los ves montados en el escenario, parapetados tras sus cacharros vintage, Sergio tocando un Korg de a saber qué año y Luciana dándole a algo que se parecía a la primera edición de un Moog.

Bajos potentes y distorsión analógica inundaban la sala y uno a uno iban cayendo los temazos de su primer disco, las veraniegas “Atántico” y “Sobre las Olas”, la grandiosa “La Melodía del Afilador” (Sí, todos sabemos cuál es) para terminar con mi particular canción del verano: “El Final de la Noche”, imposible no mover la pateja espasmódicamente y agitar la melena velozmente, jugándose uno el trauma cervical, oye. Sí me reafirmo, Pegasvs son cojonudos y a ratos suenan al gitano organillo + cabra, a ratos suenan al Joe Crepúsculo más gamberro –no en vano Sergio es su órgano derecho- a ratos son unos New Order cañís. ¿Cómo te has quedado?

Ahora nos toca ocuparnos de la diva sudamericana y voy a tener que romper una lanza en su nombre, ahora te explico por qué. El año pasado tuve la oportunidad de entrevistarla en el Primavera Sound y exhausta pero contenta me comentaba “Ya es hora que nos dejen de mirar como el patio de atrás”. Y es cierto, Latinoamérica tiene un montón de talento aún por explorar y precisamente es ella una de las primeras que ha logrado romper esa barrera, dejando la puerta abierta para que algunos gamberros se nos cuelen desde el patio de atrás.

Y lo de ayer fue un poco para todos los gustos, hubo gente que ni se esperó a que empezara, dejando patente que su asistencia había sido exclusivamente por los teloneros, hubo gente que se piró a medio concierto, pero también hubo gente que quedó gratamente sorprendida (me incluyo) por la potente base rítmica que la rodeaba, nadie podrá negar que sonaban enormes. Hubo quien dijo: “Tienen un toque a Cut Copy o Yeasayer”, ¡Ahí ya te has pasado! Pero no mucho eh, el hándicap que se le puede achacar es la voz tan mainstream de Javiera, no muy lejos de las divas latinas que tanto detestamos, demasiado empalagosa, demasiado operación triunfo. ¡Pero ya está! Por lo demás ha sabido rodearse de un background solvente que hace de sus canciones un misil rítmico.

Como te digo querido lector, los tres maromos del escenario (batería, bajo, guitarra) rociaban las canciones de gasolina para luego lanzarles una colilla aún ardiendo, había que verlos. Por lo demás el set-list supo mantener la tensión hasta el final, exceptuando ese “Yo no te Pido la Luna” de Daniela Romo que se empeña en cantar -si no la conocéis ahorraros el trauma, yo todavía estoy pagando el haber tenido una madre fan de las divas latinas de los 80’s- y alguna incursión solista que no venía a cuento. Pero he de decirlo nuevamente, la muchacha va por buen camino y con un retoque aquí y allá, y sobre todo si mantiene una banda como la de ayer, nos puede dar más de una alegría.

Conclusión: Pegasvs son los nuevos jefes del panorama indie español, Javiera suena tremenda en directo. Si no estás de acuerdo estimado lector, no te cabrees conmigo, que a esta ciudad no le hace falta un cabreado más.

(Foto del Lobo Solitario de la actuación de javiera Mena la pasada temporada en la misma sala)

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