Grupo: Varios artistas
Sala: Las Naves

Tras unos meses de incógnitas y tras despejar la margarita a principios de agosto (hace menos de dos meses) la segunda edición del She’s The Fest comenzaba ayer en Las Naves, el mismo espacio que lo vio nacer.

Para comenzar Papaya abría el festival. Se había retrasado la hora de comienzo respecto a la anterior edición, pero ya de base sonaba raro que un grupo como Papaya, con la pegada y el ritmo que atesoran desde el lanzamiento de su single “Cosas fascinantes y sencillas” fuera tan pronto. Este fue uno de los principales motivos que provocó que en el inicio del festival luciera casi espléndido, pese al poco público, con familias, mayores y niños, hasta bebés, jugando por el suelo de la terraza de Las Naves.

Terminó Papaya y la asistencia no dejaba de crecer ante la cercanía del concierto de Chlöe’s Clue. Desde el primer segundo Raquel Adalid salió al escenario con esa sonrisa que la caracteriza. El punto ideal entre la Lolita de Nabokov y Alanis Morrissette, siempre tan bien respaldad por sus cuatro musicazos.

Sin lugar a dudas el final del concierto de Chlöe’s Clue fue lo mejor de toda la jornada del viernes, con unos instantes a capela que cautivaron al respetable. Hasta por arte de magia por un momento ni se veían móviles entre las manos. En definitiva un gozo pensar todo lo que puede alcanzar esta artistaza con la continuación de Hidden Rhythms.

Llegados a este punto los asistentes ya nos habíamos percatado de que a diferencia del año pasado entre concierto y concierto las posibilidades de ocio y distracción en Las Naves se reducían a 0. Por un lado no había Djs como en la primera edición para amenizar los ratos muertos entre que finalizaba un concierto en la terraza y comenzaba otro en el auditorio. En segundo lugar, y no menos importante ya que fue una de las claves de la desbandada que se produjo desde este momento, la oferta gastronómica se reducía a la propia cafetería de Las Naves. En la primera edición el She’s The Fest se distinguió por los food trucks que puso a disposición del respetable. Hasta había un puesto de comida japonesa. Pero este año las opciones pasaban por el tabulé de la cafetería de Las Naves o salir del recinto e ir a la cafetería de la acera de enfrente. Sin duda los grandes triunfadores de la noche, ya que gracias al She’s The Fest esta cafetería convencional registró momentos de auténtico sold out con más de 40 personas esperando a que les llegara su bocadillo.

Pero sigamos con la música. Ruth Baker Band recogía el guante a Chlöe’s Clue. Dado que nadie avisaba del inicio de los conciertos en el auditorio mientras que en la terraza los corrillos no cesaban el grupo dio inicio a su concierto con una docena de personas como espectadores de lujo. Por suerte poco a poco el público fue entrando en la sala. Los de Benicàssim entretienen como ya mostraron en la última edición del FIB, pero no dejan de ser un homenaje a los clásicos, a las sacudidas guitarreras y la pose de pin-up de su vocalista. No hay nada malo en esto, sino más bien que el mezclum que se estaba gestando ante el posicionamiento de los grupos en el cartel comenzaba a causar una extraña indigestión musical.

La pena fue que este síntoma se incrementó, ya que unos Terrier que hubieran ido de lujo para cerrar la jornada del viernes con una gran eclosión en Las Naves les tocó el turno de la terraza a las 22:15. Hora de la cena que como imaginaran no muchos realizaron dentro de Las Naves.

Carmen Boza era la gran esperanza de la noche. Ya no solo en cuanto a que aparecía en el poster como cabeza de cartel, sino para poder disfrutar de la artista que llegó a la primera línea gracias a YouTube en unas condiciones completamente a favor. Para perplejidad de propios y extraños Carmen Boza decidió comenzar el concierto ella a solas con su guitarra y su voz. Un acto de valentía en el momento menos oportuno, ya que cuando más necesitaba el público alguien que le agarrara de la pechera más se adormecía el ambiente. A la cuarta canción batería y bajo salieron al escenario y lo que por un momento parecía que se encauzaba volvía a derivar en el camino de los bostezos. No tanto por la propuesta de Boza, que cumplía sin más, como por el insulso inicio del espectáculo.

La única gran noticia reseñable de la actuación de Carmen Boza es que por primera vez en las dos ediciones del She’s The Fest el público femenino fue mayoría abismal frente al masculino. La pena es que tan rápido como vinieron a ver a Carmen Boza se fueron, lo que provocó que pasadas las 00:30 el público escaseaba como pocas veces se ha visto en un festival en Valencia a esas hora de la noche.

Poco o nada ayudó que entre el concierto de Carmen Boza y el de Brigitte Laverne hubiera que esperar cerca de 40 minutos de total y completo silencio. Por no haber ya no había ni hilo musical. ¿Y adivinan a dónde fueron los valientes que habían sobrevivido hasta ese momento? Exacto, al bar de la acera de enfrente.

Contando a los dos técnicos de sonido, Brigitte Laverne (acompañada del músico que toca el pad electrónico con ella) y miembros de la organización del festival hacíamos un total de 13 personas cuando comenzó el último concierto de la noche. Sin duda una visión desalentadora como pocas. Con estos alicientes era misión imposible por parte de Brigitte levantar la noche. Pese a que el juego del synth-pop con tintes asiáticos en su voz puede ser llamativo poco ayudaba que la base electrónica fuera la misma hasta en 3 canciones seguidas.

En definitiva y como ya se habrán dado cuenta el She’s The Fest 2016 en su primera jornada no fue un placer para los sentidos. Un cúmulo de despropósitos surgidos de los pequeños detalles que han sido pasados por alto por la organización y que demuestran a peso que esta segunda edición tenía que haber sido reducida a un sólo día.

PD: no conozco a ninguna web musical a la que a alguno de sus redactores le produzca gusto hablar de los errores de un festival.

2 Respuestas

  1. Aaron J. Martin

    Tampoco parece lógico que siendo dedicado a la mujer, solo toquen mujeres. Que no deberían de sobrar… aunque por lo visto faltaron. Seguro que alguien pudo haber hecho un buen tributo no siendo únicamente mujer, y seguro que se pudo y se podría haber organizado mejor.
    Saludos.

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  2. bailarin

    Buenas tardes.
    Gracias por la crónica y ser sincero y valiente. Yo tenia pensado acudir a este festival, más bien muestra de música en femenino, pero por causas de última hora no pudo ser. Creo que es un cartel bastante interesante y arriesgado. Con apuestas muy complicadas.
    Tambien creo que es un festival que debe seguir realizandose, mejorando muchas facetas. Algunas de las que comentas, que difieren de la edición anterior, como más propuestas a la hora de comer, o directamente en el plano de entretenimiento y musical… veo que hacia falta algo entre actuación y actuación. Lo mismo que esperan 40 minutos para la última actucación. Aunque eso ocurre tambien en muchas ocasiones en muchos festivales, pueden pasar demasiados minutos con tiempo muerto, sin nada que hacer, a ver yo voy a un festival a ver a grupos de música y se agradece descanso de vez en cuando, pero veo exgaerado tanto tiempo vacio y perdido.
    Creo que es necesario hablar de los errores de los festivales, se llamen como se llamen, se hagan donde se hagan. Porque de los errores se aprende y todo no va a ser comidas de po llas. Creo yo.
    Pero tambien hablar de las cosas buenas de cada festival.
    Lo mismo que hablar de lo importnte, la música. Y en ste caso yo creo, repito, que habia una propuesta muy original y arriesgada, complicada de entender, se hacia dificil decir: yo voy a ver a tal banda y tal grupo. No. Yo solo veo a Zahara como cabeza de cartel realmente.

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