Grupo: Black Lips + Ape, Perry & Bonette
Sala: Sala Durango

Dos bandas con el denominador común del rock más sucio y primitivo se dieron cita en una actuación divertida donde el público disfrutó de la música.

Una agradable sorpresa la que nos llevamos con los teloneros Ape, Perry & Bonette, un trío compuesto por dos guitarristas y una señorita a la batería emulando a Meg White pero con más mala leche. La ausencia de un bajista no se tuvo en cuenta dado el nivel rítmico de los temas, apoyándose en las guitarras, uno de ellos, Nick, perteneciente a Jackson Milicia y Zener, haciendo funciones de vocalista o más bien soltando guturales alaridos. Pero lo importante es la música, influenciados por el rock más descarnado, el blues más pantanoso y el sur.

El trío interpretó temas como “Mean man”, “My spit, my blood and my pis are all blue” y “Banana Transmutation”, con una versión de “Jumpin´Jack Flash” para terminar .

Por su parte, Black Lips presentaron el nuevo disco 200 Million Thousand, y ofrecieron un concierto similar al del pasado Festival de Alaquas, pero con el plus añadido de verlos en sala. Un servidor los ha visto tres veces en lo que va de año, Primavera Sound, Alaquas y este en Durango, y, según tengan el nivel de alcohol en sangre, puede resultar más o menos salvaje. El de Barcelona fue un desparrame, hasta llegaron a tirar una botella llena de Jack Daniels al público (con el peligro que conlleva) aunque fue a parar a manos de unos colegas que dieron buena cuenta de ella.

En el pasado FRA se mostraron más comedidos, y ayer llegaron descansados de la noche anterior en Madrid con buen aspecto. De todas formas, se divirtieron y el público respondió llenando el local, animando con los “pogos” que se organizaron y subiendo al escenario para saltar desde él. Los de Atlanta comenzaron con “Sea of Blasphemy” para poco más tarde encadenar “Short fuse” y “O Katrina” con unas luces tenues sobre el escenario. “D.R.U.G.S.” fue otro de los temas que volvieron loco al público, mientras el bajista recorría la barra del local en plan Bar Coyote. El segundo guitarrista aplastó una lata de cerveza contra su cabeza y se refrescó con ella, para después lanzarla con su guitarra utilizándola como bate de béisbol.

Ya hacia el final del concierto se escuchó “Bad Kids”, otro de sus mejores temas que los presentes agradecieron, para finalizar con “Juvenile”. Un bis de tres canciones le sucedió, cuyo último tema presentaron como “Esta es la primera canción que escribimos en los 80”, un chiste puesto que interpretaron “Too Much Monkey Business” del gran Chuck Berry y que dio por finalizada la actuación.

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