Entrevistamos a: Julio de la Rosa
Redactor: Carmen Sánchez Adán
Género: Pop Rock
País: España

Hablar de Julio de la Rosa es hablar de talento musical. Sin duda alguna, la figura artística de Julio de la Rosa es cuanto menos interesante: compositor de bandas sonoras para películas tan aclamadas como El Hombre de las Mil Caras, Tenemos Que Hablar o La Isla Mínima (con la cual ganó el Goya a la Mejor Música Original en 2015), músico (6 álbumes de estudio) y escritor con numerosos libros publicados. Con motivo del lanzamiento de su nuevo disco Hoy Se Celebra Todo, hemos charlado con Julio para conocer más detalles acerca de este trabajo.

Tu nuevo disco, Hoy se celebra Todo, lo has tocado todo tú mismo, ¿Cuáles son los pros y contras en esta forma de trabajar?

De entrada, no puedes tocar todos los instrumentos a la vez, y eso lo hace un pelín pesado: Suelta uno, coge otro, ahora éste, ahora aquel. Luego está el hecho de que no puedes gritarle a nadie, así que he acabado rompiendo sin querer varios cristales de las ventanas (que son de éstas que tienen muchos cuadraditos acristalados) con lo que el ruido de la montaña entra en la grabación y cada toma está plagada de perros, pájaros, jabalíes y otros animales salvajes. También puede parecer algo excéntrico poner un espejo en la habitación para preguntarle a cada rato si este arreglo es mejor que el anterior. Pero lo más inquietante ha sido cuando un día le doy al botón de grabar y un instrumento se pone a sonar él solo. Un armonio, concretamente. Supongo que le entraría el viento de fuera por los cuadraditos de las ventanas.

Has comentado que este tercer disco encierra una trilogía. En La Herida Universal hablas de la búsqueda del amor, en Pequeños Trastornos Sin Importancia, de las consecuencias y en este disco dices que elaboras lo aprendido en los dos discos anteriores. Con todo, ¿Qué es lo que dirías que has aprendido?

He aprendido que vivimos en un mundo en el que es peligroso sentir para contarlo. Que es un mundo en el que siempre serás juzgado por una frase o incluso una palabra, pero nunca por un párrafo o un relato. He aprendido que la envidia es una delgada hendidura por la que mucha gente observa al otro. Que los otros no son nada sin los unos. Que los unos son imprescindibles para que existan los doses, los treses o vete tú a saber en qué tipo de relaciones se mete cada cual. He aprendido que no hay que esforzarse tanto; corre el riesgo uno de empeñarse. En realidad he aprendido bien poco, pero disfrutado mucho.

¿Por qué decidiste no llevar este trabajo al directo?

Porque hay que contaminar menos. Todo lo que lleva consigo un concierto implica grandes cantidades de CO2 expulsadas a la atmosfera, y en cambio trabajar en una parcela ajardinada es mucho más beneficioso para uno mismo, para los otros y para el planeta. Actualmente me lo puedo permitir, y por eso volveré a contaminar, y mucho, cuando no me quede otra. Tocar tus canciones una y otra vez puede llegar a ser tedioso, además. El escenario es el lugar donde menos se usa la imaginación, como decía Gleen Gould. Por no hablar de los viajes, las prisas, las comidas y la sensación de agotamiento y pérdida de neuronas.

¿Cuánta realidad hay en los personajes de ficción de Hoy Se Celebra Todo?

Mucha. Es imposible escribir sin que el mundo real acabe filtrado en la ficción. Puedes disfrazar lo que quieras pero al final todo está ahí, con otros ropajes.

Hay canciones muy emotivas en este tercer trabajo, ¿Entiendes la música como un medio para reposar emociones?

La música es el arte más emocionante que existe. Además es invisible, es el único que no se puede ver, ni tocar. Tiene mucho de esotérico, de contacto con los dioses, con el más allá. Implica una elevación sobre uno mismo y no puedes más que dejarte llevar por ella. Si el fruto emociona es que algo se ha conseguido.

Conozco que también compones bandas sonoras para películas, ¿Ha influido esta circunstancia en componer Hoy Se Celebra Todo?

Sí, la he hecho un poco a la manera en que compongo bandas sonoras, pero las imágenes estaban en mi cabeza y no en una pantalla. Escapar del esqueleto del formato canción a menudo es complicado, y hacerlo así me ha permitido sentirme más libre a la hora de romper los esquemas básicos del formato canción que, a pesar de todo, siguen estando ahí.

¿Estás trabajando en alguna banda sonora?

En breve saldrán con banda sonora propia la serie La Peste, de Alberto Rodríguez, y las películas El Cuaderno de Sara, de Norberto López Amado, y El Aviso, de Daniel Calparsoro.

¿Qué diferencias hay en componer un disco con el de crear una banda sonora?

Creo que casi lo he contestado antes. También está lo del folio en blanco. Alguien ya hizo el trabajo sucio antes. También que en el cine los plazos son más estrictos, porque no eres tú quien los pone. Hay que saber trabajar sin esperar a estar iluminado, sino buscando esa iluminación. A mí personalmente me permite explorar mezclas insólitas de instrumentos que nunca haría si tuviera que tocar esa pieza en directo, nuevas maneras, estilos, armonías. La limitación que te impone la narración, en realidad, te está abriendo muchas otras puertas. Sólo hay que girar el pomo.

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