Grupo: Los Radiadores + Los Amantes
Sala: 16 Toneladas

Como dijo Raúl Tamarit, voz de Los Radiadores, casi finalizando su concierto, “Un 14 de julio y habéis venido”, como muestra de agradecimiento, en clara referencia al éxodo vacacional y festivales de verano que alejan de la ciudad al público, mermando la asistencia a conciertos. De esta manera, la sala 16 Toneladas ofreció una aceptable media entrada con las dos bandas haciendo frente a la adversidad, dando la cara y mostrando su buen hacer. Una velada en la que el power-pop de Los Amantes y el rock de Los Radiadores fueron los protagonistas.

La banda encabezada por Pat Escoin, Los Amantes, publicó a finales del año pasado su álbum “Open 24 Hours” con Lucinda Records, y básicamente su directo fue similar al que vimos por aquellas fechas en su gira de presentación. Acompañada por Albert al bajo y Tomás a la batería, Pat se mostró como una frontwoman excepcional, con dosis de guitarra de alto voltaje, vistiendo camiseta de Lula (su anterior grupo tras Los Romeos) y atacando el repertorio del nuevo disco. La tripleta inicial fue la misma que abre el álbum, “Rojo y azul”, “Tuya” y “El plan”, melodías pegadizas interpretadas con fuerza.

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Otros temas que recuperaron de trabajos anteriores fueron “Cien años” y “Persiguiendo el amor” del álbum “Traiciones” además de una de sus mejores canciones, “Chicos malos”, que apareció en su debut. De vuelta al nuevo disco con “Sidral”, un trallazo de ritmo punk que despachan en apenas minuto y medio enlazada sin descanso con “Podrido”, para finalizar con una potente versión de “Somebody To Love” de Jefferson Airplane, agradeciendo a la sala y público su asistencia.

A continuación, Los Radiadores presentaron su último disco “Los perros ladraron”, inmersos en la promoción del álbum. El cuarteto se muestra con soltura, fruto de la veteranía ya que sus componentes llevan años curtidos en distintas bandas valencianas como su cabeza visible, Raúl Tamarit, con Una Sonrisa Terrible, hasta que formaron Los Radiadores en 2010. Con la música de fondo de “La muerte tenía un precio” salió el grupo al escenario, interpretando de primeras los temas titulares de sus anteriores trabajos, “Gasolina, santos y calaveras” y “Manual de supervivencia”, además de “A cabezazos”.

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El bajo de Sergio y Vicente a la batería forman una sección rítmica potente y la guitarra y voz de Raúl Tamarit se complementa con la afilada guitarra de José Antonio Nova El Jóven. Centrándose en el nuevo trabajo, escuchamos “Sin saber qué hacer” en la que resuena el eco de la nueva ola de los 80 y “La última función”, un medio tiempo que suena a Burning por los cuatro costados. En “Estás de suerte” Tamarit canta en contra de la influencia de los medios de comunicación, hacen una versión de “Police On My Back” de The Clash con la guitarra de El Jóven y sus punteos electrizantes, o se destapan aires fronterizos en “Buddy Holly”.

En el tramo final, “El hospital” se construye en un guiño al riff de guitarra de “Ziggy Stardust”, más perceptible en directo. La melodía de “Marte ya no nos quiere” la podrían haber firmado unos Nikis, por su sonido adherente y despreocupado. Cerrando la actuación, Tamarit coge un atril para colocar una carpeta, diciendo que van a destrozar una canción, haciendo una versión de “El hombre de negro” de Loquillo que a su vez es el “Men In Black” de Johnny Cash, dejando una buena sensación entre los presentes. No pudieron destrozar la canción.

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