Grupo: Elastic Band + Rubick
Sala: Wah Wah

Granada tiene historia, literatura y prácticamente tiene también vida propia más allá de la propia vida terrena. Y de un tiempo a esta parte, además, se ha dedicado a criar a varios de los referentes nacionales en lo que a pop independiente (o llámalo como quieras) se refiere. A los Lagartija Nick, Los Planetas o Lori Meyers entre unos cuantos más, hay que apuntar a los nuevos Elastic Band.

Que qué tienen que ver con los anteriores. Pues digamos que nada, sólo eso: que a lo mejor han tirado piedras –o alguna chusta– al Darro, que son, a su modo, guardines de la Alhambra y de algún que otro tugurio y que Sierra Nevada les trae el fresco. En lo demás impera la diferencia y estos Elastic Band arrancan con personalidad propia desde esas cuatro paredes que encierran ese pequeño tesoro al sur de Europa llamado Granada.

Para comprobarlo ahí queda su disco de debut, Boggie beach days (Rock On, 2008), de arranque peliculero y de ritmo desenfrenado y la pasadita de algodón sobre las tablas de Wah Wah en un concierto tan corto como intenso y descarado.

De entrada la formación se presenta sin guitarra. Pablo Román (ex Cecilia Ann), compositor y cantante de la banda se cuelga al hombro la mandolina eléctrica y se basta y se sobra para enervar al personal a, en este caso, mandolinazo limpio. Daniel Díaz controla un bajo presente en todo momento y si normalmente tras la batería se suele colocar David Fernández (ex Lagartija), esta vez se puso Antonio Lomas (Lori Meyers), que disfrutó como un enano. Y no era el único.

Otra caja llevaba las bases pregrabadas y allí no hacía falta nadie más. O sí y ese podría ser el pero de turno que obliga a llevar el concierto tan encorsetado que hasta el set-list va minutado. Así que sin errar podemos afirmar que el concierto, meramente en lo musical y exceptuando el descanso previo al bis, duró 45 minutos y 38 segundos.

Pero qué tres cuartos de hora tan intensos y vitales. Elastic Band tratan con la psicodelia de tú a tú, se emparejan con los Beach Boys, sobre todo con los Kinks cuando se ponen clásicos y el funk de los 70, dan también alguna pincelada de The Doors como en ese arranque de la canción Boggie beach days, que da título al disco o, por buscar una referencia más reciente, al Beck del mítico Odelay y similares en Kind of girl.

Y todo a través de canciones como A little bit of lovin’, tan peliculera como circense, Smokin and tripin, Bonny Moronie o Sunny Sanday, en las que Pablo Román ejerce como eje de todo un torbellino que necesita espacio más allá del escenario y que mientras dura ofrece un maravilloso resultado. Supongo que al final es de eso de lo que se trata y no más.

Por delante fueron los valencianos Rubick. Jovencísimos, es una de las bandas de más reciente aparición en la escena local y buenas maneras no les faltan. Al revés, tal vez les sobren. Su fijación en el brit pop y concretamente en la banda de los Gallagher es lo primero que destaca, pero si se les deja hacer sorprenden por la cohesión, el acierto en el manejo de instrumentos y sobre todo a la hora de ofrecer canciones propias como esa Steven que ya tienen más que redondeada. Ahora toca seguir con las mismas ganas que han empezado en esto de la música donde todavía no llevan ni cinco minutos. Su público ya tienen.

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