Wall-e (Andrew Stanton, 2008)
por Carlos Ortigosa

Alguien algún día cruzará su esperma con una cucaracha y de ahí surgirá la supremacía de una nueva especie. ‘Wall-e’ es una precuela de y eso. Y lo tiene todo: cine mudo y su ternura, odisea espacial con referencias a los grandes de la ciencia ficción y erotismo robótico para infantes. También aparecen los humanos, convertidos en seres  gordinflones con menos luces que la Ministra de Defensa.

Toy Story 3 (Lee Unkrich, 2010)
por Víctor Sebastián

Partiendo del cliché, casi cierto, de que “segundas partes nunca fueron buenas”, nos encontramos ante la casi heroicidad de conseguir una tercera entrega que esté al nivel des sus predecesoras. Ni ‘Regreso al futuro’, ni ‘Terminator, ni ‘Alien’, ni ‘Star Wars. Ni siquiera ‘El padrino’. Ninguna saga pudo cerrar la historia a la altura de su leyenda. Pero llegó Pixar, se sacó la chorra (de plástico, claro) y nos brindó la mejor película del 2010. ‘Toy Story 3’ puso el corazón en un puño con una historia con tintes épicos y emocionales (esa secuencia en el vertedero aún me pone la piel de gallina y lágrimas en los ojos). Hasta el infinito y… ‘Toy Story 4’.

Ratatouille (Brad Bird & Jan Pinkava, 2007)
por Sergio F. Fernández

El sueño americano en el corazón de París protagonizado por el más inmundo de los animales ¿Es posible? Sí, “Ratatouille” es la quintaesencia de las filigranas culinarias de la gran factoría de animación de nuestra era. Como con el célebre plato, si pruebas una vez es imposible no acabar rendido ante el ‘sentido del gusto’ de Remy en su gran aventura vital.

Toy Story (John Lasseter, 1995)
por Víctor Sebastián

Ya lo dijo el presidente de la República de Catalunya: “Toy Story, contigo empezó todo”. ¿Qué decir a estas alturas de la primera película de Pixar? El estudio de animación debutó en el cine con Steve Jobs en labores de producción ejecutiva, el honor de ser el primer film completamente animado por ordenador y una genial premisa: ¿Qué hacen tus juguetes cuando nadie los mira? Lo demás es historia y el inicio de la mejor trilogía EVER.

Up! (Pete Docter & Bob Peterson, 2009)
por Rocío Tuset

El primer tramo de película, que narra la historia de amor entre Carl y Ellie, es el reflejo de la vida misma, un claro ejemplo de que el cine de animación puede trascender a lo humano y desvelar las claves de la vida. Aunque la segunda parte es más convencional y pierde algo de la excelencia inicial, sigue destacando la delicadeza y creatividad con la que se narra esta historia de aventuras llena de surrealismo, ternura y humor.

Inside Out (Pete Docter & Ronnie Del Carmen, 2015)
por Víctor Sebastián

Cuando parecía que el declive había comenzado, Pixar nos sorprendió con el film más complejo de su existencia y más merecedor de una nominación a los Oscars en categoría de Mejor película. Un maravilloso combo que mezcla el ‘Érase una vez’, los sentimientos, el por qué de las cosas, la mente humana y la familia. Todo ello salpimentado con un toque aventurero y la dosis justa infantil para que también guste a los pequeños. Un must que debería enseñarse en todos los colegios.

Toy Story 2 (John Lasseter & Lee Unkrich, 1999)
por Jorge Boscá

Si alguien me preguntara cuál es mi película favorita de Pixar, diría que cualquiera. Ahora bien, si he de decidirme por una en concreto sería ‘Toy Story 2’ por dos sencillas razones. La primera, por ser una película de aventuras digna de la mejor montaña rusa. Y la segunda, porque nadie se podría imaginar que unos muñecos, que ya formaban parte de la cultura popular, pudieran realizar un homenaje tan maravilloso a otra entidad del imaginario colectivo como es ‘Star Wars’. Qué recuerdo tan bonito ver al Emperador Zurg confesándole a Buzz Lightyear entre risas malignas en el hueco de un ascensor: “Él es su padre”.

Brave (Mark Andrews & Brenda Chapman, 2012)
por Sergio F. Fernández

‘Wonder Woman’ no existiría sin ‘Brave’ (y es posible que ‘Melodrama’ de Lorde tampoco). Pixar hace de nuevo las maletas para viajar hasta la Escocia de la edad media y empoderar a ‘las princesas’ como jamás se había hecho antes. Hasta la llegada de Merida la emancipación nunca había sido narrada de una forma tan inteligente y con tanta frescura.

Buscando a Nemo (Andrew Stanton & Lee Unkrich, 2003)
por Lara Peiró

En el año 2003 llegaba a la gran pantalla “Buscando a Nemo” con el sello de Pixar. Una animación que se ganó el corazón tanto de los más pequeños como de los más mayores. Una trama llena de aventuras que ha regalado grandes momentos y célebres escenas inventando incluso un idioma nuevo: el balleno. Y es que Dori, puede que sea uno de los mejores personajes de animación de esa década.

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