Entrevistamos a: Ramón Rodríguez y Ricardo Lezón
Redactor: Carmen Sánchez Adán
Género: Independiente
País: España

The New Raemon y McEnroe en un mismo disco. Ese es el concepto en el que han trabajado durante un año Ramón Rodríguez y Ricardo Lezón. Entre reflexiones y sonrisas, ambos cantantes nos han contado los detalles de su nuevo trabajo. 

¿Cómo surgió esta amistad?

Ricardo Lezón (RL): Nos conocimos en un concierto en Elche en el 2009. Vino The New Raemon de teloneros de McEnroe.

Ramón Rodríguez (RR): Ahí yo ya había escuchado sus discos. Luego nos volvimos a ver en el Sonorama pero eran conversaciones triviales.

RL: De repente un día, hace ya dos años, recibí una llamada de Ramón.

RR: Le llame y le dije, me mola mucho lo que haces y llevo años intentando comunicarme contigo.

RL: Me dijo que grabásemos un disco, fue así de fácil.

RR: Pero tuvimos que esperar un año porque justo habíamos sacado nuestros respectivos últimos discos y teníamos que hacer la promo, la gira, tal y cual. Cuando cada uno quedó libre de cargas pues ya, en noviembre del año pasado, fue cuando empezamos a enviarnos canciones y ya todo el proceso.

¿Es un proyecto a corto o a largo plazo?

RL: Creo que los dos sabemos que acabaremos haciendo algo más pero cuando llegue el momento.

RR: Ahora lo que queremos es disfrutar de las canciones en directo y ver cómo responde la gente. En realidad, el disco lleva en mi cabeza como cuatro años, pero hasta pasados dos no me atreví a preguntarle a Ricardo. Fue en noviembre del año pasado cuando empezamos a hacer este disco y un año después ha salido, es un ejemplo para desmontar la teoría ésta que parece que los discos se hagan por generación espontánea. Se tarda mucho en hacer un disco, hacerlo con mimo e intentar hacer el mejor disco que puedas. Con Ricardo, claro, si tienes a un tío con el talento que tiene él pues es más fácil.

RL: Pero si tienes que arrastrar a un paquete como Ramón pues claro…(risas). Yo creo que sí que haremos algo más, lo que pasa es que te viene a buscar a ti el momento, ¿no? Si lo fuerzas, pones plazos, no salen las cosas. Pero vamos, que sí vamos a hacerlo, seguro.

Ramón, el disco que tenías en tu cabeza, al principio, ¿es el que finalmente habéis hecho juntos?

RR: No. Llevo muchos años que no espero nada de nada y es la mejor filosofía para disfrutar de las cosas que pasan. Si tengo una idea, pienso, mira, qué guay sería hacer esto con Ricardo, ojalá lo haga un día.

Este trabajo, ¿ha sacado algo de vosotros que no está en vuestros proyectos personales?

RL: Yo vengo de McEnroe, llevamos quince años juntos. Ya tenemos todos nuestros tics, nuestra manera de trabajar, somos una cosa así como cerrada. Y de repente, me he abierto a la hora de componer. Por ejemplo, yo en McEnroe compongo las canciones, cuando voy al local y las enseño ya nos conocemos tanto que, con cada uno, con un gesto, ya sabes qué tal. Estás como en una zona de confort. De repente enseñárselas a alguien como Ramón pues dices ostras, a ver qué pasa, ¿sabes?. A mí me ha abierto como una ventana. No de ver que hay más cosas que McEnroe, que ya lo sé, además yo en McEnroe estoy muy contento, pero vamos, que me ha enriquecido mucho verle trabajar, cómo hace las cosas, cómo se lo toma, para mí ha sido todo bueno.

RR: Para mí pues, el placer de disfrutar, poder aportar a sus canciones otra cosa, otro punto de vista y también tenía el reto de escribir las canciones para él, pensando en que deberían gustarle a él, porque normalmente lo hago sólo pensando en mí, pienso en mi criterio y luego se las mando a algún amigo de confianza para ver qué opina y ya está.

Vivís en sitios diferentes, ¿Cómo os habéis organizado para hacer este disco?

RR: A base de mandarnos canciones. Empezamos a hacer un juego, porque claro, él estaba perdido en una aldea por Soria, yo estoy ahí en Cabrils, era todo vía teléfono. Un día me mandó una canción, él grabada con el móvil y yo me subí a un estudio que tengo y, venga, voy a ponerle baterías, voy a ponerle cosas, entonces claro, se la devolvía con la idea ¿no? Y él flipaba en plan, ¿qué es esto?, si era una grabación con el móvil (risas).

RL: Era súper emocionante y cómodo. Yo grababa en mi casa, con el notas de voz éste, se lo mandaba y de repente me devolvía la canción casi terminada.

RR: Se creó como una dinámica muy guay, cada uno retroalimentaba al otro. Después lo preparamos todo tan bien que ya teníamos el disco maquetado cuatro meses antes de grabar, ya lo habíamos escuchado muchas veces antes de grabarlo. Los músicos que formamos la banda, como Edu Guzmán de McEnroe en la batería y Javi Vega de Maga. Todo el mundo pudo escuchar todo con tiempo suficiente para llegar y aportar su punto de vista sobre la idea que teníamos, dimos un esbozo de cuál era el tono y cómo iban los arreglos, es muy fácil hacer las cosas así.

Este trabajo, ¿es algo nuevo o es la unión de lo que ya existe de cada uno?

RR: Yo creo que queda intacta la esencia de cada uno, porque evidentemente él es una persona que tiene mucha personalidad haciendo lo que hace. Tiene una voz muy muy muy particular, que a mí me encanta, entonces tiene una manera de expresar que es imposible que no suene a él. A mí me pasa lo mismo, yo tengo muchos discos, de hecho ya había hecho colaboraciones con Ricardo Vicente y Fran Nixon pero, con él creo que hemos ido más allá. Lo que hemos conseguido es que quede intacta esa esencia de cada uno pero dentro de un contexto uniforme. Hemos conseguido que el disco, aunque tú sepas de quién es cada canción, sea una sola cosa, que lo entiendas como una obra entera y eso no había pasado con los otros discos que había hecho colaborando porque en éste he tenido mucho más tiempo para prepararlo. También es cierto que la música que hace Ricardo y la forma en la que entiende y se expresa, el sitio desde donde escribe es el mismo sitio desde donde escribo yo, lo que pasa es que cada uno pues tiene su personalidad y su tono entonces sí que queda más claro, es mes clar que l’allioli.

 ¿De qué os rodeáis cuando tenéis que componer?

RL: A mi me afecta o me ayuda bastante el sitio en el que esté geográficamente. Este disco me pilló en una aldea de Soria donde he estado viviendo un tiempo, está impregnado un poco de eso, estar solo, tranquilo. Creo que son canciones calmadas. Me pongo a componer cuando me apetece y, si no me apetece, pues no compongo. Refleja ese momento en el que estoy. Ahora oigo las canciones y me acuerdo mucho de dónde estaba y el por qué de cada canción. Lo de funcionar con plazos no funciona en mi caso, no lo digo como una virtud, ojalá. Ahora que me voy a dedicar a la música más, es un tema que sé que voy a tener que cambiar, porque si no me apetece no me pongo a tocar ni a componer ni a nada.

RR: Yo soy un poco igual, es que si no, no pasa nada. También he hecho ese método alguna vez pero al final siempre espero a aquel día en que, no sé, te apetece. Lo que pasó con este disco es que a mí me apetecía tanto hacerlo que no me costó nada el tener ganas para ponerme a trabajar.

¿Ha habido alguna complicación durante la elaboración del disco?

RL: No, nada. De hecho si hay algo que defina un poco lo que ha sido el proceso ha sido eso, ha sido muy fluido todo, tranquilo y ya está.

RR: Cuando ves que funciona te dejas llevar.

¿Qué ideas reflejan estas canciones?

RL: Hablan de varias cosas. Hay canciones contemplativas o pegadas a la naturaleza, como puede ser la de los ciervos, también de amor y de odio, de cabreo, de rencor incluso, malas sombras, que empieza siendo de rencor y acaba siendo de amor.

¿Cuánta verdad hay en estas canciones? ¿Es ficción, realidad o todo a la vez?

RR: Tanto yo como Ricardo usamos bastante la experiencia personal. Yo tampoco sé de lo que estoy hablando hasta que no estoy escribiendo la letra, que es la última cosa que hago, porque primero hago la música. Empiezo a cantar con unas libretas que tengo con apuntes, libretas que hace como diez años que voy llenando y digo, venga va, pues esta palabra y esta otra y hago un par de frases con eso. Es el subconsciente el que va bailando. A medida que vas avanzando cada estrofa, vas cantando, vas grabando y dices ah vale, estoy hablando de esto. Siempre depende mucho del estado de ánimo o de lo que estés viviendo en esa época.

Lo que pasa es que las canciones dejan de ser un poco verdad cuando tú las cantas porque no dejan de ser tu visión de una cosa que has vivido tú, en primera persona y que tú estás recordando ahora, por lo que sea, pero nunca lo acabas de recordar tal como es, ¿no?. En realidad no es del todo verdad, es como una verdad a medias, se transforma en otra cosa.

Cuando sacas un disco, es el topicazo este de las canciones dejan de ser tuyas porque al final cada uno las recibe como las recibe, siempre las vas a identificar con tú experiencia. También me gusta jugar con esa parte ambigua para dejar también algo de a medias o de misterio y que cada uno lo adapte.

¿Dónde podemos veros próximamente?

RL:

El 9 de diciembre en Barcelona, en la sala Razzmatazz 2.

El 20 de enero en Valencia, en la sala Rock City.

El 21 de enero en Murcia, en Garaje Beat.

El 27 de enero en Madrid, en el Teatro Circo Price.

¿ Habéis notado alguna reacción del público?

RR: estamos muy contentos. Darle las gracias a todo el mundo, los vinilos de edición limitada se han agotado antes de que salga el disco, eso es súper bonito. Que la gente confíe así sin haber escuchado el disco entero. Ojalá os guste.

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