Entrevistamos a: Rusos Blancos
Redactor: Quique Medina
Género: Pop/Indie
País: España

Por su nombre (cómo olvidar los combinados que no paraba de tomar El Nota en la grandiosa 'El Gran Lebowski') y por su interesante primer disco (Sí a todo), llegaron a nuestro conocimiento, hace dos años, Rusos Blancos.

Hace pocos meses que vio la luz su segundo largo, Tiempo de Nísperos (Ernie Producciones), y las expectativas se han mantenido. Un álbum de producción generosa y sobrecargado, con alevosía, de arreglos. Un voluptuoso barroquismo sonoro que choca con lo ácido y cotidiano de sus letras. Como el fruto cuya época reivindica esta superbanda, su música podría calificarse de pop agridulce.

Ahora visitan Valencia (viernes 7 de junio) y vuelven a La Caverna dentro de las celebraciones del 17º aniversario de la misma. Una actuación para la que dicen venir muy motivados y a la que se agregarán amigos valencianos. De todos modos, que sea Javier Carrasco (guitarra, también en Templeton) el que nos cuente…

¿Qué tal la cosecha invernal? ¿Qué balance otorgáis al recorrido de estos primeros meses de Tiempo de Nísperos?
Agridulce, como un níspero. Por un lado ves que los nísperos han gustado bastante, pero por otro, es desolador ver lo rápido que envejece todo ahora, no solo los discos. El nuestro salió hace dos meses y ya parece una eternidad. ¡Maldita sociedad de la información!

Es una fruta, como vuestras canciones, que engaña: tiene apariencia y un primer toque dulce pero luego se torna agrio en el final de la lengua. ¿Veis ese componente agridulce en vuestro cancionero?
Por supuesto, es una baza muy agradecida de jugar. Nos encanta envolver una letra desoladora con una música superalegre o ultraépica (y viceversa). Pero creo que cada vez vamos más de frente, sin recurrir a tanto artificio. La verdad a tumba abierta y sin estratagemas.

Canciones irónicas y ácidas que se basan en hechos totalmente cotidianos, ¿basados en la realidad o son ficción de una mente loca?
Por lo que conozco a Manu (se refiere a a Manu Rodríguez, compositor de la banda), su cotidianeidad puede superar la ficción de la mente más loca.

Eso sí, al final todo gira en torno al miedo al fracaso y las relaciones sentimentales. El amor y el desamor visto de a través de historias que nos pasan a todos. ¿Cuál es el mensaje a trasmitir?
Que por mucho que el amor nos vapulee una y otra vez no vamos a dejar de intentarlo nunca.

En cuanto a los arreglos, no habéis escatimado en barroquismo. Violines, violas, teclados por doquier, coros… ¿Qué buscabais con esta suntuosa instrumentación?
En primer lugar, darnos el gustazo. A todos nos gusta la música tirando a sobreproducida y arreglada y queríamos llegar hasta donde el dinero y nuestra cabeza nos lo permitiese.
Y volver un poco a la idea de antes: casi todas son canciones tristes, así que quisimos vestirlas con la mayor profusión de arreglos posible.

Luego está el baile, muy presente en todo el disco. ¿Está pensando el álbum para ser escuchado cerca de la pista?
Pero una pista a la vieja usanza: un rato de bailtoeo loco y después unas cuantas lentas para arrimar la cebolleta y ponerte tierno.

¿Seguís bebiendo Ruso Blanco? A mí me gusta pero al tercero seguido sienta fatal (¿Cómo podía El Nota hacerse tantos?)
Yo, con mi intolerancia a la lactosa lo llevo así asá. Además es una bebida muy poco agradecida. A ver quién es el guapo que se toma un cubata después de un ruso blanco…

¿Cómo lleváis (ahora ya con dos discos) la convivencia dentro de un grupo tan numeroso, mixto y heterodoxo?
Parecemos una sitcom española. Siempre nos pasa de todo, tanto en el local como de gira. Cuadrar ensayos a veces es un cristo y ya estamos aprendiendo a hacer conciertos con diferentes combinaciones de miembros, ya que últimamente casi nunca podemos ir todos a tocar fuera. A veces somos cuatro, a veces 6 (lo que viene siendo el grupo completo) y otras, como en la presentación en Sol, hasta 9.
Pero somos muy apañados y, al final, siempre salimos del paso.

No es la primera vez que elegís La Caverna en vuestra visita a Valencia. ¿Por qué optáis de nuevo por este espacio?
Porque tiene mucho encanto. Hemos montado este bolo un poco de un día para otro y todo han sido facilidades. Y la otra vez que tocamos lo pasamos estupendamente.

¿Cómo afrontáis este disco en directo? ¿Qué va a suceder en La Caverna?
Yo, personalmente, voy con muchas ganas. Me perdí los últimos tres conciertos en Galicia y tengo ganas de tocar y estar con los muchachos.
Además, tocar en Valencia siempre gusta.

¿Qué os sugiere Valencia musicalmente desde Madrid?
Pues lo hemos hablado varias veces: que hay una cantera/escena/movimiento amplísimo, pero que no acaba de darse a conocer. Parece que últimamente están saliendo cosas (Modelo de Respuesta Polar, por ejemplo), pero lo que hay más allá es tremendo, aunque, por desgracia, bastante desconocido para el resto del país. Los mismos Polonio, sin ir más lejos.

Parace que os va a acompañar un grupo sorpresa en la velada, ¿se puede saber su identidad?
Polonio, con gente de Velocista ahí metida no puede salir nada malo. Folk pop sesentero y noventero con un gustazo enorme.

¿Habrá fiesta tras el concierto?
¿En Valencia? Muy mal se tiene que dar…

*El concierto de Valencia comienza a las 23 horas y cuesta 5 € (con cerveza incluida).

** Al día siguiente, el sábado 8 de junio, estarán actuando en El Chamán de Aspe (Alicante).



(Foto: Icíar J. Carrasco)

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.