Grupo: Contempopránea´09
Sala: Alburquerque (Badajoz)

Cada día es más complicado atravesar la península para disfrutar de la doble jornada musical y vital que ofrece el Contempopránea. Cada vez somos un poco más mayores y el físico pasa una factura más elevada. Pero en cuanto descansas y pones los recuerdos a remojo te das cuenta de que, el último fin de semana de julio, la fuerza imantada que desprenden Alburquerque y su castillo son superiores a ti. Que volverás, claro.

Ha pasado ya otro festival que, y pese a haber vendido todas sus localidades, se ha antojado menos agobiante y masificado que en las dos últimas ocasiones. Por lo que se ve, gente había la misma, pero los gustos de los asistentes eran variados y, así, en muy pocas ocasiones se llenó completamente el recinto o hubo dificultades en el acceso a las primeras filas o a las barras proveedoras de bebida. En definitiva, más oxigeno, mejor. Probablemente el único problema se vivió en las primeras horas del viernes cuando La Bien Querida comenzaba y el kiosko dispensador de pulseras no daba a basto frente al público que, nervioso, había elegido esperar al último momento para retirar su salvoconducto a los conciertos.

De nuevo, de todos modos, chapeau para la organización que, pese a ofertas y posibilidades de cambios que le reportarían mayores beneficios económicos, se ha vuelto mostrar conservadora, cercana y, en definitiva, acertada. El festival extremeño ha vuelto a hacer gala de la magia y la familiaridad que busca el degustador de la mejor música pop independiente. Aquí va, en palabras, lo vivido:

VIERNES 24 de JULIO

Para nosotros el festival comenzó el viernes a eso de las 22 horas, cuando La Bien Querida. La noche anterior la plaza del pueblo había sido testigo de una fiesta, la de apertura, divertidísima y hasta los topes. Además de las animadas actuaciones de Lentejas los Viernes Guatafán y The Yellow Melodies (de las que, por desgracia, poco podemos narrar), todo el mundo hablaba de la desternillante pinchada de Chicos Malos Dj´s. Pues casi 24 horas después y sin noticias de resaca, comenzaba la actuación de La Bien Querida y así nuestro Contempopranea. Parce que los extremeños The Wish habían hecho, en primer lugar, algo digno de ver. Una pena no llegar.

Ana Fernández-Villaverde de La Bien Querida ya acaparaba, flamenca de amarillo y blanco, todas las miradas merced a su tema “Ya no“. Con el bombo que se ha hecho a medida o la guitarra acústica, la morena no se tranquilizó hasta bien entrada la actuación. Ella misma reconoce que los nervios siempre le pasan factura la primera parte del envite. Sin duda que se nota, pero la banda que la secunda, capitaneada por la guitarra y la barba de David Rodríguez (también pareja sentimental en la realidad), le da el arrojo y la seguridad que a ella todavía le faltan. Su único disco, Romancero, hace que los 50 minutos a los que debe ceñir un concierto dentro de un festival le resulten perfectos. Ni un minuto más ni unos menos. Mejor que en el FIB y el Primavera Sound lo que indica que va en ascenso. Sin noticias del homenaje a Elefant.

A CatPeople nos los habíamos saltado en el FIB y es que éramos conscientes de que bajo el castillo podríamos juzgar mejor. El resultado, vaya por delante, es de aprobado… con nota. Vivo potente, entregado y elegante para una banda cuyos parecidos razonables (véase Interpol) nos habían frenado algo a la hora de catalogarlos. La simpatía huracanada de su vocalista Adrián Pérez nos conquistó, para que lo vamos a negar.

Vetusta Morla, por su estela de triunfadores mainstream, llegaban con las dosis justas de odio que todo buen indie taliban se reserva para los grupos que, aun molándole, triunfan. De su directo poco hay que añadir: el que más y el que menos sabe que pocas fisuras existen en un grupo que si bien se está comiendo el mundo ahora, lleva más de diez años en la brecha. Directón, dos temas nuevos de regalo y a seguir viajando en el autobús cama que les está despachando por todos los pueblos de “la piel de toro“.

Lo que no tiene nombre es lo de Lori Meyers. No es que no merezcan, siempre, estar en el Contenpop, pero sin nuevo disco, ni nuevas noticias, poco parecía tenían que decir aquí. Sin embargo, ahí salen Noni y los suyos para tocarse lo mejor de su repertorio (que ya es de lo mejor de la historia del más granado indie patrio) y dar, de nuevo, la mejor actuación de la jornada. La fuerza de la camiseta del Graná (que ya se puso Noni en el pasado festival), la potencia americana de sus guitarras y el apoyo coral de la muchedumbre que celebraba cada canción como el himno que era, convirtió aquello en feliz karaoke. Si a todo ello le unimos la versionaca de “Gris” de Cecilia Ann que se marcaron… joder, me emociono.

Por cierto, que luego llega Cooper y va y repite con la versión de Cecilia Ann. Moló pero no tanto. Alejandro Diez ofreció un concierto de esos que sabe más por viejo que por diablo… y eso es saber mucho. Cero concesiones al horror vacui en una de sus clásicas actuaciones donde el power pop es a veces tan perfecto que se vuelve plano y algo anodino. Aeropuerto, su último disco, capitalizó una actuación en la que no faltaron algunos de sus temas reseñados del antes.

Lo de La Buena Vida nos pareció un poco timo. Vale que vuelvan, nos alegramos; pero sin Irantzun Valencia esto es cualquier grupo de pop menos LBV. “Vapor de carga“, “Lo que dicte el corazón“, “Aún te puedo ver” o “Deja las tiendas desiertas” nos retrotrajeron a otros tiempos y nunca consiguieron emocionarnos. Lo que sí nos alegró fue ver a la valenciana Rosa Mari Enriquez de Pleasant Dreams subir a las tablas para ayudar a interpretar un tema. Poco más.

Habíamos abandonado a LBV a mitad para beber algo y ponernos a tono ya que estábamos seguros de que Ellos nos lo exigirían. Lo cierto es que, además de volver locas a todas, sí se han vuelto más guitarreros y guerreros en directo y se nota, se agradece y se baila. Lo que pasa es que aparte de sus tres o cuatro “hits” pues como que todo suena algo simple e igual. Se agradece, de todos modos, que fuera “Mi hermana pequeña” de Los Planetas su tema seleccionado para homenajear al sello homenajeado.

Poco tiempo dejaron al pobre Javyer Solys Dj…Pero lo cierto es que ya íbamos tocados… y por lo visto, casi nos hundimos. Menos mal que al día siguiente la mítica piscina del festival nos dio la oportunidad de broncearnos y reflotar.

SÁBADO 25 de JULIO

(Verán que, a parte de la foto de Febrero, el sábado nos quedamos sin batería en la cámara. Aprovecharemos para mostrarles la piscina y a algunas fotos de ambiente y “Amigos Vinilo” varios que siempre animan la cosa)

El segundo día, dando menos, ofreció, sin embargo, el mejor concierto del festival. Fueron los británicos The Wedding Present los que desplegaron guitarrazos y sensaciones de las que difícilmente podremos ser desheredados. Desde la presentación de Julio Ruiz a la amabilidad y espontaneidad de David Gedge aquello fue una fiesta del sonido que tan felices nos ha hecho y nos hace; del que somos tan deudores. Me refiero al indie de los 90, al que traza una línea invisible entre Norteamérica e Inglaterra y continua por Granada; Ese maravilloso Lo-fi del que The Wedding Present si no son padres son unos primos hermanos. A parte de defender lo último, El Rey, por allí cayeron temazos del calibre de “Everyone Thinks He Looks Daft”, “Perfect blue”, “Brassneck” y, claro, alguna del mítico y primigenio George Best.

Permítanme pues que en la jornada sabatina me haya saltado el acostumbrado orden cronológico, pero la emoción y la justicia lo demandaban.

De hecho, los siempre efectivos Sidonie, los jóvenes Febrero y, por supuesto, la fiesta pagana en la que convierten sus directos Love Of Lesbian fueron, junto a los de Leeds lo más reseñable del sábado. Y no es que Lacrosse a los que apenas vimos pero, efectivamente, con la algarabía coral de, por ejemplo, We are from Barcelona pero sin el punch de los cancelados Los Campesinos! Y Russian Red , dieran unas malas actuaciones; unos por que elegimos cenar y la otra porque fue más sosa que el arroz que come mi abuela pues como que, al menos aquí, merecen ir a septiembre.

Lourdes Hernández, ósea Russian Red, salió junto a buena banda y mejor voz y, si tienen la deferencia de leer nuestra crónica del FIB de tan sólo hace una semana, verán que nos quedamos prendados de su voz y su carita de ángel. Pero de ahí a no sonreir en todo el concierto, o no dedicar ni un cariño para con un público entregado, pues oye, no. Y sabemos que con el cante debería ser suficiente, pero en este caso no lo fue y su abulia se contagio hasta en nosotros que nos habíamos dado de codazos para verla de cerca.

De los que iban por delante, ya hemos dejado caer que Febrero dieron un alegre y feliz concierto porque tienen canciones para ello. Les tocó abrir y, la verdad, había bastante color entre el público en horarias en las que otros años aquello pintaba mucho más pobres. Ellos salieron a pasarlo bien y pese a alguna gamba que se tomaron a bien, entendieron perfectamente que estar en el Contempopránea era un regalo y había que tomarlo como tal. Bien que hicieron y mejor que se transmitió, espero y deseo que los festivales comiencen a contar con esta gente de Tarragona que ha hecho del pop, los sentimientos y los parques de atracciones algo tan coherente como su música.

Half Foot Outside habían estado después, y fuerza y empaque no les faltó en absoluto. De hecho de esta terna de bandas que se mueven entre el pop, el indie y el melódico norteamericano son en nuestro país los más consistentes junto a, si me lo permiten, los valencianos Twelve Dolls.

Luego, al final, ya os lo he medio dicho. Fiesta con Sidonie y con Love Of Lesbian que, le pese a quien le pese, siguen siendo dos de la mejores bandas en directo en cuanto a lo nacional se refiere. Si defendemos los directos como formas de hacer de vibrar, bailar y disfrutar instrumental y coralmente, ellos son de lo mejor. Lo hicieron por separado (Sidonie presentó un par de ese nuevo Incendio que ahora se va a empezar a propagar) y juntos (Love of Lesbian invitó al trío catalán a salir a cantar “Houston” y, claro, aquello fue un desparrame).

Al final, Txema Rey tuvo algo más de tiempo para deleitarnos con su discografía….Y ahora ya viene aquello de volver a casa en un interminable viaje de resaca y recuerdos en el que te prometes, engañado, que no volverás.

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