Grupo: Fabián - Después del incendio y otras cosas así
Sello: La Viejita
Año: 2011

Delicado, bonito, serio, alegre y familiar presenta el cantante leonés Fabián su tercer álbum, Después del incendio y otras cosas así (La Viejita, 2010), disco materializado en una impecablemente acabada edición, de esas que ofrecen detallitos, que hacen pensar ya desde el primer momento en que deben por fuerza albergar algo bonito entre sus paredes plásticas. Cuando le quitas la fundita de cartón de fuera, el retrato de Fabián (obra de Pedro García) cambia de fondo, como anunciándote que a partir de ahí empiezan las sorpresas. Es normal, después de esto, que tengas ganas de hacerlo volar hasta el reproductor.

Una melodía fuerte, afirmativa y directa nos da la bienvenida: “Piedras”, son de apertura lleno de luz, melancolía y esperanza seguido del single del disco, “La huida”, un rock acústico, elegante y conmovedor. Es curioso, pero el tema, entre el ritmo continuado, la claridad y profundidad de la letra y el ofrecimiento de arreglos muy progresivo y cuidadoso, contiene una gran carga emotiva en sí misma. No te das cuenta de que en realidad la banda está a medio gas y guarda los cartuchos gordos: entonces la canción sube de repente y te hace pensar que está pasando algo realmente trascendente. En fin, mucha clase.

“Diecisiete” es una canción de amor, infancia y buenos momentos, aderezada musicalmente con alguna disonancia delirante, una llamada musical a lo onírico de los recuerdos lejanos; con “Nieve” en el tejado Fabián ejercita el folk de sonidos agradables, a ritmo fronterizo suave, regalando una balada a mitad camino entre la canción melancólica lenta y la de viaje, la que usamos cuando miramos el paisaje quedar tras nuestro paso.

El disco aquí se detiene, toma aire, y refresca sus pies con “Oh, Maria”, alpinismo melódico de primera división, a la que sigue la instrumental, “Oh tú”, un reflejo de la anterior, pero en plena tormenta de rayos de colores chillones que rebotan contra las cosas, fractalizándose, llenando cada vez más la escena hasta que, de tanta suma de color, se llega al negro. Empieza acto seguido “La tempestad, etcétera”, una balada con versos de indudable belleza (“pequeño dolor divino”); después, viene “Planes, auténticos planes”, un apartamento poético, en primera línea, habitado por sueños y con vistas al océano del rock.

Cuando escuchas “Después” del incendio entiendes el nombre del álbum, pues es una canción sobrecogedora. En ella la voz de Fabián se suaviza todavía más para completar el ambiente íntimo y preciosista que logra. Aunque plagado de buenas piezas, comprendes que el título sea el de este tema “y otras cosas así”. “Disco”, que, por cierto, termina en folk en La primera canción, con banjo, sombrero de paja, botella de XXX junto a la mecedora, pero con gafas de pasta y esa actitud sincera que Fabián ha plasmado en este brillante Después del incendio y otras cosas así.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.