Grupo: Varios artistas
Sala:

Al entrar la panorámica ya era divina: decenas de niños correteando por uno de esos sitios ocultos de nuestra ciudad. El Centre del Carme abierto de par en par a la música y Mireia Vilar hacía sonar los primeros acordes, casi como si fuera el despertar de un cuento, o de un corto de la Pixar.

Cuando los días previos uno comentaba lo que se venía el respetable preguntaba “¿pero dónde es? ¿en la plaza? ¿hay un claustro gótico en el Carmen?” Sí, lo hay, y es alucinante. Algunos ya lo pudimos ver en acción conteniendo la mente más inmensa e inabarcable de la historia reciente del cine, la de David Lynch, cuando en verano el (renovado) Cinemajove lo eligió para albergar el ciclo dedicado al maestro del cine contemporáneo. La luz seguía siendo el elemento diferencial, pero a diferencia de aquellas noches de verano ahora era el astro rey el que se hacía cargo de activar el Sona el Deleste 2017.

Casi se podía oler el ambiente polvoroso mientras sonaba Indian Hawk y su americana rock, mientras niñas y niños jugaban a ser vaqueros, cantantes y astronautas. A su vez los más creciditos buscaban cobijo en las sombras y comenzaban las colas para adquirir los tickets de bebida.

Sin uno darse cuenta, casi como la progresión cultural de la ciudad del Turia en el último año y medio, más de 600 personas (ojo avizor) abarrotaban el recinto antes de que L.A. tomara el escenario. Las bromas a costa del solazo no se hicieron esperar. En lo estrictamente musical es imposible negar que L.A. está de dulce. Su “King of the Beasts”, último trabajo publicado a principios de primavera, es la carta de presentación perfecta de cara a la conquista del mercado europeo y sin duda para ser uno de los nuevos cabezas de cartel en la temporada estival, recogiendo el testigo de los Xoel López o Corizonas. Todos lo disfrutaron y además de los incluidos en el cartel decenas de músicos valencianos y/o de València se acercaban hasta el Sona el Deleste: Chlöe’s Clue, Gener, We Used to Pray, Modelo de respuesta polar, Moon Crackers, Jordi Cassette, la familia de AndSons, las chicas de Corinne films y muchas otras celebridades de la terreta.

Fotogalería del Sona el Deleste en el Centre del Carme

Tras L.A. la paella y tras esta La Iaia. El peor horario, sin duda, y el peor panorama posible, ya que tres cuartas partes de los asistentes habían abandonado el recinto tras el recital de Luis Alberto, de esta forma La Iaia salía al escenario frente a una escasa afluencia. Lo que sucedió después fue la crema. Los que se quedaron lo disfrutaron como pocos y el concierto de La Iaia fueron de esos 40 minutos que van de menos a más y terminan transformados en una auténtica pista de baile capaz de hacer olvidar la hora de la siesta y cualquier supletorio de la cafeína.

Frida invadió el escenario cuando el respetable volvía a entrar en el Centre del Carme en ese momento post-carajillo. El rap en valenciano de lo recientes ganadores del Sona la Dipu fue una sorpresa, aunque la ubicación no les ayudó a propagar en condiciones su sonido ya que sus diferentes vocalistas eran difícilmente reconocibles desde la posición del público.

El punto exótico de la jornada, que ya iba entrando en velada, lo puso Zulu Zulu. Llamados a ser una de las próximas sorpresas en venideros festivales los mallorquines sorprendieron como pocos en su salto al escenario. Con mascaras afro, como si se tratara de los primos playeros de Jim Carrey, y trajes bombachos a juego el trío ejerce un influjo magnético, emulando a los Animal Collective del “Merriweather Post Pavilion”. El inconveniente es que este hechizo se disuelve tras las tercera o cuarta canción y sólo con el final del concierto, en el que se unió el primo primate, recuperaron el pulso a todos aquellos que tenían ganas de bailar.

Los bailes en masa llegarón con Eme Dj. El último giro de guión fue acabar a lo blaxploitation (magnífico inicio con Jocelyn Brown) gracias a los ritmos que lanzaba la pincha discos. El inconveniente fue que aquellos que esperaban la tipica sesión con los temitas del indie patrio tuvieron que ir a otro lugar a continuar con su particular fiesta.

El juego de niños acababa definitivamente, pero en esta ocasión se había conquistado un nuevo fuerte, uno de esos que se recuerdan incluso cuando uno pierde la cuenta de cuantos días lleva sin jugar a ser un niño. El consuelo es que el gran día, nuestra mañana de Reyes particular, esta por llegar el próximo 4-N, un día que promete hacer del Deleste el más grande de los pequeños. Como dice el lema de este año, just for one day.

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