Entrevistamos a: Nacho Vegas
Redactor: Andrés Verdeguer
Género:
País: España

La zona sucia y Como hacer crac, fueron las dos entregas del curso pasado de un Nacho Vegas tan emocionante y profundo como siempre y que ahora se ha propuesto rematar la gira en los mejores escenarios. Por eso el Teatro Olympia en Valencia. La cita es el próximo martes 6 de marzo. Por delante actuará Soledad Velez. La velada merece mucho la pena.

Cumplida la década desde que Nacho Vegas decidiese emprender la carrera en solitario, el proyecto da la impresión que tuvo sentido desde el minuto uno: hacedor de canciones populares sin volver la cara a la crudeza de la vida y a lo que pasa en la calle.

Dos álbumes en 2011, muy bien recibidos por todos. ¿Por dónde va a andar este 2012?
Después de un año con dos lanzamientos, dan ganas de pensar un poco las cosas. Van surgiendo canciones, vamos organizando repertorio. Y sobre todo, ahora, lo más inmediato es este fin de gira que estamos planteando y algunos otros conciertos con colaboraciones puntuales como con la Fundación Robo, que haremos alguna cosa.

Perdón, ¿la Fundación Robo? Cuéntanos alguna cosa sobre esto, por favor.
La Fundación Robo es una plataforma colectiva con la que vamos colgando canciones regularmente en un bandcamp y planeamos sacar un disco con ella y hacer varias actuaciones. Es un proyecto colectivo y no sabemos muy bien todavía cómo lo vamos a organizar. Por ahora el único denominador común es que son canciones de contenido político y social. Este proyecto lo empecé con Roberto Herreros, un amigo que estaba en Garzón, en Grande-Marlaska; empezamos a hacer canciones, pero como la idea era de proyecto colectivo, se fue uniendo gente como Albert Plà y muchos más, y ahora tenemos un montón de canciones de gente diferente en el que la tonadilla es esa: un plataforma, algo colectivo, reflejo de lo que está pasando ahora.

Como por ejemplo ahora mismo con las protestas estudiantiles, los recortes y de cómo se ha llegado hasta esta situación.
Sí, exactamente. Hoy se pone de manifiesto de que algo está pasando y que no todo de lo que sucede se admite con resignación y pasividad, sino que la gente está saliendo a la calle. Esa es la idea de la Fundación Robo, que surgió hace un año. A parte de que el rock y el pop independiente suelan hablar de relaciones, sentimientos y cosas un tanto personales, también se puede hacer rock con una mirada comprometida y hacia fuera, dando fe de lo que está pasando.

Porque la crisis a ti también te afecta, ¿cómo se capea, haciendo canciones?
La verdad es que este año para mí ha sido bastante ocupado y bastante bueno, pero es verdad que la crisis nos afecta a todos. Yo tengo dos hermanos en paro, bastante jodidos, ves a la gente, a los amigos; en la música, pues también le toca a muchos grupos, la gente va menos a los conciertos, se cancelan fechas; tienes amigos a los que despiden. En Gijón se nota especialmente, que siempre fue un sitio muy deprimido y ahora más todavía. Es algo que afecta de una manera tan integral y te queda tan cercar que evidentemente se puede colar a la hora de hacer canciones.

Sin duda te reflejas mucho en tus canciones. ¿Está Nacho Vegas frente a nuevo periodo vital que se aprecia en canciones como ‘La fiesta’ o ‘Mi nueva vida’, con ganas de marcar un raya, un nuevo camino?
Pues tampoco lo sé. Cuando surgen las canciones hasta que no las ves con cierta perspectiva, y éstas todavía las tengo muy cerca, pues tampoco sabes qué significaron, si supusieron un cambio o algo así. Al final uno intenta hacer canciones muy parecidas, que giran sobre unos mismos temas, lo que sucede en tu propia vida, a tu alrededor, sobre lo que te es cercano. Lo que cambia es la perspectiva, la forma de mirar las cosas, los puntos de vista diferentes. Y eso cambia con el tiempo y todo lo que te sucede va cambiando tu perspectiva, pero hasta que no tienes la distancia del tiempo no lo aprecias. No creo que haya ahora ningún punto de inflexión o no más que otras veces, pero ahora mismo no estoy seguro, la verdad.

Te caracterizas por la crudeza al mirar la vida y eso no es algo habitual en esta sociedad acostumbrada al bienestar. Tienes un punto de vista más crítico en cuanto a la dureza de la propia vida y a su aceptación.
Lo que creo es que estamos rodeados de expresiones y sentimientos con mucha irrealidad, de una perversión del lenguaje, muy políticamente correcto y que hace difícil llamar a las cosas por su nombre. La música popular, en general, siempre fue un vehículo con el que nombrar las cosas tal cual son, se expresaban sentimientos de una forma más cruda, más real, yendo más al fondo de las cosas, a la verdad. En la música popular encuentras crónicas de la historia y de la vida de las personas que a lo mejor son incluso más fehacientes que lo que se puede leer en los periódicos o incluso de lo que se pueda contar en una conversación con gente. Y además, también la música consigue poner en comunión a una gente con otra.

¿Disfruta más Nacho Vegas en la creación de las canciones, buscando las palabras, o en su interpretación posterior; dónde se siente más?
Cada momento tiene su cara y su cruz. La parte de la composición es un momento más solitario en el que te enfrentas a ti mismo y pasas por muchos bajones y subidones que al final acaban mereciendo la pena. A partir de ahí todo es trabajo de colaboración con gente, con músicos, y eso también es muy bonito, cuando grabas un disco, cuando lo llevas al directo y aprendes de la gente con la que colaboras. Lo que pasa es que las giras también tienen esta cosa un tanto irregular. Las canciones cuando se interpretan en directo las tienes que interpretar prácticamente como si fuese la primera vez para conservar la emoción. Y eso sucede unas veces, pero otras no por cualquiera de las circunstancias que rodea a las actuaciones, que tienden a ser irregulares por naturaleza. Pero bueno, todas son fantásticas, tienen su cara y su cruz, su punto de disfrute y su punto de doloroso.

¿Esta gira que pasa por el Olympia qué tiene de diferente?
Por Valencia pasamos hace ya un año, entonces estaba reciente La zona sucia y Como hacer crac estaba todavía medias y se acabó de gestar el pasado el verano. En estos conciertos cambiamos de manera sustancial el repertorio, incluyendo canciones del último trabajo y recuperando canciones de discos pasados que no habían entrado en la gira de La zona sucia. Y por lo que me han dicho el marco del Olympia es especial.

Marxophone o la autoedición es otra aventura que has emprendido con estos dos álbumes, ¿cómo ha ido la experiencia?
Estamos muy contentos, fue bonito empezar una cosa nueva, trabajar con gente muy ilusionada con todo esto. Es un primer año en el que estamos un poco aprendiendo a cómo hacer las cosas. Es un paso natural en el que se te ve más tranquilo, aunque tengas más responsabilidad sobre los discos que sacas también tienes más libertad.

¿Has echado en falta algo que tenías con Limbostarr?
La manera de trabajar de Marxophone y Limbo es un poco parecida. No dejamos de trabajar de manera muy independiente y un poco en familia. En Limbo durante estos diez años estuve muy a gusto, aunque al final, como en todas las relaciones, se resiente un poco la cosa. La diferencia fundamental es el que el hecho de sacar un disco desde la autoedición supone publicar las canciones con licencias libres, poder disponer de ellas o dejarlas cuando me las pidan es algo que te da un poco más de libertad. Pero en este aspecto nunca tuve problemas con Limbo. Si que digamos que los trabajos estaban un poco más compartimentados y hacía que fuese un poco más difícil todo.

¿Entendemos Como hacer crac como una continuación de La zona sucia o los consideras algo diferente?
Son discos muy diferentes, pero en realidad están muy relacionados. Siempre me plantee los álbumes así, con un EP a continuación. Hay canciones de Como hacer crac grabadas durante las sesiones de La zona sucia, y otras que salieron posteriormente. Supone una doble mirada una más intimista (La zona…) y la otra más hacia fuera.

Y con un toque más luminoso.
Sí, puede ser; me lo han comentado.

Por ejemplo ‘Reloj sin manecillas’ es una canción muy pop, corta e incluso con un toque alegre. Pocas canciones tan cortas en su duración has hecho tú que sueles hacer temas más densos.
Sí, eso es cierto. Nunca había hecho una canción tan corta como ‘Reloj sin manecillas’. Lo que buscaba con La zona sucia era dejar las canciones más en esencia. Venía del Manifiesto desastre, de un disco y una temporada en la que había escrito canciones muy retorcidas, que se iban retorciendo conforme avanzaba la canción, con muchos puentes y melodías un poco más oscuras y eso es algo que quise pulir, como si podas un árbol para dejarlo más en esencia. Cuando intentas hacer una canción nunca sabes cómo las vas a acabar y de repente te va llevando por sitios diferentes. Suelo tener primero una idea musical, pero luego la letra va guiando la música. Pero si dejas que se desboque demasiado la letra puede retorcer un poco la canción. Siempre que escribes canciones uno se tiene que contener en ciertos momentos, saber quitar lo que sobra.

Otra de las particularidades del concierto del Olympia es que tendrás como telonera a Soledad Vélez, que salió elegida del concurso homenaje a ti de mucho nivel. Soledad fue la elegida y Gilbertástico, también a gran nivel, estuvo muy cerca. ¿Qué te pareció y si has escuchado a Soledad?
Pues todavía no he tenido ocasión de escucharla. Me comentaron la iniciativa y pensándolo ahora me da un poco de vergüenza. ¿Entonces está guay lo que hace Soledad Vélez?

Sí, cuando la conozcas verás que es muy especial. Una chica chilena, afincada en Valencia, con una voz increíble. Ya verás. Gilbertástico, artista valenciano que canta desde el piano, con una gran voz, también estuvo muy bien.
Pues habrá que escucharlos.

A esta altura de tu carrera, ya con casi diez años en solitario…
A ver, diez años hizo el año pasado que saqué el Actos inexplicables a principios de 2001…

Donde te etiquetas después de todo este tiempo: más cantautor, más rockero, la etiqueta indi se te queda corta…
Lo más amplio es que soy alguien que hace música popular, que es algo que engloba un poco a todo: al rock, al pop, al folclore, a la canción de autor…

Eso es muy amplio: cabe desde la copla hasta Joaquín Sabina.
Es que las etiquetas rock y pop también son muy amplias. Van desde Joaquín Sabina a Mago de Oz. Y la etiqueta indi está un poco denigrada. Las etiquetas tienden al reduccionismo y al final, el pop y el rock, como las músicas más enraizadas, son eso: música popular.

+ MARTES 6 de MARZO
CONCIERTO NACHO VEGAS + Soledad Vélez

Lugar: Teatro Olympia (C/ San Vicente Mártir 44)
Hora: 21:00 horas
Promotora: El Caimán Producciones
Entradas: Entradas.com y taquillas Teatro Olympia.

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