Entrevistamos a: Mi Capitán (Gonçal Planas)
Redactor: Lara Peiró
Género: Rock
País: España

Mi Capitán ha regresado. El fenómeno musical estatal de hace un par de temporadas esta de regreso con ‘Un tiro por la salud del Imperio’. Antes de iniciar su gira en València y en Madrid hablamos con Gonçal Planas, el ideólogo de esta banda de rock puro que tiene el privilegio de estar formada por auténticos referentes del territorio indie:

Lara: En 2015 lanzasteis al mercado vuestro primer álbum de estudio “Drenad la sed” y pasasteis por festivales como Low Festival o el Sonorama. Muchos pensaban que era una diversión entre amigos para desconectar de otros proyectos. Sin embargo, aquí estáis con “Un tiro por la salud del imperio”.  ¿Por qué volver a lanzar un álbum en tan poco tiempo?

Gonçal: Parece un reproche (entre risas). Bueno pues porque las canciones salieron. El grupo se convirtió en grupo de verdad gracias a en primer lugar, la inercia positiva que acompañó al lanzamiento del primer disco, a la relación que se establece entre nosotros desde hace mucho tiempo y que se fortalecida cuando nos convertimos en grupo de música en la que de alguna manera la relación que existía entre nosotros se convierte en algo que se forja a través de otra idea que es la de las canciones o de mi manera de ver la música. Entonces ahí hay como un reposicinamiento que nos permitía a todos variar nuestras relaciones y fortalecerlas. Entonces lo que pasó es que hicimos 40 bolos, nos sentimos muy a gusto y de ahí salieron muchas canciones. Volví a casa con las pilas muy cargadas después de cada finde. Entonces inevitablemente eso generaba en mí, una inquietud musical a hacer temas. Ellos llegaron a escuchar unas 16 pero yo llegué a hacer 25, de las cuales seleccioné 16 que escuchamos juntos para seleccionar unas 12 de las cuales se grabaron 11 y se editaron 10. Ya sé que parece muy poco tiempo, porque en realidad el último bolo fue el 20 de marzo de 2016 y en diciembre del 2016 ya teníamos el disco hecho. Había como mucha energía, mucha vibra alrededor nuestro y eso lo capturamos en forma de canciones. Las compuse ¿no? Ósea para no sonar como súper flipado, pero las compuse yo y se las pase. A partir de ahí empezó la siguiente etapa.

L: ¿Así que, en realidad fue todo muy seguido?

G: Sí, todo muy seguido. Muy natural. De hecho, es todo muy natural. Este grupo siempre ha sido muy natural. Necesita que alguien lo lidere y para eso estoy yo. Ellos cuando les pides te dan, pero también hay que saber cuándo y cuándo no. Todos tenemos nuestras cosas y nuestra vida. Es entre amigos, no pisarse los unos con los otros.

L: Mi Capitán, lo mejor del panorama indie nacional en un solo grupo. Un trocito de Love of Lesbian, otro de Sidonie, otro de Egon Soda, Nudozurdo, Standstill … ¿Pensáis que vuestros otros proyectos influyen mucho en vuestro sonido como grupo?

G: Inevitablemente todo lo vivido, en este caso en el mundo de la música, te ayuda y te influye. A mí, por ejemplo, a veces me dicen que sueno a Marc. Yo he trabajado muchos años con Sidonie. Estuve siete años de gira con Sidonie. Entonces es inevitable, digo yo. Y hay quien me dice que sueno a Enric. Es que bueno, también estuve siete años trabajando con Enric. Solo me falta que me digan que me parezco a Santi (se ríe). Yo creo que se cuela. Todo se cuela. Y es bonito que así sea. Es decir que he tenido la inmensa suerte de trabajar con los mejores. Además, los miembros de mi banda están en esas bandas y que son uno de los mejores, como Egon Soda. Entonces, no sé, tengo la inmensa suerte de haber crecido en un entorno que me ha influenciado muchísimo, que me ha permitido evolucionar y mejorar mucha más de lo que lo hubiera hecho en otras condiciones y además, la banda está formada por ellos mismo. Es como un repóquer.

L: Pero, aun así, tiene mérito intentar con tantas personas de grupos que además son tan sonados, encontrar un sonido propio porque ahora mismo escuchas una canción de Mi Capitán y dices “vale es Mi Capitán”, tiene influencias, pero es una banda que tiene su sonido.

G: Bueno todo esto, quiero decir, yo cuando narro o relato el nacimiento del grupo siempre me pongo como espectador, pero yo soy el actor principal. Entonces yo tengo muy claro como quería sonar el primer disco y como el segundo. Y tengo muy claro las canciones que hago, el tipo de letra que utilizo, la voz que tengo y con la oscuridad o lo sexy que puede haber en ello. Voy a por ello. Lo cojo del cuello y lo exprimo. Osea no es casualidad. Nada es casualidad. Yo soy espectador de mis amigos y lo veo todo desde fuera, pero, en realidad, yo elijo el sonido. He grabado discos, tengo una formación musical y tecnológica que me permite dominar todos los campos. Es maravilloso.

“Cuando tienes 23 años, de esto no tienes ni puta idea. Te crees que es hacer canciones, que te den cocaína y follar un montón. Y es todo mentira.”

L: Como curiosidad, ¿cómo es el proceso creativo? ¿Cómo nace el disco?

G: Pues mira te puedo poner un ejemplo. “En la avenida” es una canción que estaba basada en un riff sobre Mi y Sol mayor (tararea la canción). Entonces, en casa, era muy Johnny Cash con la guitarra acústica todo el rato. Y me parecía flipante. Pero le faltaba algo. Le faltaba algo entonces cuando me lo llevé al ensayo, Juli sugirió que la parte del medio tuviera algo más rock, ¿no? Volviendo del ensayo iba a casa, y me vino toda la parte yendo en moto. Iba cantándolo y cuando llegué a casa, que casi me mato, derrapando para llegar enseguida y que no se me fueran las ideas, tapándome las orejas para que por los orificios no se me escaparan las ideas y llegué casa, cogí la guitarra, teléfono, grabar y lo grabé. Y ese es el estribillo. Y es un estribillo redondo. Hay días que te sientas con la guitarra y te sale la canción entera de pé a pá. Pero todo lo que tenía esta canción estaba ya en la demo. En la demo está todo ya. Hay a veces que te conviertes en algo como una antena y tú recibes una señal. No digo que la envíe nadie, pero está en el aire. Las canciones están en el aire y tú las recoges. Prefiero pensar eso y no en la idea de súper genio.

L: pero no es algo metódico, es más …

G: Claro que hay un método, el que se consigue con el paso de los años y de los discos. En mi caso llevo dos discos y tengo la suerte de haber visto a gente trabajar y que ya saben cómo funcionas las canciones, los acordes, las melodías, saben qué pueden hacer y qué cambiar. Pero eso se consigue con mucha experiencia y conociéndose muy bien a uno mismo como autor, lo cual aún no es mi caso. Yo funciono por pura intuición todo el rato. Mi Capitán es instinto todo el rato.

L: ¿Cómo habéis vivido la recepción de “Un tiro por la salud del imperio” con vuestros seguidores?

G: Muy bien. No publicamos el disco y pensamos ahora todo van a ser alabanzas. Tenía incerteza y expectativas. Pensaba, bueno a lo mejor ahora vienen con el primero era la bomba y aquí se le ha ido la olla. Puede pasar. ¿A quién no le ha pasado, como fan, que lo vibró con el disco, y que a esperado al segundo disco de la banda que le flipaba y no le ha emocionado ha pensado “pues pa’ que he esperado tanto tiempo? Pues no ha sido así. Hemos recibido muy buenas críticas. La gente le ha gustado. La gente destaca esa parte oscura, afilada, como más estilete. No solo te raja, sino que te duele. Pero bien. Todo eso en lenguaje sexual, no de herirte. En la parte más visceral y bien entendida. Es un disco que tiene todo eso. Es capaz de despertarte cierta empatía en lo emocional. Tiene canciones como “Antebrazo”, que son canciones desde el corazón con una letra muy confesional. O canciones como “dos mil apuestas” que te están poniendo como contra la pared y soplándote en la nuca. Todo eso cabe en el ser humano. Todo eso cabe en mí. Todo muy positivo. Soy una persona muy optimista. Igual me dejo algo negativo por ahí, pero porque no lo quiero ver. Pero vamos, en general, creo que todo muy positivo. Tengo la experiencia de haber trabajado con muchos grupos que no han llegado a nada. Entonces valoro mucho el poder sacar un segundo disco, el estar aquí contigo, que me hagas caso. He trabajado como ingeniero, como road, como técnico de sonido… Y me parecían brutales y cuya suerte ha sido mala o el momento no lo era. Uno nunca sabe que va a pasar con un disco. Y que funcione, que te hagan caso los medios es maravilloso. Soy muy agradecido.

L: Lleváis años recorriendo escenarios, sobre todo de forma individual. Ahora, como grupo, Mi Capitán, ¿pensáis que esa experiencia individual pueda ser más una desventaja que una ventaja?

G: Todo es una ventaja. No sé ver la desventaja. Es como llevar años y años y años preparándote con gente muy capaz. Imagínate que tu frontman es Santi Balmes y que haces 60 bolos al año con ese tío. Pues solo puede ser maravilloso, porque solo puedes aprender de él. Y antes de él, tenías a Marc, y a Enric… En mi caso solo es maravilloso. En el del resto de la banda, es todo más natural. El escenario es más su casa que su casa (se ríe). Tocar es lo más bonito que hay. Una sensación maravillosa. Para que te hagas una idea, yo había tocado antes en una banda que se llamaba Sampedro. Cuando hicimos el primer bolo de Mi Capitán, hace tres o cuatro añitos, me acuerdo de bajar del escenario y decir “cantar es lo más guay del mundo, tío”.  Pero como yo nunca lo había hecho… Pues resultaba que era lo más guay. Pues no lo voy a dejar. La relación es muy positiva.

“Soy espectador de mis amigos y lo veo todo desde fuera, pero, en realidad, yo elijo el sonido.”

L: ¿Es una ventaja el poder contar con esa experiencia que muchos otros grupos no tienen y que a lo mejor por eso no todo va a buen puerto?

G: Lo del buen puerto depende de tantas cosas. ¿Quién le iba a decir a Izal que le iba a ir tan bien?  O yo que sé, a Vetusta o León Benavente. Tú sacas un disco y no sabes que va a pasar con tu vida y de golpe tu vida te cambia. Eso pasa a uno de cada X. Y lo más bonito es que le está pasando a mucha gente últimamente y a gente que lo merece y a gente muy buena. Los Benavente no deja de ser algo muy parecido a nosotros, que venimos de diferentes lugares. Han conseguido algo flipante con un segundo disco también que van a cerrar gira ahora. Es maravilloso. Es muy bueno que estén pasando cosas parecidas, mucho más grandes en su caso, desde hace un tiempo. Que el éxito esté más cerca de una generación que lleva muchísimos años picando piedra. Quiero decir, que no hay que olvidar que yo tengo 39 años. No soy un chaval de 23 que empieza con un grupo y que tiene que fracasar varias veces para entender cómo funciona el negocio. Esto es un negocio. Tú firmas un contrato con una discográfica y asumes que formas parte de una rueda. Cuando tienes 23 años, de esto no tienes ni puta idea. Te crees que es hacer canciones, que te den cocaína y follar un montón. Y es todo mentira. Tienes que aprender a relacionarte con managers, saber cómo funciona una sala, presupuestos. Un universo porque la realidad no es poética. No es gente haciéndote la ola diciéndote que eres un genio. Eso pasa, con mucha suerte, cuando tienes mucho éxito. A mí no me pasa, ni creo que me pase. Tampoco lo pido ni lo busco. Yo busco otro tipo de gratificación.

L: Hoy tocáis en Valencia. Sin poneros en un compromiso, ¿qué esperáis del público valenciano? Muchos integrantes de Mi Capitán deben de guardar buenos recuerdos de esta ciudad, ¿no?

G: Pues, en primer lugar, que llene la sala. No nos defraudéis. Va muy bien la venta. Luego, pasión. Volvemos aquí por la pasión. El mismo motivo por el que repetimos en la gira del disco anterior. Venimos, como en los primeros bolos de “Drenad el Sena” y me acuerdo que fue la primera vez que nos sucedía que del camerino al escenario nos aplaudía la gente. Entonces, me acuerdo que nos quedamos como fue muy divertido en cuanto a emocionante. Salimos, y tú sales ahí y de golpe chillidos y nos miramos como para ver que pasaba y éramos nosotros. Ósea, nosotros éramos el motivo. Te subes al escenario midiendo un metro más. Te sientes más guapo, más fuerte… Te lo da el público de aquí. La siguiente vez que vinimos ya fue la polla. Ya lo esperábamos y pasó. La gente estaba súper caliente. Los ves en primera fila, chicos, chicas, jóvenes, mayores, de todo, que te están pidiendo el rock. Dámelo. Tú que me has vendido la moto de que eres una máquina. Sé una maquina ahora. Es maravilloso que te exijan. 

L: ¿Hoy venís con ganas?

G: Hoy venimos con todo. Imagínate. El primer bolo de una gira. Lo vamos a romper.

Sergio: A parte de todo esto, el rock iberamericano está megapresente en Mi Capitán desde el principio. ¿Hasta qué punto deja de ser homenaje y es parte de vosotros mismo?

Gonçal: Yo creo que lo es en el simple hecho de que ya forma parte de entender la música. Cuando encaramos un rock como “Encerrados en la habitación”, lo hacemos a una manera muy Ariel.

S: ¿Y a la hora de pasarlo al disco? ¿Necesitáis alguna referencia?

G: No, todo es muy natural. No sé cómo decirlo sin ser un flipado pero es que todo está aquí. Es decir, yo cojo la guitarra en casa, “En la habitación”, ya era así la canción. Cambia el solo de Víctor y porque Víctor ese día no estaba en casa. Y esa parte es la diferente. De hecho, es la parte de Guns and Roses de Mi Capitán. Como algo que tienes que ser muy conocedor de esas partes, como cambios de tonos en los solos. Nosotros conocemos un montón de trucos porque llevamos 20 años tocando. No hace falta ni decir notas. Por eso, nos llevamos tan bien, porque somos los 7 tíos que cuando cierran bares quedamos, que cuando vamos a una habitación de hotel, vamos los siete… Nos damos mucho la chapa hablando de música. Y hablando de rock, de los Beatles, de Led Zeppelin y de mil cosas. Hablamos de música. Y cuando estábamos haciendo este disco y yo les pedí que fuera oscuro, ellos sabían de qué oscuridad hablaba yo. Hay muchas oscuridades, puedes elegir a qué sonar. Hay tantas referencias y lo difícil que es buscar y tener un lugar propio. El peligro de sonar a homenaje. Lo que hacemos es tan nuestro, que deja de importarnos si suena a homenaje. El tema es nuestro.

S: Por último, pregunta de la temporada: El rock está muriendo, el presente es el trap ¿Qué opinas?

Gonçal: Yo creo que no. Me pilla por sorpresa. A ver, bienvenido el trap y todos los géneros. Todo me parece bien. He escuchado trap, claro. Pero mientras haya bandas como Los Zigarros, Mi Capitán o Dinero… Es que ¿Cómo va a morir? En cuanto un chaval se compra el disco blanco de los Beatles o el cuarto de Zeppelin, ya hay una banda de rock más.

Letras: Lara Peiró.

Fotos: Sergio F. Fernández.

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