Grupo: Bloc Party
Sala: Heineken Greenspace

A veces no lo entiendo muy bien, ¿para que demonios traen a unos teloneros desde Londres a actuar frente a escasas cien personas? ¿Es que no saben que los jueves es día de pantalón viejo? ¿Por qué programan un concierto a las 20:30 horas? Creo que fui de los pocos que llegó a ver una canción de los ingleses Metronomy.

Con tan pocos minutos de escucha, ¿qué deciros que no hayáis leído en cualquier hoja promocional? Diré que bailaban electrónicamente acompasados, con unos adornos luminosos en sus camisetas y que en voz y actitud eran algo así como los sucesores del sonido Devo. Casi mejor no haber llegado.

Lo cierto es que, y era de cajón, los cabeza de cartel de la noche si se retrasaron un poco con forme a la fecha prefijada y eso fue suficiente, para que las gentes (en torno a mil personas) fueran saliendo de sus trabajos y calentado una fría sala Greenspace.

Todavía no estábamos todos, pero en lo alto del escenario unas siglas descomunales nos recordaban que nos encontrábamos ante uno de los grandes, pasto de “Escenario Verde”. BLOC PARTY ponía, y nosotros orgullosos de que Valencia sea ya una ciudad con mayúsculas y a tener en cuenta para las giras importantes (*Encima, en estos mismos momentos, a pocos kilómetros de aquí, en la sala Mirror, Spoon y Explosions in the Sky cerraban el Wintercase…pero eso ya lo cuenta Nando).

Cuando salieron los cuatro de Londres, la sala se convirtió en un clamor y ya no dejó de serlo hasta el final. Muy estilizados ellos: el guitarra llevaba una greña sobre la cara que ni el mejor anuncio de champús; al batería, el de gafitas, le dio por enseñar musculosa; sólo el bajo parecía no haber sucumbido a las mieles fashion de la fama. Pero bueno, si hablamos de Bloc Party, la figura de Kele Okereke, destaca, rastafari-popera, por encima de todas. Y eso que aún no había empezado a cantar.

Comenzó la cosa, como su último trabajo A weekend in the city lights, con la bipolar “Son for Clay”. Los momentos de acción eléctrica, ya característicos del grupo, se celebraron de manera contagiosa entre el entregado público al que no le importó la ya acostumbrada, en esta sala, dispersión sónica. Los temazos del primer disco fueron cayendo rápidos y, sin comerlo ni beberlo (sólo Heineken), habíamos sido felices bailando “Banquet” o “Hunting for witches”.

El pelo rastafari, los blancos dientes, la negra tez, los bailes y la voz de Okereke inocularon a los asistentes que se movían y saltaban a ritmo de los secos metrallazos, también característicos, de la batería de Matt Tong (el gafitas que ya se había quitado hasta la musculosa).

Es cierto que muchas canciones de Bloc Party suenan muy parecidas o incluso se diría que son la misma cambiada de revoluciones, pero, y a la vista de la algarabía, nos encantaban.

Nutriéndose del ska inglés, e incluso africano, pero sobre todo del britpop –Andew Thompson me dijo, en mitad del concierto, que por momentos creía que estaba viendo a The Cure- el cuarteto londinense ha creado una obra digna de ver en directo. Y así, entre fuertes emociones, se fueron a los camerinos. Sabíamos que tenían que volver.

Prepararon en este parón los técnicos dos baterías enfrentadas, luego os cuento. El caso es que salieron de nuevo, pletóricos. Okereke, que lo intentaba en español, estuvo la mar de comunicativo para con el respetable y hasta bajó del excenario a mezclarse con él jugándose el tipo. Para volver a calentar el ambiente eligieron la novedosa y bailable, casi dance, “Flux” que consiguió su propósito. Tras ésta, vino la demostración de las dos baterías ya que Gordon Moakes soltó el bajo y ocupó la segunda batería; fue más visual que artística la representación, moló mucho.

Sólo llevaban una hora y veinte minutos, cuando decidieron rematar la faena y dejarnos allí, animados, a pocos minutos del orgasmo. En ese momento me cabreé, pero ahora, más fríamente, lo pienso y lo prefiero así: sólo tienen dos discos y ya habían sonado todos los hits, ¿para que emborronarlo? ¡Ah! Por cierto, la última fue “Helicopter”…Estaba mojado. Yo sí me había aliviado.

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