Grupo: Los Enemigos + Love of Lesbian
Sala: Feria de Julio, Jardines de Viveros

Se preveía noche de contrastes. Caprichos de la Feria de Julio en su inicio. La noche del seis se había acartelado a Love of Lesbian con el acontecimiento de la (re)vuelta, diez años después, de Los Enemigos a un escenario en Valencia. El contraste estaba servido y no dejaría de agrandarse, hasta alcanzar valor de estudio sociológico, conforme transcurría una velada que todavía arrancó con suficiente luz natural, como si Los Enemigos fueran teloneros y no los auténticos protagonistas como fueron.

Se demostró que siempre hubo clases y falta de clase. Y que la música, hoy en día, adolece de la segunda y que entre las primeras predominan las más vulgares. ¿Vuelve usted a los escenarios una década después y ha traído a una cuajada representación de fans de treinta en adelante, de aires rockeros y negras camisetas? Pues permítame que vaya por delante y que le deje el fin de fiesta, pues se lo merece y lo merecen los suyos. El público de unos y otros andaba a la par o incluso los de la raspa y el porrón era unos cuantos más.

Prevaleció la lectura mercantilista de la música. El apriorístico tanto tocas porque tanto vendes, tanta gente llevas y tantas canciones resultonas tienes fue quien ordenó el bolo y no, en cambio, el respeto. Así, Los Enemigos abrieron fuego con tremenda puntualidad cuando todavía faltaban por entrar muchos de los suyos.

La pregunta de arranque, todo chulería y rock and roll: ¿Eres tú John Wayne o lo soy yo? Con esa actitud comenzaron de forma imparable Josele, Fino, Manolo y Chema un concierto a más en todo. Una canción tras otra. Sin más cortesías ni detalles. Marcando las distancias y levantando al personal, que había permanecido una década esperando un momento así.

El rock caía a granel. El concierto iba superándose a sí mismo, alguna cuerda rota saltaba por los aires, acción y fuerza sobre el escenario y la sensación de encontrarnos ante una banda de rock con todo su aquel.

Señora, el tema que escribió Serrat o el recuerdo al An-tonio y la sensación de que a estos les Sobra carnaval, una de las cimas de un concierto que reventó ya del todo con tres himnos como La otra orilla, Desde el jergón y la magistral Septiembre.

Los Enemigos se habían crecido. El público estaba feliz y totalmente entregado. La batalla estaba ganada. La cuenta atrás intentó poner colofón a esa generación ya con sus años pero que todavía merece la bienvenida “al club de los que van a triunfar”.

Y como el rock and roll es algo más que pose, es también actitud y seguridad, boca y atrevimiento, Josele pidió el aplauso también de las fans que agarradas a la valla de las primeras filas esperaban el turno de Love of Lesbian con malas caras. Y como el rock también es calentarse y no andarse con segundas, pues Enemigos se sacaron de la manga dos temazos que terminaron por dejar más que claras las diferencias con quienes habrían de sucederles en el escenario.

Pura literatura urbana. Cayó Soy un ser humano como pidiendo la comprensión que no habían recibido y ya para rematar la jugada Soy un todo a cien y su clarividente estribillo: “lo que a ti te falta me sobra”. Con un par. No había tiempo para más. Enemigos había destilado rock en estado puro, como si no se hubiesen ido.

Luego vendrían Love of Lesbian y su público. Era el contraste. Camisetas negras enemigas y pijos de náuticos bien limpitos. El concierto previsible, monótono, plagado de tiempo muertos, comentarios sobrantes y dando rienda suelta a los hits que han sido capaces de fabricar con mérito, eso sí, los catalanes disco tras disco para mantenerse ahí. Pero la realidad quedó clara. El rock urbano que parió en Malasaña a Enemigos mediados los ochenta, nada tiene que ver la realidad urbana de la que surge Love of Lesbian. El corte es así de bruto. Lo que entones era actitud ante la realidad, ahora es previsibilidad y un cúmulo de prejuicios que encuentra solamente a Cristiano Ronaldo –Balmes fue quien citó al portugués– en el espejo al que no parecerse.

Para llegar hasta estas conclusiones, entre otras cosas, tuvieron que volver Los Enemigos como paradigma de la clase en el rock and roll y demostración de la decadencia actual.

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