Entrevistamos a: Llum
Redactor: Mariano López Torregrosa
Género: Pop/Jazz/Folk
País: España

Jesús Saéz, o lo que es lo mismo, Llum, sigue representando sobre las tablas su maravilloso Limelights, él album con el que ha debutado en solitario tras la desaparición de Polar.

Mantuvimos una animada charla con Jesús en la que desgranamos algunas de las claves del álbum, y nos desveló nuevos aspectos que compondrás su próxima entrega discográfica.

Jesús, Llum nace tras casi dos décadas de militancia en Polar. ¿Cómo te decides a sacar adelante este nuevo proyecto?
Llum nace un poco como reacción a Polar, banda con la que duramos diecisiete años y nos movimos mucho por la escena. Pero de alguna manera, Polar funcionaba mucho con un concepto de banda de rock, éramos cuatro personas que funcionaban de una manera absolutamente democrática. Componíamos en el local de ensayos, y teníamos un estilo muy definido. Yo soy una persona a la que siempre le han gustado muchos estilos diferentes, y me apetecía probar otras cosas. De esa manera surgió Llum, en principio una idea acústica, pero poco a poco fue tomando forma hasta lo que es hoy en día.

¿Te ha resultado difícil el cambio de batería a solista, y verte al frente del escenario?
Está claro que cuando me vi frente al micro con una guitarra sabía que tenía que aportar una parte de intérprete, pero sobre todo lo acometí con la idea y el enfoque de un compositor. Me apetecía sobre todo componer cosas diferentes, y no plantearme límites. Me sentaba en mi casa y pensaba “aquí hacen falta trompetas”, “aquí hacen falta coros”, etc, e ir jugando con todo ello. Hace poco me decía un entrevistador que yo era un compositor que se había visto obligado a interpretar sus propias canciones (risas). Obviamente, necesité un tiempo para ganar seguridad, sobre todo con mi voz, me ha costado unos añitos, pero poco a poco he ido sintiéndome cómodo, y hoy por hoy no es un gran problema para mi cantar.

Se ha comentado a menudo la influencia en tu música del swing y jazz de los 50 y 60, los ecos del estilo crooner, toques de folk…¿estarías de acuerdo con estas referencias?
Desde luego, este disco ha salido un poco así. En un principio Llum partió como algo muy libérrimo, no sabía muy bien por donde iba a tirar. Yo iba componiendo canciones, las iba grabando, y cuando encontré ya el punto de un conjunto de canciones vi que algunas de ellas sí que encontraban una correlación sobre todo en lo que se refiere a tiempo. Es cierto que canciones como “All the spanish cooks” o “Stanley” recuerdan a los años 50 o 60, aunque cada una va por un lado estilísticamente diferente. Pero es cierto que sí es el contexto de esa época. De todos modos, siempre me he planteado Llum como un proyecto muy libre, y ya estamos hablando con Pablo (Gónzalez, miembro de Arthur Caravan), para darle a las nuevas canciones un tono más soul, incluso algún toque de los 80, o jugar más adelante con sintetizadores si nos apeteciera. Ahora mismo no asumo reglas, simplemente hago lo que me apetece en cada momento, juego con muchas cosas que me gustan y respecto a las que antes me sentía limitado. Ahora me siento libre para hacerlas.

El nombre del proyecto, Llum, es una clara referencia a la luminosidad, dentro de una colección de canciones en las que combinas varios idiomas…
Cuando empecé tenía claro que quería que fuese un proyecto en un principio en castellano, con algunas incursiones en catalán, pero pronto me di cuenta que esa regla iba en contra de la regla principal, la de no tener límites. Canciones como “Love Me” o “Don’t be that way”, más souleras, más rock, en castellano no acababan de funcionar. Entonces empecé a jugar con varios idiomas, y el inglés sí que me dio más versatilidad. La formación y las influencias de este disco en particular son más inglesas, y por eso predomina principalmente el inglés. Pero bueno, “Tragón” sí que está en castellano, en “All the spanish cooks” hay un fragmento en portugués, y de alguna manera la canción que resume un poco todo esto es “On a low flame”, en la que cada estrofa está cantada en un idioma diferente. Está claro que el álbum predomina el inglés, pero creo que la musicalidad de los idiomas es como un instrumento más, un aspecto más con el que puedes jugar, y ¿porque no tener la libertad para jugar con él?. Para el próximo disco estoy pensando también en jugar con el italiano y el francés, dos idiomas que tienen una tradición pop muy importante, y que tienen unas connotaciones cuando suenan muy particulares.

¿Cómo detallarías el proceso de composición y grabación del álbum?
Ha sido un proceso largo, sobre todo porque decidí asumirlo yo todo. Había que alcanzar el punto de un conjunto de canciones que funcionasen un poco como disco, y ver un poco hacia donde iba. Después fue un proceso muy artesanal, de grabar la instrumentación por separado en mi casa, añadía piezas una a una, después venía Pablo y añadía otra pieza, y en ocasiones llamábamos a otras personas que podían aportar cosas que nosotros no podíamos. La verdad es que ha sido un proceso largo pero muy bonito, porque con cada nueva pieza íbamos redescubriendo las canciones. También es cierto que ha habido canciones con las que me encontrado con un castillo tan grande que he tenido que derrumbarlo entero para volverlo a empezar (risas). Aunque eso también ha sido parte del proceso.

¿En que momento surge la decisión de contar con la gente de Arthur Caravan?
Trabajar con ellos ha sido realmente la pieza que más me hacía falta, especialmente con Pablo, porqué cuando empecé con todo el proceso yo grababa muchas cosas en el disco, pero necesitaba a alguien que en directo diese matices, para que no fuese solo guitarra y voz. Pablo es también multiinstrumentista y se cogía a todo lo que hiciese falta con una rapidez brutal. Aportó muchas cosas, por ejemplo el piano, que yo no lo sé tocar, y además ha abierto muchas armonías en muchas canciones. A Toni también lo conocía desde hace mucho, y eso ha hecho que el ambiente a la hora de salir a tocar con ellos sea muy bueno, como si hubiéramos tocado toda la vida juntos.

Con “Dream” te acuerdas de Woody Allen, con “My friends” a Roy Orbison, “Love Me” recuerda a Elvis, el nombre del álbum es el título original de “Candilejas”, de Charles Chaplin…parece que la relación entre música y cine en este álbum es muy pronunciada…
La manera de plantear el disco es como una extensión de mi mismo, de las cosas que me gustan y me motivan, y obviamente el cine siempre ha sido una parte muy importante. Sus ambientes, historias y personajes siempre han sido una fuente de inspiración constante. A veces cuando terminaba una canción me parecía que podía encajar perfectamente en tal o cual película. En el principio del álbum ha habido una presencia muy fuerte de Stanley Donen, que fue una de las motivaciones más importantes que marcaron cual iba a ser la idea general del disco, lo que me hizo elegir entre unas canciones y otras. El cine siempre ha estado presente, en Polar ya lo estaba, pero ahora que tengo más libertad y margen para crear, está aún más presente.

Parece que hubo debate originalmente sobre el título del álbum…
El nombre de Llum surgió de manera natural, enseguida vi que funcionaba, pero con el título del álbum le di vueltas a muchas cosas. Había ideas que quería que estuvieran allí, y no conseguía reflejarlas. Precisamente por la pasión que tengo por el cine quería que estuviese allí ese concepto de teatralidad, esa competición que a veces parece que existe entre ficción y realidad. Quería plantear un mundo de fantasía, de ilusión, que era evidente que estaba patente en el disco, que apareciese el concepto de la luz, con toda su ambigüedad. A partir de ahí, buscamos distintas palabras o frases, incluso llegué a plantearme que el disco se llamase únicamente Llum, pero cuando encontré Limelights vi que encajaba perfectamente con la portada, con esa foto de los niños con sombrero de papel, y maquillaje. Me recordó mucho a aquella escena de Candilejas con Buster Keaton tocando el piano, y me pareció maravilloso, resumía muy bien todo el concepto de fantasía y referencias cinematográficas. Costó meses y muchos debates entre amigos, pero estoy supercontento con el resultado.

Recientemente vuestro videoclip de “All the Spanish Cooks” ha aparecido recomendado en la web de New Musical Express…
¡Fantástico! (risas). Nunca sabes este tipo de cosas que impacto van a tener, porque al final tienes la sensación de que pueden llegar a pasar muy desapercibidas. Pero evidentemente hace mucha ilusión ver que el videoclip llega más allá, por la cantidad de trabajo que ha costado y por todas las personas que han puesto su tiempo y esfuerzo en él. En Radio Nacional también lo colgaron, y la verdad es que estamos también muy contentos con la respuesta en general del resto de los medios nacionales.

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