Grupo: Primavera Sound (Sábado 30 de mayo) - Crónicas del Primavera (Día 3)
Sala: Parc del Fòrum

La intención de disfrutar del festival en todas sus vertientes nos hizo sacrificar algunas horas de sueño para llegar a los conciertos matutinos del Parc Joan Mirò. Un sacrificio que –y aunque ya en la noche pasó factura- mereció la pena. El taxi nos deja en la parque y agua y cervezas equilibrantes antes de encontrar los mini-escenarios improvisados y perfectamente integrados con unos jardines y una mañana radiantes.

Jesús (Absolute Begginers) me va a matar pero, por los pelos, me perdí, de nuevo, a Alondra Bentley. No hay excusas que valgan. No importa, todo cobró sentido con la salida de Bowerbirds a escena. Pop folk de muchos quilates. Un orgasmo de buena mañana que aunó emocionantes baladas acústicas, con intensos momentos de americana. Phil Moore y Beth Tacular forman un tándem por el que vale la pena pagar unos euros. Si pasan por su ciudad no lo duden.

Otro taxi y cagandoleches a la comida de celebración del cumple de Natalia. Vino, cervezas, pollos asados con mayonesa, tarta de chocolate y cero descanso…Ni rastro de la tan necesaria siesta.

Otro taxi y para el Fòrum. Tan justos llegamos a The Jayhawks que a nuestro amigo Dani –que venía sólo el sábado- lo tuvimos que citar en barra del escenario Estrella Damm. Gary Lourys y Mark Olson han hecho tanto bien al country-rock actual que a poco que estuvieran decentes (así fue) aquello sería una recordable actuación. Armónicas, guitarras acústicas y preciosas y casi perfectas melodías pop, al servicio del folklore estadounidese. Es una alegría que hayan limado sus asperezas y el sol, que lucía potente en lo alto, también lo quiso celebrar. Pero Ni Lourys ni Olson eran ajenos a que el rey de esa noche sería Neil Young y en el ambiente –más familiar y mucha más gente- también se notaba.

Fue una alegría ver que más de un centenar de personas decidió privarse de esenciales actuaciones (véase Plants&Animals y, sobre todo, Kitty, Daisy and Lewis a los que vimos de refilón- el día anterior- en el Salón Myspace) para apoyar o descubrir a unos valencianos que, bajo el nombre de Polock, están dando mucho que hablar.

Era nuestro segundo paso por el acogedor y mínimo Salón Myspace y todavía gozamos algo del interesante y indie-pop latinizado de Flow. Fernando Vacas y su banda lucieron camisa de horteras rosas, trompeta y consistente pop de guitarras. No obstante, íbamos por Polock. Se les vio nerviosos en los primeros compases, pero la madurez de estos jóvenes unida a unas canciones que se muestran tan pegadizas como refrescantes se impusieron en esta corta pero notable actuación. Orgullo patrio de su pop-funk-elctro-guitarrero.

Con tal agenda todavía no habíamos podido ni sacar los necesarios tickets. El paso por las colas de las máquinas expendedoras hizo que pudiéramos constatar que el sábado iba a ser un día de gentes más heterongéneas y de media de edad más elevada; que el mayor culpable de ello era el “Tío Young” no había duda, pero nuestra siguiente elección, Herman Düne, también tuvo algo que ver.

Ahora que ya sólo se juntan para tocar en ocasiones muy especiales (esta por ejemplo) es cuando más se está reivindicando el legado de Stanley Brinks y Cía. Eso sí, si las veces que se juntan sirven para que hagan un repaso de sus temas más brillantes bienvenidas sean. Pop-folk lo-fi, calypso, buen humor y letras tan brillantes como sencillas salpicaron una actuación que sirvió de bálsamo para recargar algo las expoliadas baterías.

Ahora sí: Neil Young esperó a que el sol se fuera y a recoger al público que veníamos de Herman Düne para comenzar. Había ordenado que no hubiera ninguna actuación en marcha durante las dos horas que duraría su concierto y su mandamiento se cumplió a rajatabla. Su mujer, Ben Keith -steel guitar-, Anthony Crawford -guitarra-, Rick Rosas -bajo- y Chad Cronwell -batería- fueron la alineación titular de un equipo de rock preparado para impartir una clase magistral de música.

Camisa de leñador, pelo lacio y gris, su cara y su estampa todavía, a sus 64, impactan. Cuando se cuelga la guitarra, cuando la ataca, pareciera que tiene todavía veinte años. Comenzó con “Love And Only Love”, mientras que ya en segundo lugar metía el irreprochable torbellino de “Hey Hey, My My (Out of the blue)”. Con “Are You Ready For The Country?”, Young se cambiaba eléctrica por piano con idéntico y extasiante resultado.

“Everybody Knows This Is Nowhere”, “Pocahontas”, “Change Your Mind”, “Cinnamon Girl”, “Mother Earth” , “The Needle And The Damage Done” (versión acústica),”Heart Of Gold”, “Old Man”, “Speakin' Out” y “Down By The River”, “Fork in the road” , “Get behind the wheel” y un final apoteósico con “Rockin' In The Free World” son algunos de los temas que entre recuerdos y paseos por otras crónicas puedo atestiguar. Hasta una versión de “A day in the life”, de The Beatles parece que se marcó. La verdad es que no la recuerdo. Sólo sé que yo estuve allí.

Podríamos habernos ido a casa y no hubiera pasado nada. Pero en un rato actuaban Sonic Youth y no queríamos pecar de herejes. Molidos como estábamos aún decidimos enfilar, por última vez, el camino que llevaba al Ray-Ban Vice. El denuedo lo tenían que valer unos prometedores Ezra Furman & The Harpoons. No fue así. No sé si es que después de juntar en un día visiones tan magníficas del folk como fueron The Bowerbirds, The Jayhawks o Herman Düne dejó el listón demasiado alto, pero el altcountry desaliñado de este trío de Boston nos defraudó de lo lindo. Pinchazo.

Qué culpa tengo yo de no haber ido a ver a Michael Nyman al Auditori (si me sentaba o dejaba de beber cerveza me dormía); qué le voy a hacer si The New Year comenzaron a las ¡16 horas!; ¿por qué The Lions Constellation estaba programado a las 17? Con Deerhunter, siemplemente se nos fue la olla. Se suman todos ellos a la lista de proyectos de otra vez será.

A Sonic Youth los vimos cenando; reponiendo unas fuerzas que en el fondo ya no existían. Eran el segundo plato fuerte de la jornada. Los neoyorquinos, en formación de quinteto (Mark Ibold, ex bajista de Pavement, es su nuevo fichaje) presentaron muchos de los cortes de su próximo disco, “The Eternal” (9 de julio a la venta). Si Young es la padre de todo bicho viviente, estos son los tíos del ruido y al distorsión. Canciones incompresible de achicharradora electricidad para el goce de unos fieles que (al menos en mi caso) ya si a acaso podían dejarse llevar por algún dj de cuyo nombre no puedo acordarme.

Un poco de fiesta privada en casa. Unas ridículas horas de sueño. Un Macdonald en Sants. Un tren que va en sentido contrario. Resaca. Parece (cuentan desde la organización) que se han batido records de asistencia. Lo entiendo, me alegro.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.