Entrevistamos a: Javier Krahe
Redactor: Mariano López Torregrosa
Género: Pop de autor
País: España

Crápula irredimible, lúcido y descreído cronista de la realidad, o maestro de la sátira, son algunos de los calificativos que se podrían dedicar a Javier Krahe a lo largo de sus más de treinta años de trayectoria.

Reverenciado por grandes nombres del rock y el pop nacional, sin pertenecer a ninguno de estos géneros, y reivindicado por nuevas generaciones de amantes del humor inteligente. Hablamos con él, con la excusa de su vuelta para presentar sus clásicos atemporales en una de sus escasas visitas a nuestra ciudad.

En su último disco, Toser y Cantar (18 Chulos), están presentes todos los temas marca de la casa, como la particular relación con las Mujeres o la observación lúcida de la realidad a través del filtro de la ironía o el sentido del humor en general. ¿Considera que la permanente vigencia de sus letras se debe a tratar temas atemporales?
Cuando trato temas como el de las Mujeres, sí que me parece que sea un tema bastante atemporal, ahora bien, en temas como los de “Ay democracia”, eso ya sería más circunstancial, creo que el paso del tema lo afectará bastante. Y así tengo ejemplos de temas en los que incluso menciono nombres concretos en alguna canción en los que el tiempo pasará por ellos, me imagino.

A lo largo de su trayectoria ha sobrevivido ha sobrevivido a movimientos como la movida de los 80, o el indie de los 90, que pretendían dar carpetazo a la música anterior, y sin embargo acabaron ellos mismos extintos. ¿Qué cree que otorga validez a una propuesta para perpetuarse en el tiempo?
Si el punto de partida de una propuesta es serio, en el sentido de suponer una investigación personal, y no es “hombre, ahora está de moda esto, y voy a hacer cosas así”, entonces puede funcionar. La moda una de las cosas que es, es aquello que pasa de moda, mientras que lo que uno haga como manía personal, aunque puede que esté completamente equivocado, siempre será más singular, más fuera de las cosas que pasan de moda y que van desapareciendo. Digo yo, tampoco te creas que elaboro ninguna teoría, se me ocurre a bote pronto.

En la canción a la que ha hecho referencia canta “me gustas democracia porque estás como ausente”. ¿Echa a faltar más gente como usted que incluya en sus letras referencias a la realidad social actual?
¿Echar en falta?…en primer lugar, yo no estoy al tanto exhaustivamente de todas las canciones que se escriben, lo cual debe ser imposible, y además yo escucho poquísimo. O sea que a lo mejor sí que hay muchas letras que hablan de lo que está pasando, y quizás también sean fórmulas muy alejadas a la mía. Supongo que los raperos sí que hablarán de ese tipo de cosas, y puede que también ciertas formas de rock, que sí se expresan de ese modo, lo que pasa es que no los escucho, pero sí que tengo idea de que hablan de todo esto.

En una entrevista usted declaraba “sí algún día subo al escenario bebiendo agua en lugar de whisky, el público se va a preocupar•. Por el contrario, ¿se ha sentido usted alguna vez preocupado por lo que haya podido ver entre el público?
Es otra cosa en la que pensar (risas). No me preocupa, porque el público, por un lado, siempre pienso que está compuesto de individuos que luego ciertamente forman un grupo, con muchos elementos en común. Pero a mi público no tengo más remedio que considerarlo selecto, ya que me paga mi vida, entonces qué voy a decir (risas).

En el documental Esta no es la vida privada de Javier Krahe sostiene que canciones ya clásicas como Un burdo rumor o Mi mano en pena han supuesto una liberación para algunos de tus fans. ¿Es premeditado este punto de terapia colectiva en sus canciones?
No es premeditado, lo que pasa es que luego vienen y me lo cuentan, porque como actúo mucho en garitos, pues ahí es muy fácil que luego se me acerquen y me digan “mira, precisamente por esta canción tuya han cambiado no se qué cosas en mi vida”. Pero tampoco creo que les suceda a muchos, solo que algunos se molestan en venir a contármelo y otros no.

A usted no le gusta nada la definición de cantautor…
No la definición, que supongo que es “autor de canciones que las canta el mismo”, y me parece bien. Lo que no me gusta es la palabra. Creo que la acuñaron los italianos, e inmediatamente pasó al castellano. Entiendo que es mucho más corto decir “cantautor” que decir cada vez la definición de antes, pero aún así creo que la palabra es muy fea.

Se acaban de cumplir 25 años de aquel episodio tan lamentable que fue la censura en RTVE de su interpretación de la canción Cuervo ingenuo durante un concierto de Joaquín Sabina. Si por aquel entonces aquello ya resultaba tan absurdo como anacrónico en democracia, ¿cree posible que se puedan seguir dado casos como aquel hoy en día?
Sí, claro que lo creo posible. Supongo que al tratar de contener el ingenio o la insolencia de decir algo que moleste verdaderamente muy arriba, dirán inmediatamente “¡que se prohíba eso!”. Porque eso de la libertad de expresión es circunstancial, si no molesta o si molesta poco, si es digerible, entonces cuela, pero si es indigerible, no cuela. De todas formas, tampoco hace falta que lo hagan ya los políticos, ya se ocuparán los financieros de decidir lo que se puede o no se puede cantar.

En el 2004 se editó su disco de homenaje Y todo es vanidad, en el que participa gente como Wyoming, Rosendo, Pablo Carbonell, Albert Pla, etc. Sin embargo la gente de 18 Chulos desarrolló el proyecto en secreto, con la intención de que usted no se enterase hasta que el disco estuviese en la calle. ¿A que vino tanto secretismo?
Pues porque me comentaron la idea dos años antes, y yo me negué por completo a que se llevase a cabo ese tipo de proyecto, por razones que no vienen al caso. Así que esperaron un par de años, y lo hicieron en secreto. Secreto que llevaron muy a rajatabla, porque cuando yo me enteré que lo estaban haciendo, ya habían grabado dieciséis canciones, y ya no había ninguna manera de pararlo (risas).

Su disco del 2007, Querencias y extravíos, se vendió junto con el libro de conversaciones con Paloma Leyra Charlas con un vago burlón. Toser y cantar se ha vendido junto con el libro De mil amores de Miguel Tomas y Valiente y Octavio Colis. ¿Considera que su personaje tiende cada vez más a la lateralización?
Yo soy bastante literario desde mis primeras canciones. Lo que hizo Paloma, a la que no conocía de nada, en realidad son entrevistas, así que ese no es literario, es periodístico. Me hizo unas quince o veinte entrevistas en relativamente poco tiempo, una a la semana o así, durante tres o cuatro meses. En cambio Tomás y Valiente, al que si conozco mucho y somos amigos, al ser él filólogo lo ha enfocado como un estudio en el que se divierte analizando mis canciones, durante sus noches de insomnio, sin consultarme nada, sin que yo supiera que él estaba haciendo un libro y Octavio unas ilustraciones preciosas. Me lo entregaron ya terminado, y yo como persona no puedo más que agradecer que se ocupen de mis cosas y les den algo de importancia.

Ya ha pasado un año desde su última entrega discográfica. ¿Para cuándo esperamos la próxima?
Estoy trabajando ya en nuevas canciones, aunque tengo pocas todavía. De todas formas ya incluyo algunas de las nuevas en el repertorio durante los conciertos, alguna cantaré en Valencia.

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