Entrevistamos a: Luis Carrillo
Redactor: Julio Fontán Jr.
Género:
País: España

Luis Carrillo tiene una marcada imagen de tipo duro. Como uno de esos personajes recurrentes de bar de marineros, junto a los astilleros del puerto. Sus facciones, marcadas, duras y amplias, sus patillas, su boina siempre calada, sus aros en las orejas; todo hace pensar que lo has visto antes, rodeado de estibadores, macarras, de agitadores sindicalistas decimonónicos; en definitiva: de marrulleros.

No obstante, sus ojos le delatan. Oscuros y a la vez luminosos, con franqueza nos hablan de un soñador, de un romántico empedernido. Su voz cálida y la sonrisa que enseguida prodiga a modo de saludo nos avisa de que estamos ante un amigo, pero uno de los buenos. Uno de esos que, si lo cuidas, te acompañará durante toda la vida. De los que no dudaría en romperse un dedo, o dos, por ti.

Tras una breve aventura en Los Igor, un combo de rock’n’roll en la línea de referentes hispanos como M-Clan o Los Zigarros, debutó en solitario el pasado 2015 con “Malva”, un EP cálido y sencillo donde mostraba su querencia por la melodía clara y la acústica más folk.

Después de haber girado por gran parte de la península (con paradas en Gijón, Granada, Madrid o Pamplona), este vecino del valenciano barrio de Torrefiel de veinticuatro años volvió a encerrarse, esta vez en los Calexico, con Carlos Soler, para construir “La casa del aire”, una nueva colección de amores folk con una instrumentación compleja y colaboraciones de auténtico lujo como las de Adriana Moragues o Mikel Erentxun.

Nos reunimos en una terraza de su bienamado Benimaclet para una charla amistosa con más regalos que la mera relación entre entrevistador y entrevistado.

Empezamos por el principio. ¿Cómo pasas del rock’n’roll guitarrero de Los Igor al estilo que empezaste a desarrollar con “Malva”?

De una forma natural. Simplemente hago lo que me sale sin complejos ni prejuicios. Lo importante es que la canción sea buena.

Llegado un momento, aparcas Los Igor. ¿Buscabas más tiempo para centrarte en tu proyecto en solitario?

Cada uno buscaba cosas que suponían aparcar el proyecto, pero fue de forma amistosa. En mi caso, ahora es cuando más estoy disfrutando.

Con “Malva” recorriste gran parte de España contando con apenas 23 años; ¿qué recuerdos extraes de la experiencia?

Muchísimos. En año y medio he aprendido mucho más que en todo lo que llevaba metido en esto. Han habido momentos duros, pero la experiencia de salir de tu ciudad, que venga gente a verte, y que la cosa funcione, es indescriptible.

Seis meses después de despedirlo, ¿qué balance haces del resultado de tu primer EP?

El trabajo siempre da sus frutos, y es lo que ha pasado. Después de descansar un poco y preparar el siguiente, ahora vuelvo a estar en la carretera, que es lo que más me gusta.

¿Cómo ha sido la grabación de “La casa del aire”? ¿Ha sido muy distinta a tu anterior paso por el estudio?

Muy diferente a lo anterior. He trabajado con Carlos Soler a la producción. Me entendió desde el primer día, y juntos hemos sabido encaminar, producir, armar y vestir el disco de la mejor forma. Estoy encantado con este nuevo disco.

¿Sigues un proceso compositivo determinado o te dejas guiar por cada canción?

Soy un poco desastre en ese sentido. No tengo un proceso compositivo fijo, y tampoco disciplina para ello. Sí que es verdad que suelen salirme más canciones cuando no tengo nada que hacer, ni giras, ni grabaciones… Necesito estar un poco tranquilo para que me salgan.

Sabemos que te interesa la poesía; ¿dirías que se plasma ese interés en tus letras? ¿Qué importancia le das a las letras?

En esta última época me he relacionado mucho con gente que escribe. He aprendido mucho de ellos. Ahora intento plasmar mi interés por las letras todo lo que puedo en las canciones. En mi caso, el porcentaje de importancia dentro de cada tema sería música y letra al cincuenta por ciento.

¿Cómo llegas a colaborar en este disco con gente como Adriana Moragues, Mikel Erentxun o Txexu Altube?

De una forma natural. Ya tenía previa relación con todos. Simplemente se les propuso, les gustaron las canciones, y vinieron a grabar.

¿Fue complicado llevarlos a todos al estudio?

La verdad es que sí, porque cada uno venía de un sitio. Además, es gente muy activa musicalmente y trabajan mucho, con lo cual fue algo complicado pillarles.

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¿Tenías ya en mente durante la composición  de estas canciones la importancia que le darías a la instrumentación, o fue viniendo al acercarse el momento de grabar?

Tenía claro que “La casa del aire” iba a ser un disco muy acústico donde los banjos, mandolinas, violines y acústicas debían sonar mucho. Sí que es cierto que una vez te metes en el estudio cambian mil cosas, pero tenía bastante claro lo que quería, y tuve la suerte de trabajar con gente que lo entendió a la primera.

¿Cuál es tu “niña bonita”, la canción que ves más redonda de “La casa del aire”?

No podría elegir una, pero en este momento, me siento más identificado con “En cualquier parte” porque habla de viajar, no parar de tocar, y de estar de gira.

¿Cómo es “La casa del aire” en directo?

Pues depende del concierto. En esta gira me voy a mover tanto solo, como en dúo, trío, o con banda. Pero siempre será lo más fiel posible a lo que se escucha en el disco.

¿Se te han quedado temas en el tintero?

Claro. Aunque no me da pena haberlos dejado fuera. Es más, no suelo ni siquiera tocarlos en directo estos temas. En el disco está lo mejor que he podido dar musicalmente hablando.

¿Hacia dónde mira Luis Carrillo, más allá de la gira de presentación de este EP?

Pues voy a estar todo este año de gira, y ojalá pensar en grabar mi primer LP una vez pasemos el verano.

¿Qué cambios ves en ti a nivel personal desde que empezaste tu carrera en solitario?

He cambiado muchísimo. Las giras te hacen ser más paciente en cierto sentido, y sobre todo aprendes a apreciar el momento y el tiempo que estás viviendo. Disfrutas más de las pequeñas cosas. Cuando estás por ahí de viaje en viaje, pueden haber momentos en los que no tengas muchos recursos, y cualquier cosa buena es motivo para estar bien y causa de optimismo.

¿Qué cambios detectas en el panorama musical en este tiempo?

Creo que estamos viviendo uno de los momentos más óptimos musicalmente hablando. El país está lleno de gente haciendo cosas muy interesantes. El problema que tiene el panorama musical está en las oficinas de las discográficas, las multinacionales y las empresas, no en los locales de ensayo.

¿Y en Valencia?

Más de lo mismo. Da gusto ver tanto movimiento y tener tanta propuesta musical todos los fines de semana en las salas de nuestra ciudad.

Muchas gracias por todo, Luis.

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