Grupo: Lori Meyers + L.A. + Iba Andando
Sala: The Mill Club

Los eventos musicales organizados por grandes marcas comerciales, fuera de su ámbito habitual de patrocinador de festivales veraniegos, siempre me han parecido un cuchillo de doble filo.

Por una parte suele traer a la ciudad a un precio más que asequible a bandas del panorama nacional e internacional que solemos encontrar plenamente atractivas en La Redacción Atómica (aunque muchas otras veces es mejor quedarse en casita).

Por otro lado, esas mismas bandas suelen salir a las tablas casi que con lo puesto y hacer más acto de presencia que realmente dedicarse a lo que saben o al menos dicen saber hacer.

Afortunadamente para todos los que nos estuvimos rustiendo en The Mill Club el pasado sábado, los tres protagonistas de la noche estuvieron, cada uno en su papel, más que a la altura de lo esperado.

Comenzaron los locales Iba Andando, con los nuevos miembros Jose Miguel del Olmo y María López completamente asentados en la formación.
Buena prueba de ello, la mayor consistencia generalizada de los temas en contraposición a lo visto algunas semanas atrás en Black Note, donde por cierto y en nuestro empeño de seguir dando por saco, el limitador de potencia fulminó la actuación de arriba abajo, aunque no menos que el precio de las copas…

Pese al poco margen del que dispusieron (rozando los treinta minutos) sacaron de nuevo a pasear la mayor parte de las líneas de esa carta certificada llamada Mañana por la mañana.

Si bien es cierto que están en el buen camino, urge que Josep Bartual le dé un repasito a sus condiciones vocales.
Todos los temas son terriblemente altos para su tono natural, Amsterdam y Perseguido ya de por sí suenan muy forzados en la grabación y en el directo rozan lo histriónico, más aún en comparación con las gargantas que después le sucedieron.

Por otro lado, y sabiendo de la capacidad de éste y de J.Miguel, algunos de los arreglos y solos de guitarra suenan demasiado simplones para el pop sofisticado que quieren practicar.

Always Love, de Nada Surf, fue muy dignamente defendida ante un público (aplastantemente femenino) que desde el primer minuto estuvo apoyándoles incondicionalmente y que coreó esa Postales que sirvió de colofón al que los propios valencianos ya denominan el concierto más intenso de sus vidas.

Tras los ajustes pertinentes y la total incomodidad que supuso el hacerse con algún refrigerio (alcohólico en este caso) en las mínimas barras de la sala, saltaron L.A. a la palestra.

No me las voy a tirar de sapientín y ponerme a largar aquí de la banda de Luis Albert Segura sin más y aparentando un amplio conocimiento de ellos, el “research” lo he hecho a posteriori pero con el mayor de los delirios a expensas de su actuación el sábado, antes del cual ya puedo afirmar que no había tenido el placer de escucharlos.

Poco más de unos segundos bastaron para convencerse de que, aparte de precisamente no tener ya cara de niños, el hecho de figurar en las filas de Universal no les viene regalado y es consecuencia de una larga y ardua carrera del mallorquín, que parece que al fin ha encontrado la horma de su zapato.

Voz colosal, con tintes a lo Vedder, Dave Matthews o incluso Michael Stipe, pero notoriamente más maleable, dando carisma de pop en los momentos adecuados y con perfecto uso del falsete.
Luis es bien consciente de esto y lo explotó al máximo, de manera insultante y sin esfuerzo ante los dos micros que le flanqueaban, el habitual y el condensado a lo “voz de la conciencia” o más popularmente descrito, megáfono policial.

Con ese punto de partida todo fue más sencillo, pero no se le puede restar ni un ápice de mérito a composiciones notables que forman su Heavenly Hell.
L.A.suena a americano y tal es la influencia que destilan por los cuatro costados.

Elisabeth es un acercamiento muy sutil a R.E.M., pero sin atosigar, así como Crystal Clear, que se balancea grácil y juguetona en la fina cuerda entre el rock sureño y el pop algo más comercializado del norte americano.

Evening Love es un auténtico diamante pulido al mejor estilo Weller en su época de Style Council, sin duda el momento de más elegancia de toda la noche, que puso al personal a sus bailongos pies y que nos dejó ya rendidos incluso ante la cursilona Stop the Clocks, con magnífico final épico y New Constellation.
Gran banda, Mejor directo.

Qué decir de los granadinos Lori Meyers que no hayamos dicho ya.

Son tantas (afortunadamente) las veces que se han dejado caer por esta ciudad en los recientes meses que casi se les puede tachar de vecinos, los cuales naturalmente fueron recibidos con los mayores aplausos de la noche y como nombraba antes por un número incontestable de féminas enfervorecidas.
A este paso los veo ya a lo Jesulín de Ubrique en una plaza llenos de bragas hasta las cejas…joder, qué envidia!

Fallos técnicos en amplis nos impidieron disfrutar del “riff” inicial de De Superhéroes y cierto es que la armonía acústica vino y se fue varias veces durante la hora larga en la que chorreamos (que alguien haga algo en esa sala, por dios!) recorriendo gran variedad de temas de sus tres álbumes.

El gallo ventrílocuo, La búsqueda del rol, Viaje de Estudios, Sus nuevos zapatos, Luciérnagas y mariposas, Ham'a'cuckoo, La pequeña muerte, Mujer esponja y un largo etcétera son imprescindibles en el nuevo cancionero nacional.

Alta Fidelidad para terminar, y como al comienzo no pudimos escuchar esos compases iniciales en la acústica de Noni, pero la verdad es que a esas alturas ya todo dio igual y una y mil veces más serán de nuevo bienvenidos a nuestra casa, ya sea para pedir la sal o para cuidar al perro.

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