Grupo: M.Ward
Sala: Loco Club

Seguro que M. Ward tenía excusa pero empezar a escuchar a Senior recitar su repertorio con una calina sofocante ya deja poco espacio para el optimismo. Me explico. La tarde ya había caído en Valencia pero como es normal en los meses de verano el bochorno no cesaba. Hasta ahí todo bien, pero antes de que el artista norteamericano pusiera sus pies en el escenario del Loco Club me confiesan que ha sido el propio M. Ward el que ha exigido cerrar el aire acondicionado de la sala ¡Genio y figura hasta la sepultura!

Servidor empieza a abanicarse con un prospecto que ha cogido de la entrada como si no hubiera un mañana, mientras que el de Ventura County emerge adormecido, con los ojillos entre abiertos se amarra a su guitarra y parece no despertar de su tardía siesta hasta la tercera canción, cuando ya sin miedo a los flases que también había negado observa con todos sus sentidos al público casi temeroso que por él aguarda. A partir de aquí M. Ward desenfundó todo su catálogo de pepinazos y comenzó a agitar a todos y cada uno de los presentes, con la inestimable ayuda de los colosales músicos que le acompañan.

Regresando al tema inicial de la ventilación opino que M. Ward pretendía llevarnos lo máximo posible a su América natal, allí donde ni la birra más fría detiene el sudor. Como si se tratara de un bonus track de la banda sonora de True Detective sus temas transpiraban esa angustia tan folk de los lonely hearts mientras que a su vez a base de riffs primitivos conseguían arrancarte una sonrisa junto con un confuso juego de pies como el que pretende bailar sobre un pantano. Toda una experiencia única de esas que se tardará en olvidar, porque si algo quedó claro en el Loco es que a M. Ward le entusiasma el goce grasiento y acalorado.

Que se de bien.

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