Grupo: José González
Sala: Teatro Tivoli (Barcelona)

Es difícil de explicar como una persona puede conseguir tanto con su guitarra y su voz. Pero en este caso es obligación intentarlo. José González salía al escenario del Teatro Tivoli de Barcelona el lunes 1 de mayo pasadas las 21:10. Lleno absoluto y expectación máxima para ver que deparaba el genio de Goteborg, que regresaba a Barcelona tras el extraordinario recuerdo que dejó en el Primavera Sound 2015 y en el Festival de Pedralbes el pasado verano.

El Tivoli envuelve con el aroma de los grandes escenarios desde su entrada, con esas gigantescas lámparas de araña y el terciopelo rojo que lo cubre todo, pero en esta ocasión en lugar de acoger a un público de edad media-alta en esta ocasión la mayoría de los asistentes lo componían jóvenes parejas que habían decidido terminar la festividad del día del trabajador en un marco incomparable. Y casi como si estuviera en una cita íntima o una cena entre amigos José González apareció en el escenario con una copa de vino blanco, con la tranquilidad y el sosiego que solo desprenden los grandes.

Una a una fue desgranando sus composiciones emblemáticas (‘With the Ink Of a Ghost’, ‘Heartbeats’, ‘Open Book’…) mientras el público observaba anonadado con un respeto absoluto. A su vez José González lo agradecía elevando su talento a cuotas casi inimaginables, haciendo gala de su voz celestial y creando armonías soberbias que arropan a la perfección sus letras, esas letras que hablan de la vida, la naturaleza, la niñez, lo sagrado y por supuesto del amor.

Como decía al comienzo es difícil describir lo vivido en casi una hora y media, más cuando se trata de emociones tan puras, pero al arriba firmante no le cabe duda de que el magistral estado de forma de José González, que ya se prolonga durante más de un lustro, responde ante la confirmación de que estamos ante uno de los músicos más grandes de nuestra generación. Pero más allá de los límites del tiempo es difícil imaginar que la figura de José González no trascienda las próximas décadas, de la misma manera que lo han hecho los re-fundadores de la canción popular de mitad del S.XX.

La imagen del Tivoli puesto en pie y agradeciendo el derroche de José González es la descripción perfecta del aprecio por un artista único, un artesano capaz de elevar la tierra a los cielos.

Foto: Luliiadanza

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