Grupo: Bonobo
Sello: Ninja Tune
Año: 2017

Experimentar, buscar nuevos retos, sensaciones e ilusiones. Esto es lo que podría llevar a las personas a mudarse, a migrar. También podría ser fruto de la desesperación, del final de una relación, o incluso por la seguridad de uno mismo. En lo que todos coincidimos es en que no se trata de un camino fácil, todo cambio entraña dificultad; no resulta sencillo dejar atrás todas esas relaciones que mantienes, tampoco lo es dejar ese lugar que te ha visto crecer. Pero si hay algo que siempre estará contigo son los recuerdos.

La industria musical se ve a día de hoy gobernada por la electrónica; cantidades ingentes de chicos y de chicas de corta edad aparecen todas las semanas con temas que no esconden ningún significado ni razón de ser, abordan materias más que repetidas y sus letras dicen muy poco.

Si bien es cierto que es posible que lo mencionado anteriormente sea una lacra, aún podemos encontrar artistas que destacan, ya sea por su genialidad o por lo que transmiten. Bonobo cuenta con ambas, e incluso nos demuestra que no son necesarias las palabras para contar una historia o dar un mensaje –con esto no quiero decir que todo el disco carezca de composición textual, pero sí el grueso-.

Simon Green trae consigo su álbum más sofisticado, con el que cualquier trayecto y viaje se hace mucho más apacible. Si diversos críticos y revistas encuentran y mencionan que la música del siglo XXI debería ser una constante experimentación (sin dejar atrás las raíces, obviamente) Bonobo acata con absoluta destreza tal afirmación.

17 años después, nuestro protagonista se embarca en una aventura downtempo, apta para todos los públicos, pero consiguiendo sobrepasar la barrera del aburrimiento con melodías claras y perfectamente gestadas. Comienza el disco con una pieza de título homónimo, que resume con efectividad la obra que tenemos ante nosotros. Tras esta encontramos el primero de los cuatro temas que cuentan con colaboración, “Break Apart”, con Rhye siendo el resto: “Surface”, con Nicole Migglis; “Bambro Koyo Ganda”, junto a Innov Gnawa, que dota a la canción de melodías propias del Norte de África y “No Reason”, en la que se encuentra acompañado de Nick Murphy.

Si excepto la colaboración marroquí el resto no resultan del todo satisfactorias, son “Outlier”, de casi 8 minutos y “Grains” los temas que se encargan de dar paso a la que podría postularse como mejor canción del disco, cambiando con lo ya mostrado y ofreciendo un corte minimalista a la par que clásico, esta es “Second Sun”.

Bonobo nos propone viajar poco después –colaboraciones a un lado- desde el suroeste de la India hasta América del Norte. Desde la alegre “Kerala” (primer single del disco) hasta la melancolía en forma de potentes beats y un sitar, también llamada “Ontario”.

El broche final al LP lo ponen “7th Heavens” y “Figures” que concluyen con maestría una gran obra, de extremada finura que devuelve a nuestro artista, tras The North Borders, al lugar que le corresponde.

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