Grupo: Suite Festival (Madrid)
Sala: Taboo

Asistir a eventos como los de este fin de semana es como darse una ducha con agua congelada en verano… refresca que te cagas y aporta fuerzas renovadas para seguir adelante. Antes de nada dar mi más sincera felicitación a los organizadores, del primero/a al último/a, ya que tanto la elección de la sala como la de las bandas que abrieron desde el jueves ha sido brillante. Un 10.

Eso sí, debido a la geografía y las obligaciones laborales solo pudimos estar allí en la jornada sabatina, la que ponía colofón al Festival…

La noche la abrieron los locales The False Friends, que practican un mayúsculo sonido británico y que caldearon la sala con una apabullante actitud que suplió la falta de almas que aún estaban por congregar.

Mucha pose la de los madrileños, desde sus nombres artísticos, hasta las intentonas al más puro estilo showman de Henry L. Schmidt (valenciano de pura cepa) que no fueron del todo correspondidas por la audiencia.

Aunque si bien es cierto que actualmente la pose es la “Reina de Inglaterra” salvo algunos casos más que contados para suplir la falta de calidad musical, fue una agradable apertura con buenos temas como “Break the Gates”, “Sweetheart” y nuestro favorito “Last Day on Earth”.

Les siguieron los chicos de Polock, que saltando el charco demostraron sus influencias más norteamericanas y volvieron a derrochar calidad en cada uno de los minutos que estuvieron en el escenario, que por cierto y en proporción al resto de las bandas nos parecieron cuanto mínimo insuficientes.

Pero Papu y compañía exprimieron “Tangerines & Unicorns”, “Nightshot” y “Nice to Meet You” entre otras y volvieron a dejar patente que más allá de las comparaciones (tienen todo el tiempo del mundo para dejarlas atrás) siempre hay algo nuevo, detalles brillantes en cada nueva interpretación que hacen evolucionar los temas y que van causando adeptos allá por donde estos músicos pisan.

Mittens puso la nota más dulce de la noche, ya que la voz y presencia de Anita detrás de esa guitarra acústica podrían hacer derretirse al más duro de los matones del celuloide.

Supieron mantener la sintonía con el público en todo momento, debido a preciosas melodías pop y a canciones más que recomendables como “Mingering Mike” (no he parado de tararearla desde el sábado), “Fix of Sun” o “Out of Town”.

Por cierto y sirva de ejemplo su sello Lazy Recordings, creado por ellos mismos con la idea de dar salida a sus caprichos “vinileros” opuestamente compaginado con la actualidad digital, una nueva muestra de que en este país hay bandas de calidad que siguen rizando el rizo para poder salir adelante. Esperamos tenerlos pronto de nuevo por tierras valencianas.

Y como cabeza de cartel, a pesar de que alguno por ahí estaba convencido de la actuación de unos tal “Sorteo”, fue la del leonés Cooper.

Compacto, terriblemente compacto sonó el directo de Alejandro Díez, en nuestra opinión lo mejor de la noche. Después de la década liderando Los Flechazos, la etapa actual en solitario es sin duda muestra de cómo saber aprovechar un incalculable poso de buenas canciones y cómo llevarlas a otros pequeños terrenos, siempre colindantes con los sonidos pop que son su cuño personal.

“Un Día de Furia”, “Steph”, “Canción de Viernes”…hicieron entregarse a las primeras y no tan primeras filas de una sala que ya hacía rato se había llenado.

Más tarde y ya en la planta inferior, el dúo Band a Part nos deleitó con una gran selección que rescató temas desde Blur hasta La Costa Brava pasando por Marisol, The Jam y Señor Chinarro…musicón!

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