Grupo: Primavera Sound_Capítulo del Jueves
Sala: Auditori del Fòrum (Barcelona)

El gusanillo está en el estómago (ya hace días), pero hasta que a uno le registran y corona la entrada para divisar el Mediterráneo no se da cuenta que el Fòrum se abre ante sí como una furcia que durante tres días va a exprimirle.

Seamos originales y no hablemos de la crisis y del poco Dinero que tenemos para gastarnos en San Miguel y combinados; más bien todo lo contrario: la organización vaticinaba récords de audiencia (para ser jueves aquello estaba hasta los topes) y el que no baile es un camaleón. Montemos empresas.

Entré a las 18 horas alentado por aquellos que me recomendaban Bis. La prisa no era de recibo. No estaban inspirados y a mi no me gusta su rollo electro guitarrero años 80. Tampoco son Devo. Todos los noes que han cabido en el párrafo dan fe de que no. Finiquitados.

El sol lucía en lo alto y entonces descubrimos el Escenario Adidas. Es pequeño, el mar se huele a pocos metros, suena regulero….es genial. Allí, los argentinos El Mató a Un Polocía Motorizado nos regalaron los oídos por primera vez en la jornada. Ellos no niegan que Los Planetas son fuente y -todo un detalle- por allá andaba Jota que se las sabía todas. Indi-noise noventero y orondo, con la personalidad y las vísceras del rock argentino y gotas de punk desgarrado. No sé si están a la altura de su gran nombre, pero fue lindo.

De camino la tentación era ver a The Wave Pictures por décima vez. Uno de mis grupos preferidos, pero había venido a ver cosas nuevas. Eso sí, mientras escalaba, a duras penas la grada del Ray Ban, me sentí orgulloso del llenazo cosechado por los londinenses. España les quiere más que su propio país, no hay duda.

(A partir de aquí perdónenme si mezclo la primera persona del singular con la del plural pero es que (entre catalanes, valencianos y gaditanos) éramos mil… por cierto: qué difícil moverse por un festival en masa… pero no lo hicimos mal).

La brisa marina era orgásmica pero había que cubrir el festival. Saludar a los compañeros de viaje que iban llegando disturbó el devenir de los acontecimientos. Surfer Blood nos pilló lejos y, desde la distancia, sonó interesante. Lo mismo pasó con The Fall. Nos cuentan que a Mark E. Smith no se le notaron los años, que estuvo a la altura y dejó mayor a más de un noventero. Vaya por dios.

Primer descubrimiento Picthfork: Titus Andrónicus. Usar una buena eléctrica y tratarla como una basura es el leit motiv de estos adorables bebedores de punky-alt-contry-pop (etiqueta inventada para la ocasión). Se vaciaron por el escenario y la manera de cantar desde las tripas de su barbudo líder y la entrega del resto de la banda (atención a la componente femenina y lechosa) nos conmovieron. Los Campesinos y The Libertines ya tienen sucesores. Cómo pasa el tiempo…

La perita en dulce (mejor álbum internacional 2009 según Vinilo Valencia) venía ahora. The XX salieron y, sin florituras, dieron un gran concierto. La clase, técnica, concentración y seriedad con la que clavaron su actuación es como para querer volver a verlos… Disfrutarlos en otro escenario; un recinto cerrado por favor. De atuendos góticos (ni las hijas de Zp) y con pinta de haber sufrido vejaciones en su infancia, el trío dio una clase de cómo llenar un escenario sin actitud y con desidia. Cierto que su monocromatismo y sus bases al final aburrieron y de ahí nuestra huída hacia Pony Bravo.

Mi primera experiencia para con los sevillanos es positiva. Entiendo ahora porqué Mr. Perfumme y alguna de sua alimañas me los recomendó en el botellón previo a la entrada; entiendo porqué Curro, la mascota de la Expo 92, protagonizó el envite. Difíciles de encasillar, la sombra de los Doors sobrevuela en una banda alucinógena que mezcla agua y aceite (reggae, rock, mestizaje…) en busca de la originalidad… A veces la consigue. Estilo libre para estos Nick Cave & The Bad Sheeds andaluces que reclamaron atención y de ahí este espacio.

De Half Foot Outside no nos pudimos despedir. Una pena. Hasta siempre…

Pero era la noche de los 90 y Superchunk la estaban liando en el San Miguel que, por si no lo había dicho, es el escenario tocho. Una hora de concierto (yo doy fe de 20 minutos) donde sus canciones vitaminadas y su rabioso pop-rock (hasta de hardcore se atreven a hablar algunos) convencieron a fieles, parece, de sobra. Yo es que no lo era y me las piré a Broken Social Scene (BSS) .

BSS dieron un conciertón. Percha y distinción para unas canciones que estuvieron a la altura de la superbanda que sobre el escenario sonó y fue sincera y visceral “Los Intocables de Elliot Ness”. La guitarra y la boina de Scott Kannberg de Pavement se sumó a la familia en el tramo final… como si no fuera a tener bastante con lo que vendría luego.

Mi modernez (y eso que soy de los pocos que no me he dejado bigote) y falta de respeto me llevó a sacrificar el final de BSS para apostar por The Big Pink. De los debutantes era uno de nuestros preferidos y tuvo sus momentos. Más sintetizados de esperado y con un peso brutal sobre las bases electrónicas, las guitarras quedaron algo faltas de potencia. Potencia y entrega derrochó la banda (frontman y mujer a la batería en especial) que lograron el movimiento del esqueleto. Una calavera a la que ya le dolían las piernas… Andrés, sin embargo, ponía cara de pomes agres y apostaba por un buen sitio en el reencuentro con Pavement. Le hicimos caso.

Y llegaron desde el pasado y eran modernos y actuales. ¡Pavement dieron el concierto de la noche! En duración y en emoción. Casi dos horas de canciones donde no se dejaron nada. El segmento de festivaleros cuyas edades oscilaban entre los 35 y los 40 ocuparon de nuevo las primeras filas y la volvieron a liar. Stephen Malkmus está hecho una sílfide y un chaval; se cansó de jugar con la guitarra y dio lecciones de esa inmadurez tan emocionante. Los de californianos desmitificaron de nuevo el indie a base de himnos y nos recordaron como sin querer han sido influencia de casi todos los grupos que nos gustan. Malkmus y Scott Kannberg pusieron metros y a Mark Ibold de por medio y, de tripas corazón, aquello devino en fiesta. Festival el que se pegó y nos regaló Bob Nastanovich que no paró de corretear y animar el escenario… ¡Somos unos chavales! debió pensar más de uno sin importarle que mujer e hijos aguardaban en casa sin saber que papá hoy no iba a dormier en casa.

Los horarios nos avisaron de que tocaba bailar y emborracharse. Hicimos caso y hubo que dividirse. Fuck Bottons o Delorean…Pim Pam, toma Lacasitos.

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