Grupo: San Miguel Primavera Sound (Jueves)
Sala: Parc del Fórum

Una vez pasado el San Miguel Primavera Sound 2011, después de unos días de merecido descanso y orden mental, a uno no le cabe ninguna duda que, pese a las incidencias, ha tenido la suerte de vivir unos días en el mejor festival de España (no puedo asegurar que de el mundo, pero ahí estará).

INTRODUCCIÓN

Los numerosos conciertos de los que podemos dar fe (y aún así nos hemos perdido muchos) y la calidad de los mismos han vuelto a superar, con creces, a los fallos que en esta edición han sido, todo hay que decirlo, de importante envergadura. Si a ello le sumamos el portentoso espacio que brinda el Fórum para disfrutar de la música y del Mediterráneo, lo positivo vuelve a pesar mucho más en una balanza totalmente vencida hacia lo favorable.

En un fin de semana en el que Barcelona ha sido centro del universo (fue imposible mantenerse ajeno a los incidentes de Plaza Catalunya y la victoria de Champions del Barça), el fórum ha batido récords con más de 120.000 espectadores entre las tres jornadas “gordas”. A la marca de asistencia hay que añadir el aumento de escenarios (2 más que el año anterior) con mención especial a las increíbles vistas del reubicado escenario Pictchfork. Y, por cierto, del Pitchfork al Llevant (los dos más alejados) había casi dos kilómetros. De piernas bien, gracias.

Allí se dieron cita espectadores de todos los países del mundo que, haciendo honor a su apelativo, gozaron con devoción y respeto de la puesta en escena de unos artistas sobre los cuales se habían informado previamente; algo que parece obvio y, sin embargo, tan difícil de encontrar en otros eventos del mismo calibre. Un público que supo estar a la altura cuando aguardó en las largas colas o se las vio putas para conseguir una cerveza; una gente y una ciudad que se abrió al mundo dando una nueva lección de hospitalidad, civismo y clase.

Así que, pese a los graves problemas en las barras y las incontables colas sufridas, en La Redacción Atómica nos quedamos con el regocijo de haber cohabitado conciertos y momentos inolvidables. Sufjan Stevens, Battles, Nick Cave, The National, Mogwai… por citar algunos memorables y que pudimos abarcar. Hablemos de música.

JUEVES 26 de MAYO

De las peores entradas al recinto del Primavera Sound que se recuerden. Una vergüenza, un cabreo monumental al tener que chupar hora y media de cola para retirar la acreditación de prensa.

Las noticias que llegaban desde el interior no eran más halagüeñas ya que el nuevo y moderno sistema electrónico, implantado para la consumición de bebidas, se había venido abajo nada más comenzar la jornada. Eran las 18 horas y, como ya saben, el problema de los dispensadores se subsanó pasadas las 22 horas, teniendo que volver, en aquel momento, al sistema de toda la vida: el de pagar con Dinero. Lo que nadie podrá ya reparar, es el daño y la ansiedad causados por la pérdida (todavía sumido en un zig-zag de periodistas enfurecidos) del concierto de Sufjan Stevens en el Auditorio Rockdelux. Al parecer, una de las actuaciones del festival. Permítanme que no siga escribiendo, me corroe por dentro. Dejo paso, pues, a mi venturoso compañero Maxime

Quique Medina

Sufjan Stevens
Inauguro la tanda de crónicas, y se lo voy a dejar difícil a mis compañeros después de tal concierto… O mejor dicho después de tal viaje cósmico pop en una nave espacial dirigida por el capitán Stevens. Para ser uno de los afortunados en tener asiento para la experiencia, hubo que tener algo de suerte, fue mi caso. Dos horas en otro planeta, llena de colores fosforescentes, de coreografías y disfraces; de proyecciones sobre cortinas transparentes… Faltan palabras para describir lo vivido. Sufjan Stevens transportó a la audiencia hacia el planeta que solo él habita hoy en día. Age Of Addz, último disco interpretado entero, con dos únicas escalas en primero una versión folk del “The One I Love” de R.E.M, para después concluir con el no menos grande Chicago. Dentro de la marea de emociones de aquel viaje destacó el “Impossible Soul” de casi 25 minutos de duración. La nave espacial y sus integrantes se vinieron abajo, con una sensación constante de estar asistiendo a algo único, algo irrepetible… Con la sensación de que todo será diferente y nada será mejor después de eso… El concierto del festival.

Maxime Dodinet

Of Montreal
Con un cabreo de tres pares de cojones y la garganta seca, me planté en el escenario grande, el San Miguel. Of Montreal ya lo llenaban de color y los ritmos y la simpática puesta en escena que proyectaron en mis ojos consiguieron calmarme. Creo que ya sonreía: al fin y al cabo estaba dentro del recinto un año más y ser infeliz allí no cabe en mi cabeza. Estos estadounidenses están como cabras. A los cinco componentes de la banda les acompañaban dos actores que, disfrazados (unas veces de luchadores mexicanos otras de cerdos), convirtieron el escenario en una barroca locura de la que era imposible apartar la mirada. Pop alucinógeno con querencia estética al glam, la cosa estuvo bien… podía haber sido peor.

Quique Medina

Big Boi
Primera experiencia cara a cara del que os habla con el hip-hop. Puesta en escena austera (un pinchadiscos y dos raperos) pero viendo el entusiasmo del respetable estaba claro que no era menester más. Antwan Patton (la supuesta mitad mala de Outkast) liderando el combo y el escenario Ray-Ban que se convirtió en un mar de brazos a sus órdenes. Extremidades casi todas ellas pertenecientes a público foráneo pero que rugieron excitadísimas dando la razón a aquellos que demandan más música negra en los festivales antaño vetados para los rimadores. Energía, dominio y emoción… todo lo que uno puede pedirle a un directo se dio cita allí.

Quique Medina

The Walkmen
Frustrante, y mucho. La única actuación que estos ojos han visto en este festival hasta la fecha en la que deficiencias de sonido perjudican de tal manera a una banda. Resulta difícil de aceptar que la voz de Hamilton Leithauser quedase sepultada bajo todo lo que le rodeaba, incluido Nick Cave desde el escenario principal.
Desesperante ver a tal torrente de voz metido en una urna invisible de la que nadie le consiguió liberar, por mucho que, como siempre, el neoyorquino se dejase el alma. Flaco favor a maravillas como “On the wáter”, “In the new year”, “We’ve been had”, “Juveniles”, “Woe is me” y el resto del más que destacable repertorio que The Walkmen tenían que ofrecer (y ofrecieron) a un público que se entregó, a pesar de todo, a una de las bandas más interesantes que han surgido en los últimos años.

Nando

Grinderman
En cuanto a los front-man, Nick Cave se llevó la palma al frente de Grinderman. No iba a ser menos. Chulo hasta decir basta y flanqueado por el no menos exagerado Warren Ellis, su concierto llevó, como siempre, el rock hasta el límite del ruido con temas como 'Get in on' y demás. Hasta esa franja en la que todo está a punto quedar hecho añicos y sólo los músicos de la banda mejor engrasada es capaz de detenerlo y continuar. Donde solo el vozarron de un torbellino llamado Nick Cave alcanza hasta convertirse en el sacerdote capaz de llevar a cabo todo aquel ritual de tensión y ruido como si procediese del mismo principio de los tiempos. 'Worm tamer', otro ejemplo más.

Andrés Verdeguer

Suicide (performing fist LP)
En este punto del camino fui raptado por un viejo amigo (esas maravillosas cosas que ocurren en los festivales a ciertas horas) que insistió en que le acompañara, de nuevo, al Ray-Ban; que allí iba a suceder algo histórico; que nosequé de la historia del punk. Yo todavía estaba impactado por el derroche de Grinderman y todo me importaba bastante poco. Sobre el escenario Alana Vega y Martin Rev en un importante estado de decadencia reventaron mis oídos y mi cerebro con un ruido electrónico que, aunque poesía para casi todos los que me rodeaban, me resultó de lo más desagradable. Hicieron historia pero quizá también lo sean.

Quique Medina

Interpol
Que el escenario Llevant estaba casi en la Barceloneta lo descubrimos cuando el horario ordenaba patear la distancia que había desde el Pitchfork. Allí acababan de tocar The Walkmen y en aquel llegaba el turno de Interpol. Prácticamente dos kilometros en un consntante cuadal de gentes que se dirigían a la cita con los de Nueva York. La organización del Primavera Sound sin duda ha querido abarcar demasiado y eso ha ido contra la comodidad del público asistente en todos los aspectos y principalmente a la hora del gran cometido: 'ver' y disfrutar la música en directo. Y el público, sustento de todo este circo, debe ser lo primero. En lo musical Interpol no pasó de una alta corrección e impecable sonido. En eso el escenario de Llevant se llevó la palma. Fue siempre el de mejor sonido de todo el recinto. Interpol es una banda estancanda. El nivel a la hora de interpretar los temas de su brillante primer álbum o de su notable segundo descubrían la evidencia ante sus correntones tercer y cuarto trabajos y, lo que es peor, el estado de una banda carente de pellizco al menos por ahora. Tiempo tienen para arreglarlo o tomar una drástica decisión a no mucho tardar. Porque no creemos que vayan a estirar el chicle tanto como Suicide, de quien todavía vimos el bis, más que suficiente para concluir: qué de bueno tienen que aportar estos a la sociedad 30 y pico años después del punk.

Andrés Verdeguer

Flaming Lips
Si hay algo fascinante respecto a la banda de Oklahoma es la extraña paradoja de su megalítico espectáculo respecto a su real repercusión mediática. Auto-proclamados leyendas, saltándose a la torera todos los requisitos y necesidades del marketing de esta nuestra amada industria musical. Con un par de huevos, vamos.
También lo es que básicamente llevan repitiendo el mismo show durante ya algunos años y siga enganchando de tal manera. La rutina de lo estrambótico, agarrando de una mano la época más psicotrópica de los cuatro de Liverpool y de la otra el The Wall de Pink Floyd.
Así pues hubo burbujas, confeti, cámaras personalizadas, parafernalia manga, órdagos de personas bailando sobre el escenario, manoplas gigantes y demás utensilios surrealistas que adornaron el más que escueto repertorio de los americanos en su directo. Y la verdad, volvieron a conquistar una vez más haciendo gigantescas unas pequeñas y sencillas melodías pop en su origen. Final predecible aunque apoteósico con “Race for the prize y Do you realize?”.

Nando

Lüger
Si dos cosas tenía claras eran: que no quería acostarme muy tarde en la primera de las jornadas y que no me volvería a perder a Lüger (como ya me pasó hace unas semanas en Valencia). Todavía durándome los efectos de la cátedra rock impartida por Nick Cave, me dirigí en mi nube hacia el pequeño pero matón escenario Jäger. Allí, ya habían desenvainado guitarras Lüger y el ruido era maravilloso. Guerra instrumental sin tregua ni un ápice más brutal de la que la imaginaba. Volumen, técnica y locura en una suerte de psicodelia-rock con puntos electrónicos digna de ver en directo. Todo un espectáculo ensordecedor e incitador al salto descontrolado, perfecto para retirarse a tomarse la última en casa de mis hospedadores.

Quique Medina

Girl Talk
Por una vez que no clausuran las noches de festivales los queridísimos 2manydj's! Le tocó a Girl Talk y sus mash-ups imparables mandarnos a la cama y lo hizo, bailoteo intensivo, las piernas pesaban mucho más después de tal fiesta. Pocos podemos resistir a mash-ups de “Welcome To Jungle” de GUns'n'Roses y “Bad Romance” de Lady Gaga, que te guste o no, potentísimo.

Maxime Dodinet

* Las otras jornadas

Lee la jornada del viernes 27 de mayo

Lee la jornada del sábado 28 de mayo

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.