Entrevistamos a: Doctor Divago
Redactor: Andrés Verdeguer
Género: Rock
País: España

Doctor Divago ha llamado Imperio (Bonavena Música) a su décimo álbum. Se llama así por el recuerdo a la vedette de los cincuenta y sesenta, Gracia Imperio. Pero también se llama así por algo más. Ese algo se capta al disfrutar de los poco más de treinta minutos y diez canciones –otra vez el diez– perfectamente ensambladas.

Nostalgia, actitud y esa luz final que dota a cada canción de esa clase especial que han ido atesorando Manolo Bertrán y los suyos a lo largo de casi 25 años. Y así Doctor Divago vuelve a desplegar lo mejor de su imperio desde la batería de Asensio Ros ‘Wally’, la armónica de Antonio H. Chumillas ‘Chumi’, las guitarras de David Vie, el bajo de Edu Cerdá y las letras de Manolo.

El sábado 30 de noviembre están Veneno Stereo (Castellón), el 7 de diciembre en Wah Wah (Valencia), el 28 de diciembre en Fotomatón (Madrid) y el 25 de enero en Pussy Wagon (Albacete).

Conversamos con Manolo Bertrán

Por el momento, la situación, la historia, el presente y el pasado da la sensación de que cada disco de Doctor Divago es como un acto de libertad. ¿Hacer canciones os hace libres y cada nuevo disco es una victoria, un canto a una forma de ser?
Creo que lo defines bastante bien y algo de eso hay. Es un poco ilógico o muy raro que un grupo como nosotros siga en activo después de tantos años de trabajar de una forma totalmente independiente. Si ya es difícil mantener un grupo de rock conforme están las cosas en la música actualmente, más es mantenerlo durante tanto tiempo. Entonces, cada disco, cuando ya tienes tanto material, tanto repertorio hecho, desde luego es una reafirmación, es una victoria, desde luego. Siempre decimos que lo que tratamos es profundizar en una personalidad musical, que es la nuestra, y con cada disco tratamos de dar una visión mejorada y perfeccionada de eso, que no deja de ser un aprendizaje de hacer canciones constante.

¿Ha sido fácil parir el disco: escribir las canciones, hacerlas sonar, ajustarlas en el álbum? Visto desde fuera, al estar tan compactada la obra, da esa sensación de facilidad, que a la hora de hacer las canciones, ajustarlas y hacerlas sonar para vosotros es un trabajo fácil.
Yo no lo vivo así. Lo vivo como un trabajo complicado. Porque primero las canciones tienen que llegar y tienes que saber cazarlas donde estén y en el momento adecuado y cada vez el nivel de autoexigencia es mayor o no te conformas con determinados tics o cosas que ya has utilizado en otra ocasiones, y entonces claro, cuesta más parir esas canciones. Por otra parte está todo el tema de local de ensayo, de arreglos en conjunto. Nosotros hacemos un trabajo en local muy participativo. Pero eso también es delicado porque cada uno luego cada tiene su vida, nadie vive de esto…

Eso creo que es lo más complicado. Estar tanto tiempo y que os sigáis juntando por esa obligación de ir al local de ensayo, fuera de vuestras vidas y vuestras familias…
Claro, pero es lo que pasa: que vives para esto un poco. Has decidido hacerle un hueco importantísimo a esto en tu vida y es sagrado acudir al local de ensayo, hacer un trabajo de arreglo de canciones, luego viene el trabajo de pulir para el directo y todo eso se hace sacándole horas al día. Por ejemplo, en el periodo de composición de este disco la banda ha vivido dos nacimientos, el batería, Wally, toca en un montón de grupos. Es delicado cuadrar las agendas, pero seguimos ensayando para que la cosa salga bien.

¿Entonces esa facilidad de hacer buenas canciones que transmite el álbum lo achacas a la buena relación de la banda y a su implicación en el proyecto?
Quizá eso sea porque al trabajar juntos muchos años se ha encontrado un fórmula de trabajo que hace que el disco respire saludable y vital. Obviamente la relación de los miembros del grupo es estupenda; pero vamos, eso se debe suponer, porque cuando eso falla, los grupos acaban disolviéndose y no es el caso.

Estamos hablando todo el rato del disco, no lo hemos hecho de esas canciones que lo componen y que cada una te transporta a un mundo. Pero lo que defiende este ‘Imperio’ con ese nombre tan rotundo es el concepto de álbum, muy ensamblado, de medidas perfectas, con cada pieza tan bien colocada.
La unidad para mi es la canción, pero el hecho de que convivan en un mismo disco pues siempre tienen algún nexo común, aunque sea la época en la que están hechas. Yo creo que no es casual que en un disco como éste convivan canciones como la de ‘Gracia Imperio’ o ‘Sonaba Julio Galcerá’ e incluso el homenaje a Barney Ross. No creo que estos tres personajes estén juntos por casualidad. Pero eso creo que ya no es decisión del autor, creo que se producen fuerzas para que eso sea así.

Da la impresión que Doctor Divago tiene las cosas muy claras y que si las cosas fueran de otra manera, como que diríais muchas más cosas. Vamos, que este no sería el décimo álbum en 25 años.
Si se hubiera trabajo con más comodidad, una discográfica o con una porción de la industria intentando tirar del carro de lo que es el grupo, y que no hubiera sido siempre el grupo en ese eterno háztelo tú mismo, seguro que se hubieran hecho más cosas. Lo típico: hacer más álbumes, alguno de versiones, otro con descartes o historias así. Pero conforme hemos trabajado toda la vida, eso se hace muy difícil. Sin embargo, sí que quedan canciones que hemos compuesto para recopilatorios de versiones y homenajes. Que recuerde: a Los Brincos, The Beatles, 091 y más que hay por ahí repartidas y que empiezan a aflorar en las redes.

¿Hay un cajón de Doctor Divago con canciones propias que no hayan entrando en algún disco?
No. Hay muy pocos casos. Que hayamos acabado de arreglar, a lo mejor dos o tres. Que se hayan quedado en el tintero de lo que es la composición, porque yo antes de ir al local hago un criba. Ahí sí que hay más, pero si no se han terminado es porque no merecían la pena, aunque a veces si que rescato cosas para nuevas canciones. Pero se puede decir que en el caso de Doctor Divago la práctica totalidad de las canciones que se han rematado están grabadas y editadas.

Un acierto casi del 100%.
Bueno, es que trabajas con lo que hay y hay veces que no da para mucho más. Volvemos al principio de la conversación, a ese esfuerzo por sacarle tiempo al tiempo. Y eso estira lo que estira. Si hubiésemos podido dedicar más tiempo a lo mejor tendríamos una obra más prolífica. Pero tal y como yo lo entiendo no es que no lo sea. Si miras la periodicidad con la que publicamos, eso no lo tienen todos los grupos veteranos.

Vayamos a las canciones. La referencia a Gracia Imperio, que es la gran homenajeada del disco con esa canción. Quién te habla de ella, como se mitifica, hablas de tu padre, de tu casa, de una Valencia…
De una Valencia en blanco y negro. De Gracia Imperio me habla mi padre, mi madre, que iban a verla al teatro, y me hablan de su muerte en extrañas circunstancias en un lugar muy próximo a donde yo crecí, donde se ha desarrollado gran parte de mi juventud y aún hay bares que visito con frecuencia. La historia me atraía y ahí había una canción. Saliendo de La Caverna con amigos lo había comentado alguna vez, pero no sabíamos bien donde era exactamente porque antes era Cuenca 78 y ahora es Tres Forques 1. Con el tiempo acabas sabiéndolo, dónde está esa finca de truculenta historia, que llegó a salir en Cuarto Milenio. Pero esa parte no me interesaba tirar por ahí y al final, sin saberlo, resulta que es un homenaje a mi padre, que falleció hace un par de años, un homenaje a mi familia. Cuando hice la canción no me di cuenta de que pudiera ser un homenaje velado, pero Chumi que es un tipo muy agudo y certero, cuando llevé una primera maqueta de la canción al local de ensayo me lo dijo: “esto es un homenaje clarísimo a tu padre y a mi me emociona”. Pues es verdad, estaba hablando de él, aunque sea en los últimas estrofas de la canción.

Es el respeto, el respeto a la influencia. ¿La foto de la que habla la canción existe?
Sí, me la dio mi madre hace unos meses. Le dije que había hecho una canción de Gracia Imperio y le pedí esa foto que tenía el papá para escanearla al menos. Y me la regaló. La diferencia es que no está dedicada la foto, lo que no sé es cómo llegó a sus manos. Cuando ya estaba la canción hecha me enteré de que también se había presentado un documental y todo sobre Gracia Imperio, que no estuvo mucho tiempo en cartel, pero que fui a ver y me puse en contacto con los autores.

Otra canción, la que abre el disco, que también aporta una actitud de rebeldía. Con ‘Solo la mitad de la mitad de mí’ el disco empieza reivindicándose.
¿Reivindicándose dices? Pues puede ser. Uno no sabe ya si cuando lo escribe lo hace en boca de un personaje pero en primera persona o si filtra sus propias impresiones. Pero volvemos otra vez al principio: ese sinsentido, esa falta de lógica que tiene que un grupo como nosotros siga en activo pues a la vez te da la fuerza para hacerlo. A lo mejor en ese estribillo “creíais que estaba drogado, pensabais que estaba dormido y yo estaba acumulando la fuerza del sinsentido, toda la nobleza del desvarío” pues ahí se condensa un poco esa idea.

Y también cuando dice “Hay algo eterno y poderoso dentro de mí”.
Claro, sí. Muchas veces uno no es consciente de estar reivindicándose como grupo…

Como grupo o reivindicando una actitud ante la situación social y los problemas que nos rodean.
Sí.

Y luego algo que nos ha pasado a todos, que vas en el coche, suena una canción y se te clava la canción y ese momento… Y resulta que aquel día sonaba Julio Galcerá. ¿Se puede saber dónde íbais, de dónde veníais?
Es una licencia. No hubo ninguna noche concreta. Pero es una situación que a tanta gente nos es tan familiar, que seguro ha habido más de una noche en la que he vuelto con los amigos en el coche y sonaba Julio Galcerá, pero ahora mismo no tengo ese recuerdo. Julio Galcerá es un músico al que admiro mucho y que he visto tocar desde que yo era muy jovencito en el Barrio del Carmen, en Planta Baja, recuerdo que la primer vez que le vi es con un grupo que tenía que se llamaba Infieles. Sería el año 82 o algo así. Y luego lo he visto más, tengo muchos discos suyos en solitario o con otras formaciones. Lo que trataba con la canción era de homenajearlo. Pero no ensalzando su figura. Sino utilizarlo dándole protagonismo en una canción en la que todo es nefasto y deleznable. La galería de personajes que aparece en la canción está sacado de la Divina Comedia, del infierno de Dante. Una galería de personajes que en el fondo los somos todos, están dentro de nosotros todos esos atributos deleznables. Y entonces el único rayo de luz y posibilidad de esperanza que aparece en la canción es la música de Julio Galcerá y es lo único a lo que uno se puede agarrar. Me gustaba que Julio apareciese de esa forma brillante, ofreciendo un contrapunto bonito y necesario.

Vuelve la metáfora boxistica con ‘Barney Ross’, vuelve a aparecer, algo muy propio del universo de Doctor Divago.
Es casi como un juego para mí el hacer una canción sobre boxeo en casi todos los discos desde unos años a esta parte. Incluso en los que no ha habido canciones sobre boxeo, como en ‘La belleza muda de los secretos del mar’, sí hay algún guiño interno por ahí. Pero a parte de ese juego, hay un sustrato mucho más sólido, que es el boxeo como metáfora de la vida y esas historias de perdedores, de personajes llevados al límite y que el boxeo ha ofrecido tantas a la literatura y que son tan atractivas, evocadoras e inspiradoras para mí.

¿Todavía no se ha llevado el disco al directo?
El sábado tocamos en Castellón, antes solo he avanzado algunas canciones en acústico o en el pasado aniversario Vinilo Valencia con Lagartija Nick. Así la primera cita es la del sábado 30 de noviembre en Castellón, luego el 7 de diciembre en el Wah Wah, Madrid y ya en enero tenemos Albacete.

¿Notáis con cada disco que se sume nueva gente alrededor
Pues está la cosa muy complicada. Siempre se acerca gente que no te conoce y de repente flipa con tu música y se compra discos anteriores. Lo que ya no sé es si con una carrera tan larga (risas) también se han perdido unos más cuantos por el camino.

¿Qué tiene Imperio que lo diferencie del resto de vuestra obra…?
Pues quizá sean esos personajes que aparecen en el disco…

¿Hay más nostalgia?
Yo no me tengo por un persona muy nostálgica, pero a lo mejor da esa impresión por hablar de una Valencia antigua, de músicos míticos de la ciudad y a lo mejor puede dar esa impresión. Quizá esté más en blanco y negro éste.

Pero el brillo de las canciones sí consigue iluminar ese blanco y negro…
Sí, y además el título, además de ser el apellido de la vedette, Imperio también es un homenaje a nosotros mismos, a nuestro imperio artístico, con un guiño irónico o guasón, porque tampoco no es que haya ninguna gran extensión de terreno de nuestra propiedad. Pero sí hay un imperio artístico, y aprovechando que era nuestro décimo álbum también apetecía ponerle un título así de rotundo.

Próximos conciertos Doctor Divago:
+ 30/11_ Zeppelin Live (Castellón)
+ 07/12_ Sala Wah Wah (Valencia) + Nèstor Mir & La Disolución Doméstica (Entradas en www.movingtickets.com).
+ 28/12_Fotomatón (Madrid) + Los Radiadores.

El próximo sábado 7 de diciembre se presenta en Valencia el décimo y último álbum de Doctor Divago: Imperio. La cita será en la Sala Wah Wah a partir de las 22,30 horas. Abriendo el bolo estará Néstor Mir y la Disolución Doméstica con el que ya hablamos, el pasado verano, con motivo de la presentación de su notable álbum, La disolución doméstica (Malatesta Records).

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