Grupo: Trinidad - Trinidad
Sello: Autoproducido
Año: 2013

Por fin algo decentemente grabado de Trinidad. Dani Cardona en la grabación y Sergio Devece al mastering, no es menester salir de casa. Apetecía escuchar de cerca y sin tiento esas guitarras sin licuar, presas de aroma lo-fi que da gusto y salpica, ya apreciadas en su primera, llamativa e iniciática referencia.

Sabíamos que Gonzalo Fuster (aquí voz aguda del asunto y, en momentos, hasta femenina) era letrista certero, pues seguimos recomendando a El Ser Humano que encarna en solitario. Fuster y Javier Marcos (también en Galope), y con la ayuda de Loret Nauj (batería) y Karen Márquez (bajo), son el alma de Trinidad: una pareja con poco de santa, cuya tercera persona no es sino la conjunción de las voces de ambos proyectadas al aire en forma de paloma; pero no una paloma blanca de esas que traen paz y una ramita en el pico, sino de esas negruzcas que viven y reinan en nuestras ciudades, que apuntan a la cabeza de los viandantes con sus mierdas, se lo comen todo y saben por diablas y viejas.

Canciones que son un balsámico vía crucis de sinceridad: La torería contenida y tensa de “Cantar al balcón”, la luminosidad y el alegre cabalgar de guitarras de “Rocanroll”, el placer melódico, épico y trágico de “Mamá está ardiendo”; la sencilla decisión de “Sácame de aquí” y ese genial epílogo costumbrista y tan recomendado para esta Semana Santa que es “Corazón”. Aunque yo me quedo con “Tu belleza, tú y yo”, ya aparecida en el repertorio de El Ser Humano pero remozada ahora en impactante obra rock; una oda a la vida: nada como reconocer la felicidad para saberse confortable en la muerte.

Estamos pues ante un disco pop de guitarras de aplastante adherencia cuyo misterio reside en la pegadiza y nerviosa repetición. Qué bien le han sentado al dúo dinámico varias sesiones de electroshock, canción popular con mala leche, “Golpes Bajos” encajados en el estómago, las canciones que aprendimos en aquel colegio católico nunca fueron tan provechosas. Cuando lo escuchas, además de volver a hacerlo, sales renovado y feliz. Volverás a pecar.

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