Grupo: Las Ruinas
Sello: El Genio Equivocado
Año: 2017

Como ya es habitual hacia finales de año, el trío Las Ruinas nos presentan nuevo disco. En este octavo trabajo, “Latidos cósmicos”, de nuevo refrendan lo prolífico que puede llegar a ser Edu Chirinos, voz, guitarra y compositor principal de la banda. Excepto un par de temas creados por los tres miembros, todos los que componen el álbum se deben a la mente pensante de Chirinos, que saca su lado más pop. No es que se hayan olvidado de su faceta más punk, las guitarras afiladas también suenan en el disco, pero la evolución natural del grupo ha ido derivando en esos temas de querencia pop y melodías brillantes como ya dejaban patente en el anterior “100% Maximum Heavy Pop”.

Como decíamos, las guitarras suenan potentes, mostrándose desde el primer corte, “Me manifiesto”, que cuenta con una letra en que repiten de manera constante “Yo me manifiesto” como única frase. En “Señoras que miran mal” nos recuerda aquella de “Ramón y Cajal” pero más potente, escuchando en esta ocasión “Felipe González” finalizando la canción. Por otra parte, “Viva la resolución” tiene aires rumberos, con palmas incluidas, mientras que el riff de  guitarra en “Cambiar” soporta el ritmo del tema en cuya letra nos hablan del miedo al cambio, para mostrarnos en la siguiente que “Lo estoy haciendo bien”.

La historia de amor que nos cuentan en “Un ramo de besos” tiene un ritmo más pausado, con una guitarra cristalina y una línea de bajo obsesiva. “No hay dinero” se muestra más punk incluso en su letra donde critican el reparto de dinero menos donde hace falta de verdad. De vuelta al sonido pop en “Foodtruck”, condensado en minuto y medio, corto y directo, y seguidamente  denunciar la precariedad y explotación laboral en Barcelona en “Subcontratas culturales” a ritmo de rock y esa estrofa burlona de “Barcelona posa´t guapa”. Bajan el ritmo en “Rey merluza”, aunque la distorsión asoma al final del tema.

Llegando al final nos encontramos con “Cerca del sol” y su ritmo de batería marcado, casi mancumiano, y cerrando tenemos “Final feliz”, una canción optimista como su título en la que todos sus sueños se hacen realidad. Un cierre perfecto para el álbum después de algunos temas en que reflejan el desencanto de la vida diaria. Las Ruinas son a día de hoy una formación que factura himnos cotidianos sin dificultad, en ocasiones surrealistas, otras divertidos, pero que dan en el clavo para regocijo nuestro.

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