Grupo: Los Radiadores
Sello: Trilobite Records - Bonavena Música
Año: 2017

Tiempos oscuros para el rock ‘n’ roll, tiempos oscuros para la humanidad. Un pirado fascista se sienta en el sillón del Despacho Oval, la libertad de expresión está más amenazada que nunca, y toda Hispania ha sido conquistada por las hordas indies… ¿Toda? ¡No! desde Valencia, una banda de irreductibles rock and rollers con aspecto de patibulario resisten ahora y siempre al invasor. En estos tiempos oscuros en los que rebelarse contra la realidad parece más necesario que nunca, Los Radiadores vuelven a la carga con su tercer LP, Los perros ladraron (Bonavena Música), un álbum en el que la banda liderada por Raúl Tamarit no plantea una mera continuación de sus anteriores entregas discográficas.

Si algo no se le puede negar a Los Radiadores es su voluntad de no quedarse enquistados en un estilo que presentaba unas primeras credenciales reconocibles en Manual de Supervivencia (2013) y quedaba ya perfilado sin ambages en Gasolina, Santos y Calaveras (2015): rock rabioso, potente e inmediato, que bebe tanto de la mejor traducción autóctona en castellano (Los Enemigos, 091, Surfin Bichos, etc.) como de los clásicos del punk anglosajón (Ramones, The Clash, o The Cramps). Un estilo que sigue quedando patente en cortes como “Marte ya no nos quiere” (en la que el letrista sigue dando rienda suelta a su imaginario galáctico tras La estrella de la muerte y Un nuevo imperio) o “Dando lecciones”, canciones que no habrían desentonado en aquellos dos primeros discos, aunque sin embargo Los perros ladraron apunta en direcciones que difícilmente encuentran equivalente en el repertorio del Los Radiadores hasta la fecha. Un disco que sacrifica urgencia e inmediatez para reposar a través de los medios tiempos, y levante en esta ocasión el pie del pedal de distorsión para sonar mucho más limpio y claro, para aportar algo de luminosidad a estos tiempos oscuros. Una luminosidad que curiosamente contrasta con la desazón existencial, rallante en el nihilismo, que rezuman los textos a menudo crípticos de Tamarit, que tiene la virtud de sugerir en lugar de mostrar. Un reposo patente en temas como Felicidad o La última función, que fácilmente pueden encajar en el repertorio de Galavera, el proyecto paralelo de tintes más pop acústico que el cantante comparte con su mujer, la violoncelista Vanessa Juan.

Como puntos álgidos, Más no te puedo dar, con un soberbio desarrollo instrumental en un grupo tan poco dado a recorrer esos derroteros, y que sería un camino más que interesante a explorar en próximas entregas; o la sensacional despedida y cierre que es Cuerdo de atar, con una melodía tan simple como efectiva y envolvente en la que el cantante cambia su habitual fraseo narrativo (otro cambio a explorar) por versos más cortos y directos. En definitiva, Los Radiadores salen de su zona de confort para añadir matices a un cancionero a tener que tener  más que en cuenta, en un disco que despachan en poco más de media hora. Sin llegar a deslumbrar (tampoco lo pretende), si supone un acertado paso adelante en la trayectoria de la banda, y se disfruta con tanta facilidad como a la vez necesita de revisitar con sucesivas escuchas para llegar a degustar todo su poso. El nuevo disco de un grupo que propone un rock and roll abierto de miras y que intenta huir de los clichés, tópicos e imposturas propias de un género en horas bajas y por tanto, un grupo necesario.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.