Grupo: Sergi Calvo
Sello: La Gramola de Keith Records
Año: 2017

En el ámbito de los hacedores de cultura, se suele distinguir a los artesanos y a los artistas. Los primeros interpretan un canon y fabrican una obra que, incluso pudiendo ser magnífica, se enmarca en un género, una categoría o un movimiento. Mientras tanto, los segundos rompen el canon reinterpretando diversos géneros hasta crear una obra inclasificable, una pieza que los críticos se empeñarán en identificar con múltiples referencias hasta sentirse lo suficientemente realizados por haber ganado, una vez más, el juego de las adivinanzas pedantes. Pero esto último no viene al caso.

Si extrapolamos este comportamiento a la música, probablemente -nunca hay que ser absolutos- La Muñeca de Sal pertenezca al grupo de los artistas, puesto que, además de desmarcarse de géneros y tendencias, la banda lleva a cabo la que para algunos es una de las labores fundamentales del arte: ofrecer al consumidor la posibilidad de experimentar e interpretar libremente la obra, y extraer de ella sus propias conclusiones. Y una de las formas de diferenciarse es precisamente la inclusión en sus composiciones de la zanfona, un instrumento de origen medieval que ejecuta su sonido de una forma peculiar. En pocas palabras, se trata de una suerte de viola que vibra por el movimiento de una rueda y la digitación de un teclado, que sustituye a las cuerdas.

El encargado de hacer sonar la zanfona en La Muñeca de Sal, Sergi Calvo, comenzó a colaborar con el colectivo en Geometría (2005), para pasar a ser miembro oficial tras la publicación de Teología (2010), antes de la creación de aquel disco de versiones, La Muñeca de Sal y Los Profetas (2013), que contó con la colaboración de artistas del prestigio de Sr. Chinarro, Nacho Vegas, Tórtel o Senior; y de 8:10 (2015), la referencia más reciente de la banda. Ahora, Sergi Calvo ha empacado en su macuto todos los víveres y se ha lanzado, además, a la aventura en solitario.

Terra de ningú (2017, La Gramola de Keith Records), producido por Sergio Devece en los estudios Stardust, es la particular carta de presentación de un zanfonista y su zanfona, una referencia en la que tienen cabida los sentimientos, las emociones y la visión sobre el mundo que nos rodea, y que condensa todos esos componentes en cuatro cortes que por momentos se ahogan en la desesperanza para después celebrar la vida desde la ternura. “La senda de l’aire” es la pieza que nos introduce en esta atmósfera peculiar, creando un contraste de ambientes en nuestra imaginación gracias a los sonidos con reminiscencias medievales que se mezclan con las programaciones (a cargo de Juan Luis Salmerón, al igual que las secciones de guitarra en el resto del disco) de corte futurista.

El tratge de l’emperador” remite al cuento de Hans Christian Andersen, cuya reflexión sobre el comportamiento de la masa no puede ser más vigente a día de hoy. Esta satírica pieza se resuelve musicalmente con un crescendo que alcanza el clímax en su conclusión, y cuya implícita oda a la creatividad de un niño nos transporta a “Arion“. Referida en su título a un personaje de anime (obviamente, de Inazuma Eleven), este tercer corte es el que mejor representa la ternura de la que antes se hablaba, el punto de inflexión en el que, del pesimismo, se da un paso al frente y se contempla un nuevo espectro de posibilidades. Todo ello con el acompañamiento musical, que en ocasiones recuerda a una dulce nana. Y el flujo de este río termina desembocando en “Terra de ningú“, la tierra de nadie que da nombre al álbum y que da lugar (voluntariamente o no) a la reflexión sobre el recipiente en el que desarrollamos nuestra existencia, un lugar encontrado y catalizador, entre otras cosas, de la belleza que creamos, del arte, de la música.

 

 

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