Entrevistamos a: Daniel Rosell
Redactor: Quique Medina
Género: Cantautor
País: España

En tiempos de artefactos sonoros rápidos y sintéticos, Daniel Rosell es una rara avis. No teme al término cantautor y señala entre sus fuentes a Rodríguez (Silvio), a Veloso, a Dylan. El valenciano afincado en Picassent reivindica, en definitiva, la música hecha desde la sinceridad.

Rebasa por poco la treintena y es ahora cuando ha decidido autoeditar su primer álbum, Algo intuitivo (2013). Sus letras hablan de sentimientos universales como el deseo, la felicidad o la duda. Un disco que el propio Rosell define como “un viaje a través de mi vida, un reflejo de lo que soy ahora“. Un personal y notable trabajo impregnado de pop, jazz y ritmos latinoamericanos.

Daniel Rosell no recuerda cuando cogió por primera vez la guitarra pero sí sabe que lo hizo, como dijo su adorado Lluís Llach, “para no ir al psicólogo“. Nosotros, sin embargo, hemos querido sentarlo en el diván…

Llevas desde el año 2.000 a cuestas con la guitarra y, sin embargo, no habías sacado disco hasta ahora…
Pues porque soy consciente de la importancia que tiene un primer álbum y no quería grabarlo hasta que no estuviera seguro de que podría hacerlos en las mejores circunstancias. Pero sí, es verdad que iba haciendo conciertos esporádicamente.

Cuéntanos cómo ha sido el proceso de gestación del álbum...
Ha sido una toma de decisiones bastante compleja, pero lo importante es que en el momento que las tomé pensaba que eran las correctas. Tenía muchas canciones en valenciano y otras muchas en castellano, no sabía si hacer primero un disco en una lengua u otra o mezclarlo, que creo que es lo que acabaré haciendo a la larga.

Al final te decantaste por el castellano, ¿por qué?
Supongo que por el tipo de canciones que iban entrando en el disco, acabó siendo integro en castellano. Ahora mismo estoy empezando a grabar canciones en valenciano dado que también incluyo muchas en los conciertos y además la gente me las pide.

¿Y en la producción, de quién te rodeaste?
Lo más importante para mi era rodearme de la mejor gente, siempre digo que me gusta ser el peor músico de entre los que estoy tocando, porque es la mejor manera de aprender, que en definitiva es por lo que creo que nos movemos las personas. En ese sentido he tenido la gran suerte de encontrar a Pablo Despeyroux, guitarrista de origen uruguayo, quien ha producido el disco y ha sabido hacer de él un puente entre América Latina y el Mediterráneo.

¿Cómo fue el proceso?
Fuimos grabando sin prisa, llamando al estudio a aquellos músicos que creíamos que podían aportar con su manera de entender la música un extra a la grabación. Gracias a Pablo he tenido la oportunidad de trabajar junto a reconocidos músicos como el violinista cubano Carlos Caro, el bajista argentino Leandro Hipaucha o el acordeonista italiano Arrigo Tomasi, entre otros.

Te defines, sin prejuicios, como cantautor. ¿Eres conscientes de las connotaciones negativas que ha soportado ese apelativo?
Sí, me defino sin prejuicios como cantautor en el sentido amplio del término. Es decir, compongo y canto mis propias canciones cosa que incluye a músicos que van desde Silvio Rodríguez a Bob Dylan, pero claro si eres un songwriter se acabaron los complejos.

Pero mira, el Primavera Sound acaba de confirmar a Caetano Veloso. ¿Cómo te ves dentro del circuito denominado independiente?
Pues me gustaría verme más, pero como te digo creo que la gente tiene demasiados complejos y no se atreven a salir del estereotipo marcado y, ya ves, ¿qué hay más independiente que un tipo que escribe sus propias canciones, se autoedita sus discos y en definitiva hace lo que le da la gana? Por suerte como dices hay festivales que ya están apostando por este perfil de músico y creo que es la tendencia que viene porque al final es lo más interesante.

No puedes negar tus influencias de Veloso o Pablo Milanés… ¿cuáles más citarías?
La verdad es que se me debe notar lo de Caetano Veloso, realmente es una de mis mayores influencias a lo largo de toda mi vida y eso se nota en el disco, también te podría citar a Lluís Llach, Silvio Rodríguez, y seguro que me estoy olvidando de muchos otros.

Y como escuchador, ¿escuchas también ese tipo de música únicamente?
No, que va, soy un oyente hiperactivo y además con tendencia a la dispersión. Me gustaría partirme en tres o cuatro personas diferentes y tocar en grupos diferentes. Pero volviendo a la pregunta, llevo un tiempo interesado por el jazz, soy fan confeso de Kurt Rosenwinkel y sobre todo de Wes Montgomery, que es mi guitarrista de jazz favorito de todos los tiempos. También acabo de descubrir a una artista portuguesa llamada Luisa Sobral muy buena, o te podría citar otros como Damien Jurado, Bon Iver, Jorge Drexler, Dominique A, Xoel López, Josh Rouse o Zahara.

¿Junto a qué músico te gustaría compartir escenario?
Bueno por pedir, Caetano Veloso.


Además de esa brisa de pop y jazz que corre por las canciones, se escuchan ecos caribeños y sudamericanos en el disco, ¿bebes de los ritmos de por allí?
Sí, la guitarra brasileña ha sido una constante en mi vida y una motivación para seguir estudiando guitarra clásica, por no caer en los clásicos que todos conocemos, haré referencia a un guitarrista actual que me encanta Romero Lubambo, recomiendo el último disco que tiene con Luciana Souza. Puedo decir que llegué al jazz a través de Brasil, para mi es una inspiración la armonía y el color de su música a la hora de componer. Por otro lado siempre he tenido la motivación de hacer las mejores canciones que pudiera hacer, canciones que de algún modo trascendieran, en ese sentido podría citar como una referencia para mi el disco Buena Vista Club Social. De hecho tengo una canción en valenciano llamada “Vint anys”, que estará en mi próximo disco, inspirada en la canción “Veinte años” de María Teresa Vera que está en el disco que acabo de nombrar.

Por lo que leo, eres profesor, ¿cómo intenta transmitir un compositor el amor por la música a sus alumnos?
Sobre todo intento ayudar a formar personas que sepan pensar, que tengan criterio propio y luego que ellos ya encuentren su camino bien sea a través de la música, de la ciencia, de la literatura o de lo que sea. Realmente no soy profesor de música, sino de tecnología ya que soy ingeniero industrial de formación, pero para el caso es lo de menos y bueno como te imaginarás a veces me llevo la guitarra a clase, es el público más duro, si les gusta a tus alumnos de la ESO es que la canción está lista. El otro día les puse en el taller de tecnología un vídeo de Coltrane y casi me matan.

¿Cómo afrontas tu vida como músico ahora que el disco está en la calle?
El plan es hacer que el disco llegue al mayor número de oyentes posible y después ya que ellos decidan si les gusta o no. El gran reto del músico hoy en día es tener la posibilidad de ser escuchado. Por eso intento hacer cada cosa que hago lo mejor posible, en cada concierto tocar bien, cantar bien, hacer los mejores vídeos que puedo, hacer las mejores entrevistas que puedo para al final generar unos contenidos de calidad con los que yo esté contento y, sobre todo, ser consciente que esto es una carrera de fondo en la que hay que ir trabajando día a día sin olvidar que se trata de pasárselo bien.

¿Cómo encuentras la industria musical española?
Sería muy fácil criticar pero dado el contexto económico en el que nos encontramos supongo que hacen lo que pueden para sobrevivir. Pienso que en el pasado se han hecho cosas mal y veo que es difícil que ahora apuesten por nada nuevo porque no pueden pensar más que en el corto plazo. Leí hace poco en una entrevista que hoy en día sería muy difícil que grupos como los Beatles o Los Rolling pasaran del primer disco.

Se te ve con las ideas claras…
Veo que el mercado está bastante segmentado, lo cual es bueno para las discográficas más pequeñas, porque las iguala a las más grandes dentro de targets comunes aunque yo creo que el futuro también pasa porque el artista trabaje directamente con su manager, su oficina de comunicación… de tal manera que controle más toda su gestión para hacer su carrera sostenible a largo plazo. El problema en mi opinión es que hoy en día en muchos casos se están creando unos hábitos de consumo negativos basados en la escucha fácil, en el usar y tirar y en el pensamiento plano que nada tienen que ver con el arte.

Las canciones hablan de situaciones habituales de la vida en las que cualquiera se ve reflejado (deseos, añoranza, felicidad, duda…), ¿te inspiras al escribirlas en situaciones propias?
Sí, sobre todo en cómo me siento y en la proyección de cómo me siento. En ese sentido creo que inconscientemente me planteo las canciones como problemas que voy resolviendo frente a diferentes estados de ánimo. A veces pienso que son como problemas de ingeniería cuya mejor solución es la que más me reconforta.

La puesta en escena se adivina sencilla, ¿cómo es tu directo?
Intento sobre todo no aburrir al público, que cuando el concierto acabe se marchen pensando que han visto algo interesante, algo que han de volver a escuchar. En concierto voy alternando guitarra española y una eléctrica Gibson 335. Me gusta llevar el repertorio claro para así dejarme llevar, poder improvisar según el contexto y según los músicos que me acompañen, cada concierto es diferente, me gusta que sea así.

Daniel Rosell presentará su disco en Valencia (La Llimera) el 10 de mayo.

En cualquier caso, si desean más información pueden pasar por su aseada web: www.danielrosell.net.

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