Grupo: La Habitación Roja
Sala: Sala Heineken

Ante todo disculpen si en el devenir de la crónica se encuentran frases inverosímiles o giros poco acertados. Apenas cuatro horas separan estas líneas de mis últimas cervezas junto a Jordi, Pau, Jorge, Jose y Marc.

Concierto. 21:30. Y nosotros (Tomi y yo) como buenos fans, media hora antes estábamos en el local. 21:02 según mi ticket del guardarropa. Sin duda los 2 euros mejor invertidos de la noche. Tanto para Tomi como para mi, aquella era la primera vez en la sala Heineken y pese a algunas dudas iniciales, a la salida ambos coincidimos en que el grupo dio la talla con creces. La sala tiene tres alturas, dos casi juntas y una platea en la que los menos marchosos sacrificaban el excelente sonido a cambio de buenas vistas. Me atrevería a decir que tan bien repartidas como la Joy pero sin tanto artificio. Cierto es, que durante la espera y mientras Heineken nos agasajaba con temazos clásicos, (Beach Boys, Elvis, Bob Dylan) llegué a desconfiar del sonido, sin embargo ya en el escenario Víctor se afanaba porque todo el concierto sonara como al final lo hizo, de puta madre.

En la sala, menos niños de los que esperaba silbaban por el escaso retraso y mientras apurábamos nuestras primeras (y últimas) copas LHR hizo su aparición. Perdonen si este dato les es innecesario, siempre me ha gustado la estética de los grupos que desde un escenario nos hacen vibrar y este fue su outfit: Marc camiseta negra, Jorge camisa oscura, Jose cuadros, Pau camisa clara y Jordi a los teclados camisa y americana de terciopelo azul, todo un dandy.

Y comenzó el concierto… los primeros acordes de “Hacia la luz” abrieron la veda y la respuesta del público no estuvo nada mal, a lo largo de todo el concierto corearon la mayoría de las canciones del último disco y casi todas las de sus discos previos. Pero hablábamos de “Hacia la luz” que mas allá de recordar aquel “ve hacia la luz, Caroline” nos recuerda aquel “Fuyuuuur”. A este tipo de frases me refería en mi introducción. Disculpen. La canción indudablemente gana bastante en directo y las mezclas de Jordi hacia el final junto a los becarios (violín y chelo) le hicieron ganar dosseguidores a la canción, Tomi y yo.

Un comienzo algo insospechado (esperábamos “voy a hacerte recordar”) dio paso a “Cuando te hablen de mi” más inesperado aún y de ahí a nuestra oda vinílica “Scandinavia” que vibró en la sala a solo tres canciones del comienzo… creo que a esas alturas mi voz empezaba a extinguirse mientras gritaba aquello de “y me dicen que no… que tampoco es hoy”…

“Un día perfecto” siguió la estela, Jorge sonreía y abría los ojos, y es que efectivamente ayer para LHR fue un día perfecto, 1000 entradas vendidas en una sala bastante decente en Madrid !un miércoles!, como agradecimiento y tras la tralla final de la canción los becarios acompañaron a Jose en un duelo de notas muy peculiar.

“Esta no será otra canción de amor” sacó al culé que LHR lleva dentro y por alguna razón el diccionario de mi iphone reconocía la palabra “Barça”, pronunciada por Pau y que no diré aquí… (friquismo de lord of the rings). Les prometo que cuando toda la jodida sala coreaba aquello de “vuelvo a cerrar bares, a ser como antes…” el suelo de tan respetable establecimiento vibró bajo nuestros pies.

Jorge pasó a la acústica para tocar “la noche se vuelve a encender” que a mi juicio sonó algo acelerada y ahogó el trabajo de los becarios y de ahí nos fuimos hasta “Posidonia” de nuevo con eléctrica y con los becarios dándolo todo. Unas por otras. Apenas se había cumplido media hora de concierto, copas vacías y gargantas cascadas de cantar a gritos…LHR.

“Días de vino y rosas” nos dio un respiro y cuando menos lo esperábamos llegó la caña. “Nuevos tiempos” y “Nunca ganaremos el mundial” (eso de “aunque pasemos de los treinta y las derrotas sean eternas” me llegó al alma esta vez) nos recordaron aquellos directos de la gira Nuevos Tiempos por media España. Y de ahí a “Voy a hacerte recordar” con Jordi (y toda la sala) haciendo los coros mientras Jorge buscaba “el cielo estrellado y sincero” en el techo de la sala… nos alegramos de que los 40 no hayan puesto sus oídos en este tema que podría estar tranquilamente en las listas radioformúlicas. Por cierto el suelo volvía a temblar.

“Van a por nosotros”, “Febrero” que por cierto según palabras de Jorge, “esta canción es un hit, le pese a quien le pese”, y “La edad de oro” desbocaron a unos poligoneros que teníamos delante y que por cierto se sabían todas las canciones (¿Quién dijo nada sobre etiquetas?) que tras un par de saltos desde el escenario y crecidos por las risas del grupo corearon aquellas notas de White Stripes y el grupo de regalo hizo sus pinitos con un pequeño fake de 7 Nation Army.

Llegamos a “Cajas tristes”, favorita de Jordi y creo que de nuestro gran Quique Medina, con un espléndido final con Jorge dándolo todo, casi lanzándose al público y con la fan de turno a hombros de sus compañeros besándolo entre saltos mientras los becarios aguantaban hasta el final…

Algo más de una hora de concierto y todavía quedaban los bises….

Pau y Jorge en plan acústico comenzaron con una “Eurovisión” intimista y muy bonita a la que se sumó el resto en una “un poco delicada” “Younger”, favorita de Jorge con Pau-co de Lucía a la acústica después habernos sacado de dudas con la pandereta mientras era Marc esta vez quien hacía los coros.

Con “Largometraje” (un poco mas oscura según Tomi) se acababa el rollo acústico y siguió “Mi habitación” y “Crónico” en la que Jorge completamente desatado parecía tener 20 años, Marc con el bajo tras la cabeza y Pau mirando al suelo y como dice la canción el concierto llegaba al final.

Como colofón nos guardaban el cierre del último disco, “No deberías” que comenzó con Jorge casi a capella (Pau le daba tono con la guitarra y Jordi le hacía coros) en una primera estrofa que terminó con toda la sala aplaudiendo el esfuerzo. El cambio de ritmo de esta canción es increíble y si parece que todo el mundo tiene una favorita del último disco, esta es la mía. Poco antes del concierto se lo comentaba a Tomi y me alegró mucho escucharla como cierre. Ya en el tramo final me encantó ver a José sonreír desde su segunda fila y después ponerse delante con todos y saludar. ¡¡Que grande eres coño!!

De lo que vino después omitiré la casi totalidad, tan solo diré que en el Moloko se dieron cita artistas y fans, todos estaban contentos, el concierto fue un jodido éxito y como nos dijo Jordi que su madre le había dicho “¡diu el facebook que ha estat fabulos!”.

Quienes me conocen lo saben, no soy fan del valenciano ni de Valencia, soy de Cuenca, que le voy a hacer, pero anoche fue lo de menos. Un grupo de Valencia tocó en Madrid y lo llenó, lo hizo de puta madre y que coño, com diu la mare de Jordi: ¡¡va ser fabulós!!

¡Gracies xiquets per fer-nos vibrar!

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