Grupo: III Sixties Rock Weekend
Sala: Sala Magic Box del Auditori

Con puntualidad británica volvía a darse el pistoletazo de salida del Miguel+Ángel+Mulet“>Miguel Ángel Mulet, concejal de cultura del Ayuntamiento de Castellón y Vicente Farnós, director ejecutivo de Castelló Cultural, quienes declararan abierto el III Sixties Rock Weekend de la historia.

JUEVES 3 DE MARZO

En lo rigurosamente musical el escenario principal de la sala Magic Box del Auditori fue desprecintado por los locales Magic Dildoss, quienes llegaban al festival con su Ep homónimo debajo del brazo (Hair Man Records, 2008) y muchas ganas de demostrar que su rock de fuerte carga garagera y de dejes inconscientes a lo Dowliners Sect estaba a la altura de tamaña misión. El cuarteto expuso su indudable pegada con unas guitarras afiladas dignísimas herederas de la potente tradición local. El set fue ganando en intensidad según pasaban los minutos y la banda iba adquiriendo mayor seguridad. La primera aproximación a canciones ajenas de todo el festival fue para ellos con una descocada “It’s a crying shame” de The Gentlemen, un trallazo al que se aproximaron desde el prisma de los Fuzztones o Radio Birdman para deleite del respetable. El hielo estaba roto.

A continuación llegaba el turno para Bruce+Brand“>Bruce Brand, quien ha tocado con el mismísimo Billy Childish en varias de sus bandas, además de en Adventures of Parsley, Dutronc, The Clique o los Masonics, por citar sólo algunas. A ello le sumamos a Dj+Galicia“>Dj Galicia tuvieron escaso margen para ilustrarnos con su maestría a los platos. Estábamos a mitad de semana y algunos todavía conservan su trabajo. Será en otra ocasión.

VIERNES 4 DE MARZO

La jornada del viernes tuvo como primer protagonista a The Stolen Jackets, quienes también jugaban en casa, lo que, según nos comentaron, nos les hacía sentirse del todo cómodos, debido a la presión extra que supone el factor cancha en casos así. Sin embargo, metidos en harina demostraron ser un grupo rotundo. Su sonido es más afín a los setenta y a bandas como Deep Purple, Mc5, Cream o Led Zeppelin, grupo clave este último en su formación musical. Dieron rienda suelta a un indudable virtuosismo, especialemte su guitarrista, Héctor Tirado, e introdujeron entre su repertorio habitual versiones de Jimi Hendrix o las más inesperadas “Taxman” (The Beatles) y “Tired of waiting for you” (The Kinks). Preguntados acerca del porqué de estos temas que parecían algo alejados de su libro de estilo nos afirmaron que los habían escogido por el margen de mejora que les permiten, mucho más fácil que si fusilaran a los Zeppelin sin más, además porque:

“Rock & Roll y melodía se llevan muy bien” (David Franch, voz y guitarra de The Stolen Jackets)

Unos chicos estupendos que están deseando quemar el territorio con su rock and roll desmelenado. Invítales a una copa de vino que ellos te garantizan vaciarse las entrañas en busca de poderosas canciones con indudable pegada rock.

A continuación llegaba el primer grupo austríaco del fin de semana, The Sweet Leef, que Iván (organización) nos reveló que fue de los primeros grupos que se confirmaron para este tercer Sixties. Mantuvieron el pulso en las guitarras de clara orientación setentera con el espíritu de Led Zeppelin todavía instalado en el escenario. Se atrevieron incluso con una versión suya, “Dazed and Confused”, una osadía de la que salieron indemnes y reforzados. Introdujeron a los presentes en paisajes sonoros densos y bien ejecutados, con una sección rítmica poderosa y esos riffs hábiles y altaneros, pero que quizás no fueran lo que muchos venían buscando en este festival. Una vez terminada su intervención nos confirmaron su querencia a todo lo que suponen los setenta más rockistas. Además, dijeron no conocer bandas españolas más allá del grupo predecesor, The Stolen Jackets, el cual les había causado una gratísima impresión. Por cierto, el guitarrista, Mike Elam, se negó a venderme la chaqueta Sgt. Pepper hecha a medida que lucía (¡Ni siquiera me permitió regatear!).

El siguiente grupo que desfilaría por el escenario también procedía de Austria (¡Sólo faltaron The Staggers!), eran The Attention!. Elegante quinteto heredero de la tradición más purista del rhytm & blues tan del agrado de la primera hornada modernista en los primeros años de la década aquí recordada. El grupo nos comentaba que dan una importancia vital al “paquete musical al completo” a la hora de entrar a valorar cualquier proyecto, desde los trajes, los micros o los amplis hasta la actitud a esgrimir sobre las tablas o las influencias sobre las que bascular. En su caso éstas son indiscutiblemente The Yardbirds y The Animals. Y por lo demás, se notó que lo tenían todo bajo control. La imagen cuidadísima, los instrumentos originales de la época y la actitud propia de los que se saben tocados por los dioses de un género de complicado tránsito. Además, contar con un frontman como Mario David debe dar un plus de seguridad notable. Mario, quien curiosamente es un antiguo teddy boy dentro de un grupo mod ortodoxo, lucía un peinado fastuoso y un traje impecable hecho a medida que pagó las embestidas de su entusiasmo. El pantalón no aguantó sus idas y venidas y cedió por la entrepierna. Mario no dudó en despojarse del mismo y continuar con sus lecciones de autoridad escénica en paños menores (su representante lo subsanó posteriormente facilitándole una “muda”). Dieron un repaso a su todavía exigua producción discográfica, despegando con la espléndida “Beat Machine” y destacando ese electrizante “Ace face” y la no menos contundente “Shimmynizer”, además hicieron suyas canciones de Ray Charles, “Mess around”, de Bo Diddley vía David John & The Mood, “Bring it to Jerome” y de The Sonics, “Shoot down” . El público, muy entregado, no dejó de bailar en todo momento. Cerraron el set exhortándonos a salvar nuestras almas tomando una a su salud,”Take a drink on me” y dejando al personal con ganas de más, de mucho más. Un concierto soberbio.

Para cerrar la jornada del sábado llegaban los daneses Baby Woodrose, con cuyo líder, Lorenzo Woodrose, tuvimos la oportunidad de entrevistarnos momentos antes del show. El gigantesco y muy simpático Lorenzo nos confirmó su pasión por la música, las drogas y todo lo que supone la cultura de los años sesenta, concretando como su influencia principal a 13th Floor Elevators, así como su predilección por lo que se hacía en América por encima de lo que se cocía en Europa y más concretamente en el Reino Unido. El cuarteto fue una engrasada máquina de despachar canciones envueltas de garaje y hard rock de inclinación neo psicodélica tintadas de Fuzz que los ponía en sintonía con los Stooges o con The Electric Prunes. Su contundencia hizo las delicias de un público, el castellonense, muy orientado hacia estos sonidos potentes, pero que en esta ocasión no acudió al Auditori en el número esperado. Tal vez el concierto de reunión de las leyendas locales, Depressing Claim, programado para esa misma noche (y la siguiente debido a la gran demanda y expectación levantada) en el Four Seasons, restara algo de afluencia al festival en esta segunda jornada.

“Prefiero la música sixties americana a la británica y, por encima de todos a 13th Floor Elevators” (Lorenzo Woodrose, lider de Baby Woodrose)

Tras el vendaval que supuso la actuación de Baby Woodrose, el segundo allnighter lo monopolizaría casi en su totalidad Chema Rey (Radio 3) quien profundizó en el beat, la psicodelia, el garaje y el freakbeat más indómito, haciendo paradas obligatorias en sonidos yeyés autóctonos. Mientras, a The+Small+Jackets“>The Small Jackets eran el primer grupo italiano en pasar por el Sixties y el encargado de abrir la jornada de clausura. Su rock clásico orientado hacia el sur y con parada y fonda en los años setenta les ha valido para acompañar a The Imperial State Electric en su gira. La amistad con la banda de Nick Royale viene de lejos y la influencia de Hellacopters en su música es palpable, como lo es su tendencia al hard rock y a los desarrollos densos y desproporcionados. Para la ocasión, Lu Silver, voz y guitarra rítmica del cuarteto lució un look a mitad de camino entre John Galliano y un indio arapahoe muy acorde con lo que nos proponían desde el escenario, en nuestro opinión algo fuera de lugar en este festival, pero que hubiera hecho las delicias de los fans de AC/DC o Guns’n’Roses.

Después la velada dio un giro enorme para trasladarnos al fantástico universo que representan The Confidents, éstos funcionan como septeto desde la incorporación del guitarrista de Los Soberanos, Emanuele Guitar (a quien alguno le vio cierto parecido con Charles Bronson), que integraría el grueso instrumental que completan Álex García, a la guitarra, Xavier F., al bajo y Joan Codina tras los tambores, y que acompañan a la solista, Diana D.F., y a sus dos infalibles coristas, África Ligero y Raquel Ares. El grupo desplegó un arrollador espectáculo cimentado en el beat, el soul y el rock'n'roll, con unas animadas y trabajadas coreografías que evidenciaban un sentido homenaje a los grupos de chicas de los sesenta. El repertorio estuvo repleto de versiones del más distinto pelaje que el septeto se encargó de llevar a su terreno con gran maestría, así vimos como se apoderaban del estándar de Chan Romero, “Hippy Hippy Shake”, de “Love Potion #9″ (original del dúo Leiber/Stoller y popularizada por The Clovers o The Coasters enre otros muchos), de “Twistin' the night away” de Sam Cooke, de “Some other guy” (también de Leiber/Stoller y que interpretaran The Beatles), de “Stop, look and listend” de The Chiffons, de “How can I make her mine” de Bobby Roberts and The Ravons o del “Break it all” de los Shakers, por citar unas cuantas. Todo ello salpicado con diversas composiciones propias (algunas inlcuidas en su single de 2009, “The Confidents”, Butterfly Records, But-31), unas ganas temendas de hacer disfrutar a la concurrencia y un look sumamente apropiado y revelador nos hicieron disfrutar en un viaje en el tiempo que supo a gloria entre tanto guitarrazo.

Guitarrazos que no tardaron en regresar. Chico Boom daban el que sería su último show bajo este nombre y el segundo bajo la nueva denominación, Supersweet. El grupo no se prodiga en exceso sobre los escenarios (de hecho llevaban 10 años sin tocar en Castellón), algo extraño tras ver cómo disfrutan sobre el mismo. Los donostiarras salieron en formato de trío, con Imanol G.A., Álvaro Turrión y Andoni Etxebeste, a la guitarra, teclado y batería. Lograron un sonido envolvente y poderoso que remitía a una sucesión de bandas británicas que iría desde The Who hasta The Vines, pasando por Kula Shaker o The Prisoners. El teclista se desdobló para poner su parte en la sección rítmica e importantes aportes en lo melódico, el batería lo daba absolutamente todo, llegando a romper incluso un pedal mientras le hacían un detallado reportaje fotográfico para la web de bateristas www.herecomesthedrummer.com . Ni que decir tiene que la única guitarra sobre el escenario aullaba sin opción a réplica. Imanol, tocado con un elegante bombín, no se lo habría premitido. Una actuación que cogió por sorpresa a más de uno y que se convirtió, por méritos propios, en uno de los momentos álgidos del festival.

The Jaybirds son la polla, los putos amos, y no lo digo yo, si no que fue así como ellos mismos se presentaron a un Auditori deseoso de disfrutar del vendaval de rhythm & blues primigenio que suponen los austriacos. La entrada no pudo ser más sintomática, “Fortune teller” de los Rolling Stones, en lo que supuso toda una declaración de principios y el inicio de un set arrebatador. Tras esto un repaso por algunas de las mejores canciones repartidas en sus tres discos de estudio, haciendo especial hincapié en los temas de su último trabajo, “Naked as The Jaybirds” (Time for action, 2010) y revisando ese pequeño clásico del freakbeat que es “My father name is dad” de The Fire. El grupo se fue sintiendo cada vez más cómodo y terminaría con el público rendido a sus pies cuando se retiraron dejando tras de si los últimos acordes de “Save your soul”. The Jaybirds tienen todo lo que sus compatriotas The Attention! presuponen a un grupo que transite este género, y además, como comprobaríamos después en su camerinos, Bernhard, Pat, Norb, Markus y Thomas son adorables en las distancias cortas y conocen en profundidad la escena sixty española, pero de esto ya os hablaremos más adelante.

“El público español y el italiano son, sin duda, nuestros favoritos y es en esos paises donde tenemos nuestra mayor comunidad de fans” (Bernhard BJ, cantante de The Jaybirds)

Y llegaba el turno para The Imperial State Electric, el grupo que logró congregar a más publico de todo el fin de semana. Nick Royale, ataviado con su sempiterna gorra militar de plato lidera a estos chicos desde que en 2008 diera carpetazo a los Hellacopters, y llegó a Castellón con ganas de demostrar que el que tuvo retuvo. Su nueva banda osciló entre el hard powerpop de canciones como “Resign” o la tremenda “A holiday from my vacation”, con la que arrancaron su set, y temas mucho más contundentes que les acercan al rock de The Black Sabbath, como pueden ser “Deja vu” o “I don't know”. No pudimos disfrutar de todo el recital porque estábamos reunidos con los Jaybirds, pero la cara de satisfacción de Iván dejaba a las claras que su apuesta había sido certera. El caudal sónico que manaba desde el escenario, desde luego, era acongojante. La fogosidad y enardecimiento de las melenas que poblaban las primeras filas podrían dar fe de ello. Pero nosotros, sinceramente, frecuentamos otros terrenos.

Tras la descarga de Imperial State Electric, los pinchadiscos tuvieron que entregarse para superar esas volutas de rock metálico que se negaban a abandonar la sala. Sin embargo, el Capitán Groovy Dj y ese persistente animador de este festival que es Toni Valer-Oh, se las ingeniaron para que hasta los ataviados con camisetas de Barón Rojo o DIO, que los había, contoneasen sus caderas al son de ritmos sixties de corte más clásico.

Y así llegamos al final de esta edición de un Festival al que siempre nos cuesta ponerle un pero más allá de puntuales afinidades musicales (tal vez la coincidencia con el Surforama valenciano). La organización, con María e Iván a la cabeza son para quitarse el sombrero, como también lo son el resto del staff e implicados con el evento.

En esta edición hemos advertido una mayor presencia de mods entre el público, así como también hemos reconocido las caras de esos seguidores que, año tras año, están ahí con la ilusión de ver como éste, nuestro (si, nuestro) festival, se consolida y crece tanto como se merece, que es mucho. Ente ellos incluimos a personajes ilustres del panorama sixty ibérico como el escritor Robert Abella, el lider de Los Imposibles, Paco Poza o su tocayo, Paco Vila, ex de Los Buhos y Los Flechazos, entre otros.

Indicar que las exposiciones en esta ocasión corrieron a cargo de Marcos Torres, que con su “A todo color, a todo volumen” vistió el edificio con un show visual para la ocasión, así como de Mari Carmen Blanch Nicolau y La Pera-U, quienes expusieron sus bonitas y llamativas obras de pop art, entre las que destacaban esos click de playmobil travestidos de personalidades históricas. Las otras dos exposiciones fueron, por un lado, un repaso fotográfico de las ediciones anteriores y otra de instrumentos musicales originarios de los sesenta.

Por último, apuntar que volvimos a cumplir con el clásico y no fuimos capaces de asistir al concierto que honraba a los valientes que se atrevieron a sacar sus Vespas y Minis con la que estaba cayendo en Castellón. Para ellos tocaron Neil Jung, quienes se merendaron un buen puñado de bonitas tonadas archiconocidas, desde The Who a The Beatles pasando, obvia decirlo, por Teenage Fanclub.

¡Larga vida al

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